Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para noviembre, 2012

Creatividad… bella palabra…

Mira, en la cantidad de años que llevo trabajando con niños y con profesores, aparece de vez en cuando el concepto de creatividad, pero creo que en nuestro país y en nuestra sociedad, todavía no ha alcanzado la dimensión y relevancia que merecen dentro de la formación del niño, del ser humano.

Poco a poco se está comenzando a desligar el concepto de creatividad del de inteligencia, porque hasta hace bien poco se consideraba que la creatividad era un privilegio individual exclusivo de “genios”,… cuando en realidad es una cualidad inherente a todo ser humano, la cual es desarrollada en menor o mayor grado en todos los ámbitos de nuestra vida, y también en la escuela.

A día de hoy,  la creatividad debe ser considerada como un bien social y como uno de los valores fundamentales de la sociedad. Esta cualidad del ser humano es la que nos va a permitir avanzar, innovar, crear, ver diferentes soluciones a los problemas, dar la vuelta a situaciones que parecen inamovibles, ver luz donde quizá solo se vean sombras,….

La creatividad está muy unida a la inteligencia emocional, porque a través de aquella podemos resolver conflictos, mediar en situaciones dificultosas, tomar decisiones favorables para muchos y para nosotros mismos,… La creatividad  se da a través de la interacción social y en los contextos específicos donde se desarrolla el alumno. Así que la creatividad  también puede ser enseñada y, convertirse en un agente de cambio en la escuela. Pero sobre todo debe ser parte de la cultura de la organización escolar. 

Yo suelo oír a muchos adultos: “es que yo no soy creativo”, “tengo poca imaginación”, “no se me ocurren muchas cosas”… 

Desgraciadamente es común que muchos niños se adapten al sistema escolar porque no les queda otro remedio, y rindan por debajo de sus capacidades,  no es raro que muchas potencialidades estén dormidas o aletargadas debido a la escasa estimulación que se brinda para que afloren. Esto se nota a menudo con los alumnos sobresalientes, talentosos y de altas capacidades.

Pero no olvidemos que todos los niños tienen potencialidades, en distintas áreas y a diversos niveles y se pueden obtener mejores resultados si los adultos le damos la suficiente relevancia a la creatividad, si creamos situaciones para que los niños puedan expresar todo lo que llevan dentro, si se crea un clima de aula adecuado,… para ello, el profesorado juega un papel primordial y la creatividad debiera ser una tarea primordial de nuestra educación.

Pero no solo en la escuela,… el medio familiar tiene mucho que hacer. Cuántos padres riñen a su hijo porque está jugando con la tierra, se mancha con el barro, ha roto esa lámina tan bonita recortándola a lo tonto, o rompe sus pinturas porque se pasa mucho tiempo haciendo garabatos o tonterías, o parece que está todo el día en las nubes... Y es que los niños aprenden a través de la experimentación y no es bueno recortarles mucho la iniciativa para que los padres os sintáis más cómodos si va limpio, o está callado y tranquilo.

Nosotros mismos, como adultos, tenemos mucha más creatividadde la que creemos. Solo necesitamos dejar un poco de lado la mente lógica y poner a trabajar el lado derecho del cerebro, es decir, la mente intuitiva e infantil. Al principio quizá no te salgan muchas “obras” pero si empiezas innovando algo y te dejas llevar por tus “alas”, seguro que vas descubriendo de lo que eres capaz. Y sirve cualquier medio para ser creativos: la cocina, un dibujo, la solución de un problema, la mezcla de la ropa que llevamos, las decisiones que tomamos, un power point,… las posibilidades son infinitas,…

Como dijo el gran Steve Jobs, uno de las mayores creativos y genios de nuestro tiempo “la creatividad  simplemente consiste en conectar cosas”. Y reflexionando, creo que es una de las definiciones más sencillas pero más completas y profundas de todas las que he podido oír.

Tenemos la suerte de que hay muchos educadores y pensadores que están contribuyendo a sensibilizar al medio educativo, familiar y social sobre la importancia de la creatividad… Fundamental sir Ken Robinson,… en este breve vídeo (las escuelas matan la creatividad) aclara, con gran dosis de humor, muchas cosas.  http://www.youtube.com/watch?v=AW-bTuBA5rU

Disfrútalo y pon a trabajar tu                               😉

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La educación… de los padres


Bueno, no se sí os habéis dado cuenta de que no podemos controlar los millones de conexiones que las neuronas de nuestros hijos  llevan a cabo. No podemos controlar las nuestras, como para controlar las de ellos.


Seguro que cuando acudes a charlas de padres, al cole o a cualquier otro lugar, todo te parece fácil (desde la teoría) y te haces propósitos sobre como ser mejor madre o padre, o te prometes que a partir de ahora vas a respirar hondo antes de reñirle o castigarle.


 ¿Has observado que cuando hablamos de educación damos por hecho que nos referimos a la educación de los hijos y no a la la de los padres?


 


 Parece que los padres somos esos seres perfectos que sólo por el hecho de tener hijos, ya somos capaces de educar correctamente. Pero la realidad está un poco lejos de esto. Somos personas, más bien imperfectas y tenemos alguna manía, algún desequilibrio, alguna contradicción,… Sufrimos, tenemos expectativas que no siempre se cumplen, podemos pasar de la euforia a la tristeza, a veces sin un motivo demasiado justificado,…


Y sin embargo, no suele hablarse de todas estas “circunstancias” de los padres en las charlas.


