Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para febrero, 2013

¿Hay otras formas de educar?

Tree in the shape of heart, valentines day background,Yo creo que sí, que hay otras formas de educación. Tan solo haciéndonos las sencillas preguntas… ¿qué funciona en el mundo?, ¿qué necesita la sociedad?, ¿Qué necesitan los niños? Estas fantásticas criaturas tienen unos deseos, anhelos, inquietudes, manifestaciones y riqueza como personas… que debieran empujarnos a los adultos inexorablemente a diseñar y practicar otras formas de educar.

Aún estamos empezando a darnos cuenta de que la educación tiene que ver con el corazón, más que con la memoria.

Aunque cada cultura tengamos nuestra forma peculiar de ver la educación, hay una humanidad común que indica que todos aprendemos de todos, y que no es solo el maestro, el adulto, el que enseña a los niños. Ellos nos enseñan muchísimas cosas y nos dan grandes lecciones,… en ocasiones, con mayor intensidad y sentido común que nosotros a ellos.

¿Qué está ocurriendo en las escuelas?, ¿por qué nos cuesta tanto darnos cuenta? La nueva perspectiva que es necesario adoptar camina muy lenta,… son mayores y más acuciantes las necesidades de un nuevo formato educativo que la respuesta que socialmente estamos dando.

 ¿Cuándo veremos el día en que las Inteligencias emocional, social, comunicativa, ejecutiva,… la creatividad, el fomento de los talentos… sean algo implícito en el día a día en nuestras aulas y en nuestros centros?

No podemos esperar que alguien de fuera legisle,… tu corazón, tu mente y tu alma las legislas tú solo, los cambios son mejores por deseo propio, por cuestionamiento y por necesidad, que por imposición.

Pero cuando hablo de esto siempre me viene el mismo razonamiento: no se puede enseñar aquello que se desconoce y que ni tan siquiera es posible aprender como una materia más. Yo puedo aprender Inglés, Matemáticas, Gramática,… y enseñarlas,… pero todas las capacidades que giran en torno al corazón afectivo-comunicativo del ser humano, no se pueden aprender si no se practican desde muy adentro, no sólo en el ámbito educativo, sino empezando por el personal. Y en interacción. Nos falta mucho para experimentar la visualización y reconocimiento de emociones y utilizar el lenguaje de las mismas, tanto en nosotros mismos como en los demás; por tanto, tenemos más difícil saber lo que les pasa a los niños y por qué, y encaminar adecuadamente su mundo emocional (si no soy capaz de ponerle palabras a lo que siento y ver la causa, más difícil tengo hacer esto con mi alrededor, niños, y otras personas).

Los educadores (que somos todos los adultos, no solo los profesores) debiéramos abrir nuestras mentes y almas a los aprendizajes no formales, que son los que más huella dejan.

La variable afectiva es la hermana pobre de la formación, cuando debiera ser la protagonista y líder en todo el proceso educativo.

¿Qué hacer?… ¡¡¡  Vamos a movernos   !!!

Profesor, educador, padre, orientador, adulto,… deja un hueco en tu agenda para actividades emocionales y su verbalización. Apúntate a un curso, lee un libro, consulta en la red, habla de emociones con tu pareja, hijo, amigo, familia,…

Intégralas en tu vida, no tengas miedo. Todos los seres humanos tenemos las mismas inquietudes, dudas e inseguridades. Habla del amor, de la ira, del miedo, de la envidia,… Escucha a tu corazón trata de discernir por qué te sientes como te sientes, cual es el pensamiento que te genera esa emoción, qué reacción tienes después, cómo la puedes modificar, …igual que escuchas a tu cerebro en su ronroneo constante e imparable.

Piensa que las cosas se pueden hacer de otra manera. Párate a pensar si tienes bien establecida la escala de prioridades en lo que estás enseñando, tengas el rol que tengas. Proponte cambiar. No tengas miedo a hacer cosas diferentes o a hacer las que ya haces de distinta forma. Es la única manera de mover la energía en otras direcciones.

