Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para marzo, 2013

… A veces, más es menos…

la fotoEn muchas ocasiones nos cuestionamos cómo encontrar el objetivo en nuestra vida, sin pensar que el hecho de vivir ya es el objetivo. Nos bombardean gabinetes, gurús, coaches, asesores de todo tipo diciéndonos que hay algo más elevado a lo que podemos aspirar, que es mejor no confiar en quiénes somos,…

 …Y es que tenemos un gran problema…

¿Cuál? Pues  que normalmente miramos hacia fuera, con los ojos de nuestro ego, que es lo que potencia el modelo social y educativo que tenemos. El ego nos dice que sólo somos lo que tenemos, nos identificamos en gran parte en base a nuestras posesiones,… En educación, sumergimos a los niños en una cultura que enfatiza el más,… sin darnos cuenta de que, si socialmente somos lo que tenemos, en el supuesto de que nos desaparezcan las cosas, también lo que somos desaparecerá en el proceso.

Pero hay otro elemento en el ego: soy lo que tengo y también lo que hago. Así que medio mundo anda a la desesperada haciendo cursos de todo tipo, muchos quieren ser asesores, nos dicen y marcan que hay que fijarse metas, la idea de la valía pasa a ser aquello que puedo conseguir. Nos dicen que nos sintamos realizados y vivamos la vida con un objetivo. Esto se enseña insistentemente. Una y otra vez. Nuestras decisiones siempre se toman desde el ego. En general, transmitimos que el mundo está diseñado para la competición.

El ego nos dice que soy… lo que otros piensan de mí.

Dentro de poco, un elevadísimo porcentaje de personas tendremos un blog, una web, mucho que decir en redes,… convirtiéndose esto en algo donde cada uno mostramos lo que nos indica nuestro ego, y aunque escuchemos a los demás, no debemos bajar la guardia para no quedarnos atrás.

Cada vez me produce mayor aturdimiento  buscar información en la red porque hay tanto y tanto contenido, que nuestra atención se dispersa en la búsqueda, pudiendo pasar una tarde en el ordenador de lado a lado, sin concretar ni encontrar  aquello que buscábamos.

Cuidado! Nada más lejos de mi intención que desprestigiar las redes y la tecnología, opino que indudablemente están haciendo mucho por nosotros y ya son absolutamente necesarias, pero,…como todo,… con cierta moderación, porque el mundo real sigue estando ahí fuera, enfrente de ti, a tu alrededor, no en la pantalla…

¿Nos suena el famoso TDHA (trastorno de déficit de atención con hiperactividad) tan de moda en los niños? En muchas ocasiones está causado por el bombardeo de estímulos que son incapaces de procesar, seleccionar, digerir y utilizar adecuadamente.

Y es que en esta sociedad estamos necesitados de un sutil cambio. El problema es cómo pasar a la fase del sentido de la vida.  Porque oigo a muchísimas personas decir que no saben cuál es el sentido de sus vidas.

Yo creo que nuestra misión en la tierra debe ser como una especie de llamada interior, lo que los orientales llaman DHARMA, (ley natural, orden social, conducta adecuada o virtud) porque, desde ahí, todo tiene su razón de ser. Este cambio se produce dentro de cada ser humano, algunos nacen con esta especie de “don” o conexión con nuestro auténtico ser interior, otros lo experimentan en otros momentos de sus vidas y seguro que se ven reflejados si alguno lee estas líneas. Ese cambio es como un salto cuántico, suele tener lugar una EXPERIENCIA CUMBRE, (que suele venir en forma de crisis) con las características de: intensa, por sorpresa, benevolente (que nos sienta bien), y perdurable.

¿Quién no ha tenido una crisis del tipo que sea? Pero es que los peores momentos son necesarios para impulsarnos a un lugar superior. Debemos aprender a ser blandos, flexibles, a dejarnos llevar. La sincronicidad es como una especie de colaboración con el destino, que cada vez se hace más habitual cuando el ego deja de mandar en nuestras vidas y nos sentimos conectados a otra especie de sensación y energías universales.

Regresa a la naturaleza y encuentra la tuya propia. No quiero decir que dejes todo y te vayas a cultivar hortalizas (que no estaría mal) sino que te sensibilices y emociones ante el transcurrir de las estaciones, la belleza de la nieve, la furia de la tormenta en el mar, el abrazo de un árbol… El hombre somos un ser social, pero sin la naturaleza,sin sentir la conexión con la energía universal,  nada tiene sentido o muchas cosas pierden su sentido. Mira el árbol cuando vas a tu trabajo, observa ese seto de plantas, la forma de las nubes, la expresión de esa persona… no vayamos cabizbajos rumiando los problemas que nos machacan la mente incesantemente.