 La educación siempre se produce en dos direcciones,.. Si tu estas bien, es más fácil que tu hijo esté bien,… Si tu le gritas y pierdes el control, es más fácil que él grite, pierda el control, desarrolle problemas de atención y de autoestima,… Si hoy le dices que sí y mañana que no ante el mismo hecho, es más fácil que eluda su responsabilidad, que mienta, que su comportamiento fluctúe. Cuántos desajustados comportamientos educativos de los adultos están en las raíces de trastornos en los niños, como el manido TDHA.


Y es que es tremendamente necesaria la Inteligencia Emocional de los adultos para poder manejar bien los elementos educativos. Porque si yo no se por qué reacciono así cuando lo hago, no puedo pedirle al niño que se comporte bien socialmente, cuando a mi me interesa que lo haga.


Así que reflexiona sobre esto, busca pautas sobre inteligencia emocional (hay miles en la red y buenísimos libros sobre ello) y proponte mejorar en la medida en la que puedas, que seguro que puedes.

Porque esto no termina en nuestra casa.


Nuestros hijos son el futuro del país y del mundo y si no tendemos a formar personas equilibradas, solidarias, altruistas, empáticas, comprensivas, que sepan argumentar y debatir con sentido común,… que piensen en el bien de   todos, que sepan trabajar en equipo, que resuelvan los conflictos de manera asertiva,… Si no somos capaces de esto, pobre huella la que dejaremos sobre la tierra.


No olvidemos que las guerras las empiezan las personas.


Así que nuestra responsabilidad es mucha y, cuanto más sabemos, más responsabilidad tenemos. Y educar es una tarea bellísima, pero no tan fácil.


Y no te preocupes cuando un día no lo hagas bien, pero se capaz de pedir perdón y de intentar mejorar,… Y cuanto más te cuestiones las cosas, más mejorarás. Y cuanto más mejores, mejor te sentirás.


Grandes compañeros, la Inteligencia Emocional y el sentido común.


Mira, hay un autor que me encanta, que escribe libros bellísimos, muy sencillos y dirigidos directamente al corazón y al sentido común.


Hablo de Augusto Cury, y te recomiendo su libro “Hijos brillantes, alumnos fascinantes”. Pura delicia.


Ale, ánimo. 😉

 


 

Las emociones nos guían,….

Fuera de una situación patológica, todos utilizamos las emociones en todas y cada una de las decisiones que tomamos.

Las emociones nos guían en los momentos difíciles. Aunque no sepamos cómo, cada emoción ofrece una disposición definida de actuar porque han sido grabadas como tendencias innatas y automáticas. Pero no nos podemos quedar ahí.

El paso importante consiste en tomar conciencia de lo que nos esta pasando, para lo que se requiere aprender a expresar los sentimientos sin agresividad y sin culpabilizar a nadie, ponerles nombre, atenderlos y saber cómo canalizarlos,… esto nos abre las puertas a poder interpretar lo que nos ocurre. Y mientras no sabemos “leer” nuestras reacciones, nada sabremos sobre Inteligencia Emocional o, mejor dicho, puede que sepamos algo sobre ella pero desde fuera, no desde dentro, así que no la podremos poner en práctica.

Cada vez que dudamos ante una decisión, que nos proponemos comprender una situación,…  no hacemos estas operaciones como lo haría un ordenador, sino que ponemos en juego todo nuestro bagaje personal (educación, temperamento, cultura,… hasta lo que nos ha podido pasar hace un rato),… en definitiva, nuestra historia.

De ahí que vivir nuestras emociones es una habilidad relacional que nos capacita como seres que nos desarrollamos en un contexto social. Sólo cuando conectamos con nuestros sentimientos, los atendemos, somos capaces de empatizar con los sentimientos y circunstancias de los demás.

A estas alturas ya sabemos que no es más inteligente quien obtiene mejores calificaciones en sus estudios, sino quien pone en práctica habilidades que le ayudan a vivir en armonía consigo mismo y con su entorno. La mayor parte de las habilidades para conseguir una vida satisfactoria son de carácter emocional, no intelectual. Lo profesionales más brillantes no son los que tienen el mejor expediente académico, sino los que han sabido “buscarse la vida” y exprimir al máximo sus habilidades. En cualquier selección de personal actual no se busca la capacidad de razonamiento abstracto, sino la forma de vivir, de resolver conflictos, la empatía, proactividad, disposición, armonía entre el lenguaje corporal y el verbal,…

Así que reflexiona sobre ti mismo y cuestiónate si manejas adecuadamente tus emociones porque, como he dicho al principio, ellas nos guían, para peor y para mejor, en el camino de la vida.

Si quieres entender e interpretar bien a los demás, empieza contigo.

Si quieres encontrarte mejor con todos, empieza contigo.

Si quieres transmitir competencias emocionales en tus hijos, empieza contigo,…

Con la habilidad emocional ocurre como con la enseñanza de un segundo idioma: no lo podemos practicar ni transmitir, si no lo hemos aprendido previamente.

Así que ánimo y a la tarea. Nunca es tarde. Cada día nos trae muchas oportunidades de aprender 😉

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