Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para enero, 2014

Ejemplo de Emoción… Reacción

niña.iraUna chica me escribe para contarme algo que le pasa y que le gustaría cambiar apretando el botón mental “que le den” porque, según sus propias palabras, la única que lo pasa mal es ella.

Duda de si lo que le pasa, le sucede a todo el mundo o solo a ella (a veces piensa que ella es el problema y que los demás viven “tranquilos”). Vamos a analizar un par de circunstancias que pueden ser comunes a muchos.

Situación frecuente: tiene lugar en casa (vive con su pareja, Carlos,  y con una chica y un chico mas). El chico, Álvaro, es el único que tiene coche y para hacer la compra, nuestra protagonista vuelve en taxi aunque Álvaro esté en casa sin hacer nada. Ella dice que reaccionaría así si fuera la dueña del coche: “llamadme cuando acabéis y os voy a buscar para q no paguéis un taxi”. Y esto le hace sentirse mal porque valora que al otro no se le ocurre hacer esto, y cree que le falta empatía y compañerismo.

Otra situación: la mejor amiga de su pareja le hace el completo vacío… ella cree que cuando su mejor amigo del alma tenga novia, intentará ser su amiga o, al menos, interesarse por ella, aprender a conocerla….Y esta falta de interés le hace sentirse muy mal.

Y se cuestiona ¿por qué tengo que desquiciarme cuando alguien no es como yo o como a mí me gustaría que fuera? Y su cabeza comienza a murmurar, a darle vueltas, a querer entender las razones de la otra y a pensar que, los demás, no merecen la pena.

  • Problema 1: Lo que cuenta arriba, cree que solo le pasa a ella. Respuesta: Eso le pasa a casi todo el mundo.
  • Problema 2: Ella piensa que los demás viven tranquilos y que nada se cuestionan. Respuesta: Si los demás viven tranquilos o no, no lo sabes, solo son tus deducciones. No tiene sentido conjeturar sobre lo que piensan o dejan de pensar el resto de las personas.
  • Problema 3: otra chica le hace el vacío. Respuesta: Si ella no muestra interés en ti, y tú has hecho intentos de acercamiento, quizá es que ella no debe estar en tu camino. Si os tenéis que encontrar, ya os encontrareis. O no. No lo fuerces. Déjalo pasar.
  • Problema 4: Álvaro (el otro chico) es el único que tiene coche para traer la compra. Respuesta: Cuando a alguien no se le ocurre hacer algo que para ti es obvio (ofrecerse a ir a buscar la compra o cualquier otra cosa)… tu respuesta emocional no debe ser de un intenso enfado ni interior, ni exterior, sino tratar de resolverlo de una forma asertiva... ¿CÓMO?

Planteando las cosas adecuadamente:

“Oye Álvaro, puesto que Carlos y yo hacemos la compra para todos,… ¿que te parece si vienes a recogernos?”…  Esto con un adecuado lenguaje corporal y gestual, sin ira, resentimiento, ni malas caras ni malas palabras. La gente no es horrible porque no son como tú crees que deben ser, simplemente son así. Si no te gustan, NO es tu problema, déjales pasar de tu vida, no sufras, y no muestres incomprensión.

Y si no se llega a un encuentro o decisiones comunes, que cada uno haga su compra. Pero siempre, tratando de resolver la situación antes de crearnos entornos de pensamiento, con su indudable repercusión en nuestra salud mental y corporal, dañinos para nosotros. Cada uno estamos en diferentes niveles mentales, terrenales y espirituales, y los demás no deben ser como tu esperas que sean. En realidad, esto no son problemas… es parte de la vida.   No pretendas gustar a todo el mundo ni que todo el mundo te guste y si alguien no actúa como te gustaría, 2 opciones:

  • Muéstrale cómo crees que es mejor… y si no lo entiende o acepta…
  • Déjalo pasar.

Y si vivís en la misma casa, entonces tendréis que repartir las tareas que son conjuntas para que la convivencia sea armónica y equilibrada. Sin más… ni menos.                                                Un abrazo, Asun 😉

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¿Te interesa la Educación?… piensa en esto

niños.telentoLa profesión de maestro, enseñante, profesor o educador debiera ser incompatible con la mediocridad intelectual. Así que cuestiónate que no es bueno que te comportes como una oveja incapaz de salir del redil. Lo que algunos libros, leyes y normas dicen que hay que hacer, no es necesariamente lo mejor. Debes ser lo suficientemente amplio de miras y creativo como para cuestionarte si lo que está recibiendo ese niño o niña, es realmente lo que necesita. Es necesario aplicar la inteligencia emocional y la reflexión a cada uno de nuestros actos.

¿A veces te quejas de que en tu grupo hay muchos niños diferentes? Pues es mejor que pienses que eso es un lujo. En la diferencia está el potencial. Muchos de nuestros niños no son peores que el resto, sino que tienen una forma diferente de aprender. Además,… ¿qué es eso de ser peor o mejor?, ¿qué criterios estamos barajando?, ¿es mejor el que sabe muchos contenidos aunque no sepa desenvolverse bien en el grupo?, ¿es mejor el niño triste que no nos da guerra porque está callado y ausente en su asiento?…

Ninguno es mejor ni peor, solo diferentes, y eso que en educación se oye constantemente: “este niño es muy bueno en lenguaje”, “este es malo en conocimiento”,… teniendo las palabras BUENO Y MALO, tantas connotaciones cerradas y marginales, que debiéramos erradicarlas de nuestro lenguaje cotidiano en el medio escolar y familiar. Un disléxico, un niño con dificultades en la atención, otro que presenta torpeza motórica,… no debieran ser etiquetados y marcados, sino más bien buscar el equilibrio en la respuesta, tantas veces exagerada, de sacarlos a clases de apoyo.

Pero hay un problema de base de índole cultural y social, y es que nuestro país margina las diferencias. Estos niños no deben ser la rareza, sino  esas personas que tienen sus grandes talentos pero que los muestran de una forma diferente. Todos tenemos eso que nos gusta y que hacemos bien, y donde nos desenvolvemos con fluidez. Es lo que el gran Ken Robinson llama EL ELEMENTO.

Ese niño que decimos que es un desastre con sus cosas, y que sin embargo dibuja a las mil maravillas o le encanta la música y se queda extasiado con ella, quizá  sea un genio en potencia, como lo fueron Rodin, Van Gogh, Einstein, B.Franklin… Hay muchísimos “imprescindibles socialmente” que, en la escuela, eran diferentes. Y pudieron manifestarse cuando acabaron la etapa escolar, porque el sistema no les supo entender.

Todos los planes, leyes y sistemas educativos en este país han prestado atención a las diferencias únicamente desde la marginación, desde el apoyo externo, buscando la uniformidad del aprendizaje de todos los niños. Así que ya va siendo hora de que empecemos a dejar la mediocridad educativa de lado y actuemos en el aula y en nuestras casas de otra forma y con otras perspectivas y valoraciones, a través de proyectos, a través de planteamientos en los que quepan todos y usando metodologías en las que cada chico y alumna puedan expresar su potencial y moverse en su ELEMENTO.

¿Vamos a ello? ¡SI!, porque tú no quieres ser un mediocre intelectual.

Un abrazo, Asun 😉

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