Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para mayo, 2013

Sencillas mejoras en la Educación…

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Mira, es que no dejo de sorprenderme por cosas que he visto y sigo viendo en los coles y que me hacen pensar que la mejora de la educación no suele pasar por dar con la ley educativa que sea perfecta,  puesto que no existe. Está claro que las leyes no se hacen para mejorar la calidad de la educación, sino con intereses meramente políticos y partidistas.… Así que, en vista del panorama, sigo pensado que el mejor plan de educación para los trabajadores de este sector es el que cada uno, y día a día, ponemos en práctica en nuestro ámbito personal y laboral.

Tampoco creo que el problema de la calidad pase por una mayor inversión, sino por una MEJOR inversión. Hace unos días leía que nuestro gasto público por alumno es de más de 10.000 dólares anuales, se ha duplicado en una década, de 27.000 a 53.000 millones de euros,…. ¿En qué se está notando?, ¿más ordenadores en las aulas?, ¿más pizarras digitales?, ¿menos ratios en algunos niveles?, ¿más apoyos en general en alumnos inmigrantes y niños con problemas?, ¿más formación (o mejor dicho, cursillos) entre el profesorado?,…

Pero apenas  veo mejoras en el fondo de la cuestión, que es el despertar de los talentos individuales de los niños, las clases participativas como algo insertado en el currículo y en el quehacer diario, la eliminación de la rigidez en los contenidos y sus planteamientos, las múltiples inteligencias, la resolución de conflictos, la individualización real de la enseñanza, la aportación en debates, el trabajo en equipo, la colaboración activa de los padres en la educación escolar de sus hijos…

Algo que apenas requiere de dinero. Solo de cambios metodológicos, muchas veces sencillos, de abrir los ojos, de hacerle ver al profesorado que por ahí no va el asunto, que seguimos formando niños académicamente que quizá no estén suficientemente  preparados para lo que se van a encontrar más allá de las cuatro paredes de los centros educativos,…

Enseñemos a pensar, a crear, a estar en grupo, a debatir, a creer en ellos mismos, a superar sus autolimitaciones, a compensar otro tipo de carencias familiares y sociales,…. A todo eso que les de estabilidad emocional, que les haga atreverse, perder el miedo a dirigirse hacia donde sea, a participar, a desarrollar la empatía, sus habilidades sociales, a fracasar y aprender de ello,… en suma, a vivir.

Así que no creo que un mayor gasto nos garantice mejor servicio ni mejores resultados.

¿Cómo podemos estar soportando un abandono escolar del 25%? Cuando enseñar y aprender debiera ser una actividad de auténtico disfrute compartido e individual en cualquier nivel educativo, desde la etapa de infantil hasta la universidad.  ¡Cuánto nos estamos dejando por el camino! Por no haber un debate real sobre educación  fomentado desde el gobierno, por no creer en lo que hacemos, por vivir la vida no desde la cooperación, sino desde el sálvese quien pueda y total, cada día gano menos,… para qué me voy a esforzar más o molestar en hacer algo diferente. Cuándo, como todo en esta vida, es una cuestión absolutamente personal.

¿Cómo es posible que una profesora de niños de tres años, les llame de usted, marcando una fría distancia afectiva entre las emociones y las vidas de los niños y las de ella? Lo he visto y lo veo.

¿Cómo es posible que en algunos grupos de niños y niñas bien pequeños algunos profesores se limiten a seguir fielmente las instrucciones de los libros sin dejar apenas resquicio para la creatividad, la expresión, el fluir individual y colectivo?…. Esto está a la orden del día, y es que hay docentes que debieran dedicarse a otra cosa.

Por tanto, estoy muy a favor de la evaluación del docente, pero no por medio del número de cursos que se hagan, sino por la observación de las FORMAS, el CÓMO, lo que es capaz de transmitir, potenciar y transformar en los alumnos, el entusiasmo, la evaluación por parte de los propios niños y de la comunidad educativa…. Los docentes, igual que todas las personas, llegamos a la mente a través del corazón. No lo olvidemos.

Por supuesto en el fondo de todo estaría trabajar con y desde los planteamientos de la  Inteligencia emocional.

Pero ¡ojo! Y repito hasta la saciedad, lo importante es el CÓMO.

En mi CA (La Rioja) el año próximo se ponen en marcha programas de Inteligencia Emocional en diez centros piloto… y me parece una iniciativa fantástica y loable, y una esperanza en este comienzo de cambios y mejoras.

