Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para julio, 2013

Sencillo Razonamiento sobre Psicología Positiva…

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Existen personas que piensan que  cuando hablamos de psicología positiva, estamos todo el día con la sonrisa en la cara y dejando de lado los problemas, como embobados en ver sólo el lado rosa de las cosas.

Y no es eso. Eso sería ignorancia interpretativa.

En realidad, cuando la mente de una persona actúa desde la psicología positiva, no supone meter la cabeza bajo la tierra para no ver, sino que se abordan las circunstancias desde una perspectiva creativa y abierta, a  través de la cual, se llega antes y mejor a soluciones.

Hay un sencillo ejercicio que te puede llevar a analizar en ti hacia donde tiende tu pensamiento.

Cierra los ojos y visualízate ante una situación que hayas vivido en la que lo has pasado mal y percibe cómo has superado la misma, o quizá todavía estás en ella.

Reflexiona:  ¿Estás anclado en el problema?, ¿le ves solución?, ¿tu mente aporta ideas nuevas para que se produzca la solución?, ¿o crees más bien que la solución vendrá por sí sola del exterior?, ¿o que la tienen que dar otros?, ¿o que has tenido tan mala suerte y que eso ya no tiene solución?…

Cada respuesta que has dado a esas simples cuestiones que están en la vida de todos, están determinando tu tendencia hacia la psicología positiva y creadora o bien hacia la psicología fijada en los problemas.  Veamos, vamos a repetir las preguntas:

¿Estás anclado en el problema?, SI – NO

 ¿le ves solución?, SI – NO

 ¿tu mente aporta ideas nuevas para que se produzca la solución?, SI – NO

¿o crees más bien que la solución viene del exterior?, SI – NO

¿o que la tienen que dar otros?,  SI – NO

¿o que has tenido tan mala suerte y que eso ya no tiene solución? SI – NO

Tus respuestas, debieran coincidir con las de color verde-mar. En ese caso, estás en un buen camino para buscar las soluciones idóneas, aprender de tus circunstancias y avanzar, dejando de lamentarnos constantemente por todas las desgracias que nos pasan de las que solemos decir que nosotros nada tenemos que ver con ellas y que nada podemos hacer,… cosa que no suele ser cierta.

Como dice Carmelo Vázquez,  catedrático de psicología y presidente de la SEPP (sociedad española de psicología positiva), la ciencia ha revelado que el buen rollo aumenta hasta un 15% la protección contra las infecciones; que, según un estudio realizado, alarga la vida y que, aunque la mitad de la felicidad depende de los genes y un 10% de lo que nos sucede, el resto podemos cambiarlo. Encima, es tan contagiosa como los virus.

Muy pocas veces recordamos que Aristóteles hace casi 2.500 años ya dijo que «La felicidad es el objetivo principal de todas las personas». Y así debiera ser. A todos nos pasan cosas tristes. Es ley de vida. Pero ya no es ley de vida cómo las afrontamos, porque eso depende de cada uno. Sin duda, aquí tienes mucha responsabilidad.

Para finalizar, otro sencillo ejercicio…

Cierra los ojos. Haz tres respiraciones  profundas, llenando el abdomen cada vez con la inspiración y vaciándolo con la espiración,…Ahora y, lentamente, ve sintiendo, empezando por los pies, todos los órganos y tejidos de tu cuerpo, visualízalos, siéntelos relajados,… En este estado de calma en el que te encuentras, coge (con tu imaginación) un trozo de chocolate (o cualquier cosa que te apetezca) y disfruta de su aroma y su textura en la boca. Sigue con los ojos cerrados. Concéntrate en las sensaciones.

A este ejercicio de relajación-meditación-visualización se le llama “savoring”, una de las técnicas que utiliza la psicología positiva para potenciar las experiencias agradables. ¡Y funciona! El placer viaja de la boca al cerebro a velocidad de vértigo.

Pues igualmente puede funcionar la solución creativa de tus problemas. Cierra los ojos, relájate y visualiza una solución o un camino hacia la misma. Sal del estancamiento.

Por cierto, la psicología positiva y la inteligencia emocional son muy buenas compañeras, suelen ir de la mano.

Ponte a ello. Se constante y verás cambios casi de forma inmediata. Un abrazo 😉

 

¿Una clave?… vivir con sentido común…

sentido comúnMuchas veces el exceso de ofertas en todo tipo de terapias, gurús, asesores, coaches, facilitadores,… nos lleva a pensar que quizá estemos mal y necesitados de una orientación en nuestra vida,… y es posible que, lo único que nos falte, sea más sencillez y sentido común.  Regresar a comportamientos espontáneos, sabios, de toda la vida, que son válidos, es un camino fiable para descubrir de nuevo nuestra dirección vital en estos revueltos tiempos.

Las ideas simples tienden a ser obvias porque todos las entendemos de forma similar. Pero, en general, la gente no se fía de sus instintos. Y esto es un error, porque lo que es obvio para mi suele ser, generalmente, elemental para los demás. Y es que lo simple, lo sencillo, es lo que más poder tiene. Así que pienso que muchos problemas  de los que estamos sufriendo actualmente, están causados por el abandono de la sencillez y del sentido común. Pero… ¿cómo podemos intentar recuperarlo? ¡Vamos allá con unos sencillos consejos!

En la vida cotidiana…

Tratar de no enjuiciar: Si contemplamos los acontecimientos a través de nuestros prejuicios-opiniones e ideas preconcebidas, seguramente nos equivocaremos. Hay que tratar de ver los acontecimientos como si fuéramos una persona distinta a nosotros mismos, poniendo distancia. Esto nos ayudará a tener una perspectiva más amplia sobre los hechos.