     ¿Estás animado?     😉      ¿SÍ?   😉

 

Sobre la vida y la muerte…

earth

Hoy, la noticia de que ha muerto una persona todavía joven (65 años), recién jubilada, con planes, cuya desaparición no era esperada, me ha hecho reflexionar sobre algunas cuestiones de la vida y la muerte.

Tuve la ocasión de trabajar con ella un breve periodo de tiempo en el inicio de este curso. Nuestras relaciones fueron normales, podíamos coincidir o discrepar en temas de trabajo, buscábamos el acuerdo,  tomamos algún café juntas, abrimos algunas parcelas de nuestros corazones y nos contábamos cosas sobre nuestras vidas personales, tratando ambas de hacer más verdad lo que compartíamos por el mero hecho de contárselo a alguien.

Pero me sorprendo de forma inmediata haciendo un análisis sobre el valor moral de mi relación con ella, porque necesito pensar y creer que nuestra coincidencia vital, fue, por mi parte, lo mejor que yo misma podía esperar de mí.

Quiero decir que pienso y defiendo que el ser humano estamos abocados a pasarnos cuentas a nosotros mismos sobre nuestros actos y que cuando alguien cercano muere, aparte del inevitable dolor, el primer pensamiento que cruza por nuestras mentes es si lo pudimos hacer mejor en algún momento.

Evidentemente, como seres humanos, nuestras acciones están destinadas a sufrir fluctuaciones de todo tipo pero, en general, deben guiarnos unos principios y ética personal que no solo estarán en nuestras vidas como una filosofía a seguir, sino como un COMPORTAMIENTO EN EL DÍA A DÍA. Porque es aquí donde nos dejamos ver, donde hacemos feliz o menos al de al lado, donde aprendemos a enriquecernos o a empobrecernos como personas,…

La vida pasa,… y más rápido de lo que nos gustaría a todos,… pero en el camino hay tantos y tanto matices que podemos y debemos cuestionarnos,… porque son los que, en definitiva, nos llevarán a que nuestro autojuicio, en el final de nuestros días, sea favorable a nuestros actos y pasemos el umbral de esta vida con la “cabeza alta” y con un sentimiento de orgullo de que sí, lo he hecho bien, o al menos me lo he cuestionado y he tratado de corregir siempre que he podido, …

Yo, a veces, me sorprendo pensando si la “onda expansiva” que está creando mi vida sobre la tierra y el cosmos es la que me gusta, si cuando yo no esté físicamente he podido dejar una huella de mejora en personas y lugares,…  y si me respondo que SÍ, es que voy por buen camino.

SIEMPRE que a alguien que está cercano a la muerte se le pregunta qué cambiaría de su vida si pudiera, la respuesta NUNCA es hacia mejora laboral, de ocio, de posesiones,… siempre la respuesta tiene que ver con la mejora en las relaciones con el RESTO DE SERES HUMANOS.

Aquello de… hazlo con él/ella como si fuera la última vez que le vas a ver, creo que es un buen autoconsejo para todos.

Ahora que estamos a tiempo, vamos a cuestionárnoslo.  Merece la pena 😉

¿Sabes qué son las Habilidades Sociales? ¿Con cuál te identificas?

Shadow of businessmen talking in desert

Ya sabrás que las habilidades sociales son fundamentales en nuestra vida diaria, puesto que necesitamos el desarrollo y adecuado manejo de las mismas para ser socialmente competentes, autónomos e independientes.  El desarrollo de las habilidades sociales nos lleva a pensar por nosotros mismos, tomar decisiones y solucionar problemas desde una reflexión personal en consonancia con nuestros intereses y necesidades.

Es tremendo ver a un padre, educador, médico, político,… y personas en cualquier profesión en la que la clave sean las relaciones humanas, sin unas mínimas habilidades de comunicación para desarrollar bien la importante tarea que tienen entre manos. Y ya lo creo que los hay. Así que vamos a aprender un poco más. 