No olvides que el ego, lo que enseñas, es tu coraza, y que tienes otro yo más profundo, más universal, menos necesitado del exterior… que es el que mantiene en armonía a tu ser exterior y  es el que debemos tender  a mostrar más a menudo.

Me parece necesario reflexionar sobre todo esto y ¿a ti? A veces hay que frenar, ralentizar la vida y mirar hacia adentro.

¿Si?… Ya sabes que… si quieres, puedes 😉

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¿Eres un radical emocional?

holding puzzle in sky

                                 …ERES UN RADICAL EMOCIONAL…

  • Cuando… A tu si no hay no y te crees en posesión de la verdad, sin pensar que lo que tú dices o crees, sólo es tu punto de vista.
  • Cuando… En una conversación, no practicas la escucha activa, sino que esperas a hablar preparando tu respuesta, que ha de ser más contundente que el planteamiento del interlocutor. Así, tienes la falsa sensación de que has ganado el debate, aunque probablemente no te hayas enterado bien de lo que te quería transmitir la otra persona.
  • Cuando… Dices que practicas las habilidades de comunicación y no eres capaz de ponerte en el lugar del otro.
  • Cuando… Dices que no puedes controlar esa discusión porque estás seguro de que el otro es el culpable y, además, “te pone malo” con sus razonamientos.
  • Cuando…Levantas la voz más de lo necesario en cualquier comunicación, tratando de imponer tu criterio no a razones, sino a voces.
  • Cuando… Utilizas un lenguaje gestual duro, hosco, frío, distante,.. que para nada facilita que el mensaje oral sea comprendido y compartido.
  • Cuando…No eres capaz de separar opiniones contrapuestas en alguna cuestión, de otras situaciones personales. Puedes discrepar en algo, pero intenta dejar eso a un lado y sigue teniendo una buena relación de pareja, de amigos, laboral,…
  • Cuando… En la educación de tus hijos piensas que siempre tienes razón por el hecho de ser adulto, aunque muchas veces los niños nos saquen los colores con su coherencia y sentido común.

En fin, que ser emocionable y emotivo no es lo mismo que tener Inteligencia Emocional. Mucha gente practica la emocionabilidad pero de una manera radical, y la IE está más en consonancia con el equilibrio, la flexibilidad, la apertura, la comprensión, la humildad, la empatía… cualidades todas ellas importantísimas para mejorar nuestras relaciones, nuestra convivencia y nuestra forma de estar en el mundo.

Y, lo más importante, que de nada vale leer mucho si no practico y que, como muchos aprendizajes, se realiza poco a poco y me tendré que equivocar y autocorregirme para dar pasos hacia adelante.
Y ¿sabes qué? Me encanta sentir cada paso que doy.
Un abrazo 😉

¡Empieza a practicar la Inteligencia Emocional!

¿Qué puedo hacer para incluir en la educación de mis hijos, o en mis relaciones con los demás, algunos planteamientos de la Inteligencia emocional?

 En realidad, no es algo difícil para lo que se necesite tener una preparación muy especial, sino un poco de intuición, sensibilidad y sentido común que nos ayuden a reflexionar sobre:

– Los mensajes verbales que transmitimos a nuestros hijos y a otras personas a través de nuestras conversaciones y relación diarias.

– El lenguaje del cuerpo (gestos, tono de voz, posturas, ademanes) que acompañan a nuestras palabras.

Analizar nuestras propias emociones: pensar qué acontecimientos las desatan, si somos capaces de modificarlas o dominan nuestras reacciones.

Qué es lo que nos hace sentir amor, ternura, rencor, resentimiento, motivación… El conocimiento de nuestras emociones será un puntal básico si pretendemos conocer las de nuestros hijos y educar aquellas que consideremos necesario para su desarrollo y estabilidad.

Ponernos en su lugar cuando les estamos hablando, riñendo, dando consejos. Esto, con los niños, es fundamental. Y por supuesto, con nuestro entorno, siempre que juzgamos, valoramos, criticamos, opinamos,…

Mirar “desde fuera” como si fuéramos espectadores de otra familia, y juzgar si nos gusta la forma en que nos estamos relacionando con nuestros hijos y las demás personas.

Analizar algunos “pequeños detalles” de la convivencia y modificar aquellos que no nos gusten. Empieza por uno y proponte cambiarlo. En realidad, esos detalles crean toda la estructura de la relación, del desarrollo y, cómo no, de la estabilidad y puesta en práctica de la Inteligencia Emocional.

– Y, sobre todo, el deseo de utilizar los planteamientos de la Inteligencia Emocional. Es apasionante y enriquecedor conocer las emociones, hablar de ellas, controlarlas, saber y poder modificarlas, reaccionar según nuestros deseos y necesidades, y no solo según nuestros impulsos. Así, la felicidad, ¡está mucho más al alcance de tu mano!

De verdad y sinceramente,  ¡merece la pena!

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