Aceptar: Es Inevitable desear que las cosas sucedan según nuestra conveniencia, pero la experiencia demuestra que muchos sucesos no están bajo nuestro control. Una persona con sentido común sintoniza con el rumbo que siguen las cosas, es decir, fluye con ellas, acepta lo que viene, aprende, reacciona y sigue su camino vital.

Escuchar: La mayoría de acciones absurdas son las que se ejecutan de manera caprichosa y unilateral sin contrastarlas. Puesto que podemos definir el sentido común de una manera simple como una visión compartida por muchos, escuchar a los demás nos dará una medida más ajustada, amplia y menos unilateral de las cosas. El sentido común aconseja no precipitarnos. Un poco de tiempo puede ayudarnos a entender lo que, en principio, nos resulta extraño y fuera de lugar.

En la economía….

Ahora que en este país hemos visto las nefastas consecuencias de tanto derroche y de gastar lo que no se tenía, es momento de que luchemos por recuperar esa sabiduría natural que nunca nos debió abandonar. Es decir, si tengo tres y gasto tres, todo puede ir bien. Si tengo tres y gasto cinco, creo que no me irá tan bien.

En el amor….

Quizá en las relaciones sentimentales es el ámbito en el que más solemos dejar de lado el sentido común. Elegimos un compañero/a de vida según los misteriosos mandatos del corazón, que hacen que veamos a alguien único y distinto a otras miles de personas posibles. Pero sin renunciar a esa magia, el sentido común no suele darnos unas pautas para una vida en pareja armoniosa. Necesitamos, además de compenetración física, también compenetración espiritual, teniendo en cuenta que una relación se sostiene a través de pequeñas acciones cotidianas. También es muy importante vigilar el lenguaje, ya que muchas peleas conyugales tienen su origen en una verbalización poco adecuada de las diferencias de opinión. Dar y darse libertad ayuda a que una pareja sea más sólida, demasiado apego puede ser enfermizo, cada uno de los miembros necesita su autonomía y espacio-tiempo propios. Pero no todas las parejas son capaces de ello. Plantéatelo.

En la educación,…

Es importante mostrar coherentemente a los hijos el camino por el que deben andar y, si lo hacemos bien, será más difícil que se aparten del mismo.  Ya sabemos que, en educación, hemos pasado de un modelo rígido y tradicional a dar un exceso de libertad a los niños. Hecho totalmente desacertado, ya que, sin unos límites claros entre los que caminar, se sienten desorientados e inseguros. A partir de los 6-7 años, los niños diferencian con mayor nitidez el yo, el tú y el otro. Esta edad es clave y los padres tienen mucha capacidad de influencia en el sentido vital que adopten los hijos. Después, al inicio de la adolescencia (a partir de los 12) los  chicos empiezan a abandonar el refugio familiar, a hacer más caso a su grupo, a ver que no toda la razón la tienen los padres y que, incluso, muchas veces, los adultos pueden ser contradictorios. No seas de los padres que transmiten a sus hijos el mensaje de “tú puedes tener lo que quieras” en vez de inculcar la cultura del esfuerzo, del ahorro, de esperar las recompensas, de conseguir muchas cosas por ellos mismos.

No dejemos atrás los valores de la paciencia, la responsabilidad,… Mucho del estrés de la sociedad actual en todos los ámbitos de nuestra vida está causado porque hemos dejado de lado el humilde e importante SENTIDO COMÚN. 

Si somos capaces de recuperarlo, estaremos obrando, de un modo general, con Inteligencia Emocional.  😉

 

 

¿Muestras coherencia entre lo que dices y luego haces?…

coherenciaHace unos pocos días acudí a una charla y sesión terapéutica sobre mindfulness. El planteamiento era correcto y el ponente amable, conocedor de lo que tenía que hacer, habituado a dar charlas y cursos. Yo estaba en la primera fila, así que pude observar sus uñas casi inexistentes debido a una onicofagia (término psicológico utilizado para describir el impulso incontrolado de morderse las uñas) que le acompañaba desde hacía muchísimos años. Él hablaba de la atención plena, del momento presente, de la reducción del estrés, de la respiración,…conceptos, por otra parte, muy importantes. Así lo creo y, de hecho, practico muchos ejercicios en este sentido. Proponía y nos daba consejos sobre cómo usar las técnicas para control de la ansiedad, del sueño, del peso, eliminar hábitos indeseados, dejar de fumar,…

No me pareció oportuno ponerle en evidencia haciendo tan impertinente pregunta pero, cuando finalizó la charla, me acerqué a él y le mostré mi sorpresa por el estado de sus uñas. Se sorprendió de que me hubiera fijado en ello, me dijo que desde siempre era así y derivó la conversación hacia otros temas. Ya no quise decirle que me sorprendía así mismo su bien marcada barriga, cuando una de las grandes aplicaciones del programa que imparte está enfocada al control de la alimentación.

Y volví a sentir la falta de coherencia entre lo que se dice, se “vende” y se hace. La psicología, la inteligencia Emocional, el coaching, las técnicas de relajación, los programas de reducción de estrés,… también se han mercantilizado, y cualquiera se atreve a ponerse delante de un auditorio sin la más mínima dosis de congruencia y sentido común. Y me da pena. Porque cada día va a ser más difícil distinguir el válido del no válido, la ficción de la realidad.

Todos mostramos en las redes nuestra mejor cara, pero también debemos aprender a mirarnos en nuestro espejo interior antes de vender productos que quizá ni estamos usando en nuestras vidas. Y me pregunto… ¿qué puedo enseñar si no soy soy capaz de seguir los consejos que indico a los demás? Importante pregunta para la reflexión.

Un abrazo, Asun 😉

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