Vamos a ver las habilidades sociales más significativas:

La ASERTIVIDAD nos permite sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás, siempre y cuando la misma sea auténtica  (con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace), esté diferenciada para cada persona (porque cada ser humano es único) y entendamos que la empatía (ponernos en el lugar del otro) es fundamental en el proceso.

♦     La asertividad estaría en medio de los tres tipos de respuesta más comunes en el ser humano:

  • PASIVO      (complaciente, gris, manipulable, sin criterio propio)…
  • ASERTIVO      (el comportamiento deseable) y
  • AGRESIVO      (impone su criterio, falta de diálogo, manipulador),…

La asertividad, como cualquier otra habilidad humana, se puede aprender, entrenar y mejorar, a través de técnicas de comunicación y con un trabajo constante. Pero no es tan fácil, ya que nuestra mente y reacciones en cadena suelen traicionarnos en múltiples ocasiones.

Otra de las habilidades sociales es la ESCUCHA ACTIVA, que nos permite mejorar la comunicación, a través de una actitud positiva hacia la escucha, con atención y cuidado, comprendiendo lo que nos dice nuestro interlocutor, y estando psicológicamente presentes hacia la otra persona, sin juicios ni valoraciones. Así, se crea un clima favorable que facilita la apertura y la cooperación. Tan importante es saber transmitir información como saber escuchar para recoger fielmente lo que quieren decirnos.

Esta habilidad, que parece tan sencilla, es bastante difícil de llevar a cabo, pues lo habitual es que cuando estamos escuchando al otro, en vez de estar volcados en lo que nos está diciendo, solemos estar preparando la respuesta que le vamos a dar, o le interrumpimos con frases del tipo: …pues yo,… pues a mí,… poniendo, sin darnos cuenta, nuestro ego por delante de lo que nos está contando.

En cuanto a la EMPATÍA, y que tanto oímos hablar de ella, es la habilidad social a través de la cual tratamos de comprender emocionalmente a las personas que tenemos a nuestro alrededor, poniéndonos en su lugar, entendiendo lo que el otro siente, piensa y busca. Me pongo en su lugar tratando de entender sus emociones, sin necesidad de implicarnos afectivamente ni enjuiciar la situación. Cuando hay empatía entre dos personas, ambos suelen estar cómodos en la situación compartida. Si estás incómodo o deseando que eso acabe, no hay empatía.

Aunque son conceptos que a todos nos suenan, la puesta en práctica frecuente y diaria de las mismas no es tan sencilla. Influye nuestra historia personal, la forma previa de comunicación que hemos tenido y tantos y tantos factores, pero… si nos lo proponemos, claro que somos capaces. 

Como siempre, lo más importante para mi no es hacerlo todo bien a la primera, sino DARNOS CUENTA,… En cuanto me doy cuenta de que eso lo estoy haciendo mal, de que no me estoy comunicando adecuadamente, de que me quiero imponer, de que ya estoy pensando en lo que le voy a contestar,… en cuanto autopercibo eso, ya estoy en el buen camino. A partir de ahí, puedo cambiar, avanzar, crecer y evolucionar.

Por supuesto, para el desarrollo de estas habilidades sociales no es necesario solo conocer las técnicas, sino SENTIRLAS, Y QUE NUESTRO LENGUAJE CORPORAL, GESTUAL Y ORAL SEA ACORDE A NUESTRO DISCURSO. Si no, a nadie podemos engañar. 

¡Vamos, vamos! todos podemos mejorar. Solo hay que querer y comenzar.

¿Por qué? Mas que nada porque con un buen manejo de las HABILIDADES SOCIALES se resuelven mejor las cuestiones personales, familiares, laborales, sociales,… así que nos sentimos mejor,… así que nuestra salud no se resiente,… así que los de nuestro alrededor se sienten mejor. Todos influimos en todos.

Ah! y, por supuesto, las Habilidades Sociales o Comunicativas están en la base de la La Inteligencia Emocional 

Un abrazo 😉 

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