Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para abril, 2013

Inteligencia Emocional… aplicada

Juanjo

Hace unos días tuve una charla compartida con Juan José Bilbao, joven logroñés de 35 años, sobre Inteligencia Emocional. Hasta aquí, todo convencional y sin más o menos interés que cualquier otra actividad sobre el mismo tema.

Pero es que Juanjo es una persona con un elevado porcentaje de discapacidad (por encima del 90%). Nació con Artrogriposis Múltiple Congénita que, como él mismo nos explicó, quiere decir que tiene todo en su sitio pero con una forma original. Esta patología (que le obliga a vivir en una silla de ruedas) no ha causado grandes problemas a su espíritu emprendedor y entrañable.  Estudió Informática, porque opina que… él es diferente, pero como todo el mundo. Hoy es webmaster de Televisión Rioja y lleva una vida normal….

A lo largo de la charla compartida, con formato de entrevista, fue dándonos una lección de Inteligencia Emocional aplicada a todos los asistentes (llenó la sala, estábamos unas 70 personas).

Juanjo necesita ayuda (toda la ayuda) para alimentarse, vestirse, ir al lavabo…. y para cualquier actividad de autonomía que, para el común de los mortales, son casi automáticas. … pero su cabeza y su corazón funcionan armónicamente, así que él siente que apenas le falta nada. Tiene una voz preciosa y es un gran comunicador, su mirada dulce, lenguaje gestual asertivo, fácil de dar y recibir afecto… le han ayudado a hacerse un hueco, por derecho propio, en este mundo con tantas dificultades para todos, y mucho más para él.

A lo largo de la sesión, nos dio una inmensa lección de vida, llegó a los corazones de todos, transmitiéndonos el sencillo pero potente mensaje de que hay que aprender a vivir con lo que somos y lo que tenemos, primero aceptando nuestras circunstancias, porque es el lugar desde donde podemos empezar a caminar y avanzar hacia nuestros deseos y fluir naturales.

Hay gente como Juanjo o en mejores condiciones, que se queda en su casa o en una institución, por no luchar, por no molestar ni ser molestado,.. esperando que la vida pase por delante de ellos, sin apenas participar.

Él tiene un gran espíritu de lucha, que considero que es una herramienta clave para la felicidad. Y esta forma de sentir la existencia le ayuda a llevar una vida prácticamente normal,…asumiendo que lo que quiere hacer le cuesta el doble o triple que a cualquier persona.  Y a pesar de que no cuenta con independencia para las cosas más elementales, sale de vinos (en esta nuestra bella tierra, La Rioja, no podía ser de otro modo), va a cenar (recordamos que alguien le tiene que dar la comida), va de copas, a la discoteca…. Juanjo es increíble, como de otra galaxia.

En el ámbito laboral, no tiene bastante con su trabajo en TVR, sino que en “sus ratos libres” desarrolla aplicaciones para dispositivos Android e IOS. Es el creador de la aplicación @esaccesibleapp, (www.esaccesibleapp.com) proyecto pionero a través del cual trata de encontrar y compartir los lugares que sean accesibles para la gente con dificultades de movilidad. En este proyecto, es necesaria la colaboración de los usuarios porque somos los que marcamos el grado de accesibilidad de los lugares que se van añadiendo a la aplicación.  Bajároslo y colaborad, es muy interesante y merece la pena. También está abriendo camino en otros proyectos informáticos.

Juanjo está escribiendo su propia historia y su futuro. La motivación, la resiliencia (aprender de las situaciones más difíciles y salir adelante),… están presentes en su vida de forma constante. Él piensa que la base de todo es el esfuerzo, la paciencia, esperanza y tirar para adelante, porque seguro que cualquier persona con una discapacidad, tiene algún talento para poder desarrollarlo por algún lado.

El éxito, también es cuestión de trabajo. Y quien no tiene sueños ni ambiciones, difícilmente lo alcanzará. A veces llorarás y tendrás ganas de tirar la toalla, pero hay que continuar. Aunque muchas veces no decidas tu destino, decides tu actitud hacia él, la forma de verlo y actuarÉl piensa, y yo con él, que quien supera los obstáculos es el que tiene mayor fuerza mental.

A pesar de la que está cayendo y de lo que cada uno llevamos en nuestras vidas,… ¿sabes que siempre hay algún motivo para ser feliz?

Y terminamos la charla leyendo, de forma compartida, este bello texto:

EL ÉXITO EMPIEZA CON LA VOLUNTAD

Si piensas que estás vencido, lo estás.  Si piensas que no te atreves, no lo harás

Si piensas que no puedes, no lo lograrás.. Porque en el mundo encontrarás einstein

Que el  éxito empieza con la VOLUNTAD del hombre.  Todo está en el estado mental.

Porque muchas carreras se han perdido… antes de haberse corrido.

Y muchos cobardes han fracasado…  antes de haber su trabajo empezado.

Piensa en grande y tus hechos crecerán,  piensa en pequeño y quedarás atrás.