Pero ¡ay!, la Consejería debiera cuidar muy mucho que esos programas formen primero al profesorado no desde lo que tienen que enseñar, sino desde lo que tienen que aprender ellos mismos. Porque enseñar con Inteligencia Emocional  no es lo mismo que enseñar Matemáticas, que te las aprendes y ya está.

La Inteligencia Emocional o la vivencias primero, la sientes, la analizas y haces los cambios necesarios en ti,… o el bonito programa pueda acabar convirtiéndose en algo como otros muchos. Preciosas fichas en manos de quién quizá no las entiende bien del todo y que se quedan como una actividad de aula sin mayor trascendencia en la vida exterior de los alumnos. No se trata de eso.

Soy optimista por naturaleza y espero que las cosas se hagan bien y salgan mejor. Es una opción de mejora que no hay que desaprovechar, y todo ello sin necesidad de costosas leyes.

Solo necesito creer, querer, y hacer.  Todo empieza por mí, por ti, por nosotros.  Un abrazo y ¡hasta pronto! 😉educación2

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Si quieres… ¡puedes controlar la ansiedad!

ansiedad¿Has estado alguna vez tan asustado que sentías que no podías respirar?  ¿Has tenido momentos de ansiedad en los que el corazón te va a mil por hora y después tiemblas o te sientes débil? ¿Te preocupa ponerte tan nervioso que crees que te mareas o te vas a caer ahí mismo?

Si has respondido  a alguna de estas preguntas, vamos a practicar un EJERCICIO DE CONTROL DE LA RESPIRACIÓN  que te puede ayudar mucho.

Como en todas las situaciones de ansiedad, la tensión se concentra en el abdomen  y hace que el diafragma también se contraiga. Por eso cuesta respirar. Uno lo compensa llenando los pulmones de aire y acaba respirando entrecortadamente con la parte alta de éstos porque el diafragma está demasiado tenso para terminar de exhalar.  El resto de los pulmones, continúan llenos de aire viciado que no acaba de salir.

El resultado de esta desesperación por respirar es el PÁNICO: el cuerpo entra automáticamente en modo “pelea o huye”. El corazón se acelera, empezamos a sudar y los vasos capilares se cierran, por lo que la persona se siente débil o mareada,  la sangre fluye a las piernas (para ayudar a escapar) y enseguida éstas empiezan a temblar.

Todo esto es normal, ¡pero terrible!. La SOLUCIÓN es detener de inmediato la hiperventilación y reemplazarla por una respiración relajada y controlada, que, pasados dos o tres minutos, nos hará sentir mucho más tranquilos. Pruébalo ahora mismo o en cuanto puedas, así la próxima vez que sientas ansiedad sabrás exactamente qué tienes que hacer.

  1. El primer paso del ejercicio de control de respiración es exhalar (por la boca) para detener la hiperventilación y el pánico. Vacía los pulmones de inmediato y completamente. Saca todo el aire viciado.
  2.   Ahora cierra la boca. Es casi imposible hiperventilarse cuando se respira sólo por la nariz. Por otro lado, cuando se respira por la boca se tiende a hacerlo demasiado rápido, lo que contribuye a la hiperventilación.
  3.  Pon una mano sobre el abdomen, encima del ombligo. Inhala por la nariz, y cuenta despacio: “Uno… dos… tres”. Intenta que el aire te levante la mano. Para un segundo, y empieza a exhalar contando: “Uno… dos… tres… cuatro”. Nota que la exhalación es un poco más prolongada porque debes vaciar cada vez los pulmones completamente. Esto te protegerá de los jadeos de pánico, altos y entrecortados.
  4. Cuando empieces a sentirte más tranquilo, trata de que tu respiración sea aun más lenta. Inhala mientras cuentas: “Uno… dos… tres… cuatro”. Para un segundo y exhala: “Uno… dos… tres… cuatro… cinco”. Sigue practicando esta respiración lenta y profunda durante al menos tres minutos.

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Si eres capaz de practicar como mínimo una vez al día este ejercicio, notarás enseguida una gran mejoría en tu estado general, en el posible estrés, en el autocontrol y dominio de tus reacciones corporales y mentales, en las situaciones de ansiedad y,.. en consecuencia.., en tu salud física y emocional general.

Y es que algo tan simple como respirar bien… ¡es lo que nos da la vida!

Haz la prueba, ¡verás que es así de fácil y cierto! 😉

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