Piensa que puedes y podrás…   Todo está en el estado mental.

Si piensas que estás aventajado, lo estás,  tienes que pensar bien para elevarte,

Tienes que estar seguro de ti mismo…  antes de intentar ganar.

La batalla de la vida no siempre la gana  la persona más fuerte, o la más ligera,

Porque, tarde o temprano, el ser humano que gana… Es aquel que CREE PODER HACERLO.

A esto le llamo yo Inteligencia Emocional Aplicada. La charla compartida con Juanjo, fue una  auténtica lección. Gracias! Amigo 😉

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Peleando con ideas irracionales…

110_F_43816264_YPxEGcwTf3ZFpU5KEqhIYXRwxd1juZKJYa lo dijo el filósofo griego Epícteto:

“el hombre no se ve distorsionado por los acontecimientos, sino por la visión que tiene de ellos”.

Y es que gran parte de nuestro tiempo estamos en conversación con nosotros mismos Quizá, sin ser conscientes de ello, generamos nuestro lenguaje y diálogo interno que nos hace decir las frases con las que describimos e interpretamos el mundo.

A veces, se ajusta bastante a la realidad y no es fuente de problemas. En otros casos, puede ser inexacto y absurdo con lo real, generando estrés, ansiedad y tensión emocional.

Un ejemplo: cuando nos decimos “es que no soporto comer ese alimento. Ni lo he intentado ni lo voy a intentar”. Seguro que nadie ha muerto por comer eso. Puede resultarnos poco sabroso, no deseable,… pero, desde luego, puede soportarse y sobrellevarse.

Este ejemplo, es una idea irracional que, sin darnos cuenta, nos limita, ya que puede condicionarnos una reunión, una celebración, hacer cosas… y hay gente que se vanagloria de que no le gusta eso y lo exhibe en cualquier comida, siempre que tiene ocasión. Esto también habla de inmadurez emocional.

Muchas ideas irracionales están basadas en percepciones equivocadas que, incluso, pueden dar lugar a que se desencadenen  enfermedades y situaciones de ansiedad.

Por ejemplo:

Sé que si voy a ese sitio, me voy a marear,…. Si yo me digo esto, estoy facilitando que cuando vaya a ese sitio, mi organismo reaccione de la manera que le ha dicho mi pensamiento y mi palabra y, lo más seguro, será que me maree. Esto me generará malestar, ansiedad, tensión, limitación… cuando solo es una idea irracional.

Quizá mi organismo tenga predisposición al mareo, pero mi mente y pensamiento también pueden plantearlo así: … voy a ir a ese sitio, seguro que esta vez haré bien el viaje con esta disposición, la forma mental y corporal, así como los resultados, son muy distintos.

Los pensamientos irracionales son a la vez muy limitadores, porque nos frenan, dificultan e impiden hacer cosas que, de otra forma, podríamos abordar con naturalidad y disfrutar con ellas. La vida es demasiado bonita y breve como para andar poniéndonos trabas innecesarias.

Y es que las emociones no tienen que ver con los acontecimientos reales: entre el acontecimiento y la emoción interviene nuestra apreciación mental.  Son nuestros propios pensamientos, controlados por nosotros solitos, los que nos crean ansiedad, mal humor, miedo… o, por el contrario, bienestar, buen humor, tranquilidad,…

Y todos podemos combatir nuestras ideas irracionales. Vamos a empezar:

  1. Imagínate o visualiza con los ojos cerrados un acontecimiento que te estresa y fíjate en los detalles de la situación: imágenes, olor, sonido, diálogo,…
  2. Piensa y siente lo incómodo que te encuentras en esa situación, experimenta la sensación de malestar.
  3. Oblígate a cambiar esa sensación, esa emoción, por otra más controlada, con menos factores negativos,… puedes, todos podemos. Sólo hay que practicar.
  4. Piensa en que has podido, aunque haya sido por momentos, cambiar tu pensamiento estresante a otro más controlado. Todo lo ha hecho tu mente. Cuando estés delante de la situación, rememora el proceso y establece un diálogo contigo mismo sobre que sí puedes.
  5. Practica, practica y vuelve a practicar.

Repito, la idea irracional es nuestra interpretación, el diálogo con nosotros mismos. Hay dos tipos de ideas irracionales básicas con forma de cháchara mental interior, las que horrorizan (nos horrorizamos haciendo interpretaciones catastróficas de algo que nos pasa), por ejemplo: nos duele en el pecho y ya pensamos que es un ataque al corazón;  y las que absolutizan, que incluyen palabras absolutas como siempre, nunca, debo,…  “nunca me sale bien la tortilla de patata” .

En lugar de decir “no puedo soportar esto… “ puedes cambiar por… “ya he salido otras veces con éxito de situaciones similares a esta”….

Si piensas y sientesen esta línea de cambio, lograrás modificar tus creencias, tus ideas irracionales y la interpretación de la experiencia.

Si te interesa este tema y quieres profundizar en la eliminación de ideas irracionales, hay un autor, Albert Ellis, que desarrolló la terapia racional emotiva, que funciona bastante bien con personas que viven con angustia este tipo de situaciones.

Recuerda, los acontecimientos no son el problema, sino la lectura que hacemos de ello y nuestra reacción.

Y ya sabes que, #siquierespuedes 😉 

En asesoramiento…no todo vale…

2012-08-03 17.13.35

Tengo una amiga que acaba de certificarse en coaching y ello me lleva a hacer unas reflexiones.
Laura siempre se ha sentido atraída por la psicología. Y ¿quién no? Todos buscamos el sentido de nuestra existencia, la mejora en nuestras relaciones, entender nuestros estados de ánimo, resolver los conflictos cuando aparecen,…

De más joven, mi amiga tenía problemas de timidez, cierta rigidez relacional, poca soltura en tomar iniciativas, plantear conversaciones, mantener vivo un debate… Estas cosas no le interesaban, se dejaba llevar por los que más bulla metían en el grupo y se caracterizaba por su conformismo. Buena persona y amiga, pero siempre a la sombra de los demás.

De adulta, después de estudiar Económicas, Laura logró atinar laboralmente con un proyecto compartido con su pareja relacionado con la venta de servicios de marketing, cuando en España se vendía de todo y el asesoramiento de imagen empresarial y cuatro adornos alrededor, era muy bien pagado.

Hace unos pocos años, coincidiendo con el asomar de la crisis, se separó de su marido y también la empresa que compartía con él pasó a mejor vida.

Así que, sin tener muy claro qué hacer, y con cierto respaldo económico, hace tres años, en pleno boom del coaching pensó que ella también podía ejercer de coach, por qué no. Parecía ser algo moderno, la gente que lo hacía parecía feliz, estaba relacionado con la psicología que tanto le gustaba y, encima, el coaching te saca de apuros psicológicos y puede ayudarte a hacer dinero. Así que estuvo un año formándose y hace poco ha obtenido su tan deseado certificado.

En este proceso he estado en contacto con ella. Al principio me pedía consejo y mi punto de vista sobre algunos asuntos de su formación. Esta postura fue dando paso a otra de mayor “dominio” del tema. Cuando hablábamos, me “descubría” a los grandes de la filosofía y psicología en los que se sustenta el coaching. Laura me comentaba que iba creciendo su seguridad en sí misma, estaba conociendo a muchas personas, los cuales también se formaban,  igual que ella, y querían alcanzar el deseado status de coach. Me contaba que la falta de trabajo ha encaminado a muchos en esta dirección y argumentaba que todos tenemos derecho a buscar nuestra particular “gallina de los huevos de oro”.

Hace poco pasé por su ciudad y la llamé para tomar un café y que me contara de su vida. Si, cierto es que Laura ha cambiado, me contó las grandes maravillas del coaching (no dudo de ellas), aflorando en la conversación  cierta reticencia hacia los psicólogos de toda la vida (como yo) que estudiamos seis años en una universidad, que hemos hecho especializaciones, masters e infinidad de cursos de todo tipo (de coaching incluidos) y que llevamos muchos años con gran práctica psicológica interna y externa. Como si fuéramos “menos modernos” y no nos termináramos de enterar bien de por dónde van las cosas.

Laura estaba algo más suelta y participativa que en ocasiones anteriores, pero en la conversación no fluía mucha empatía, se le sentía en una situación emocional forzada e impostada, no practicaba la escucha activa, todo era contarme lo fantástica que se sentía, … en fin, que su aprendizaje aún no había impregnado del todo sus células. Se puede cambiar, claro, pero no es rápido ni fácil, cuesta.

Me dio consejos de cómo mejorar (no se los había pedido), me invitó a asistir a un curso suyo (cuando lo organizara) y me animó a desprenderme un poco de ese halo de psicóloga que me rodea y que ya no se lleva tanto.

Y qué queréis que os diga, tengo muchos amigos coaches (entre ellos Laura) que son buenas personas, algunos grandes profesionales del asesoramiento, otros no tanto, unos se ganan la vida con ello, otros no están pudiendo,… en fin, como en todo, hay muchos matices dentro del coaching,… pero, en esencia, me parecen técnicas psicológicas bien seleccionadas dentro de un esquema teórico-práctico más o menos debatible,… y muchos, muchísimos psicólogos, venimos haciendo cosas similares hace un montón de años.

Como le dije a Laura con todo mi cariño…  cuando tú vas, yo vuelvo de allí ( la experiencia es un grado).

Y que conste que el coaching me parece un buen modelo de intervención y de toma de decisiones en muchas situaciones, pero sin la psicología como sustento, hace aguas.  A las modas les pasa eso, que suelen pasar de moda.

Hay sitio para todos. Y como para todo, hay que valer o aprender muy bien. Vamos a pensar en ello.  Un abrazo 😉

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