Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para marzo, 2014

Negociando los conflictos…

torre.piedras¿No negocian las naciones, los estados, los sindicatos, las empresas, en vistas a lograr un mayor y mejor orden basado en cierta estabilidad, en llegar a acuerdos?

Del mismo modo es posible y necesario establecer pactos en el ámbito educativo y familiar, mucho mejor que imponer el punto de vista de los padres y educadores.

Su buscamos alguna razón para entender por qué es mejor negociar que imponer, enseguida se nos ocurren algunas:

–          Porque debe existir un proyecto educativo (en la familia también) con un objetivo común. Y es mejor tener unas cuantas ideas claras sobre normas, límites y responsabilidades, antes que obligar en base a la autoridad.

–          Porque tener unas ideas claras por ambas partes, nos facilita mantener una relación más firme con los hijos y alumnos.

–          Porque, aunque inicialmente la relación de fuerza basada en el poder puede parecer ventajosa para los padres o adultos, estos no pueden olvidarse de los chicos ante el menor contratiempo, no se puede argumentar: ¡Vale, pues ahí te quedas, porque lo mando yo!

–          Porque si lo anterior no se tiene en cuenta, puede generarse el rechazo puro y duro de la autoridad de los padres y adultos, con las indudables consecuencias nefastas para su desarrollo.

Evidentemente una decisión negociada y no impuesta tiene muchas ventajas:

–          Si el niño participa en elaborar las normas, se apropia mejor de ellas, ya que no son forzadas.

–          Al invitarle a negociar, estás reconociendo su valor como persona completa, con capacidad para influir en el mundo que le rodea.

–          Cuando negocia contigo, aceptáis de forma implícita la diferencia entre tú y él. Porque el cariño no está reñido con que podáis tener opiniones diferentes.

–          Otra ventaja es admitir que los hijos tiene algo de poder sobre los padres. Y aunque es difícil de aceptar, es necesario, porque los hijos les devuelven a sus progenitores la imagen de que son competentes.

Así que esto sería un punto de partida para reconocer la necesidad de la negociación. Pero debe ser sincera. Si no, se caerá por su propio peso. No se debe fingir que ese acuerdo es adecuado cuando no resuelve la causa que lo motivó. No se debe hacer como que escuchamos a los hijos, cuando estamos preocupados por otras cosas.

Por ello es fundamental la negociación pero sincera, profunda y compartida. Mejor comenzar por pequeños y claros propósitos, y ya iremos ampliando el campo de acuerdos, cuando esto de la negociación sea un hábito entre los padres y los hijos, o entre los profes y los alumnos.

Como siempre, es cosa de #sentido común.

Un abrazo, Asun 😉

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Qué nos pasa…

Su corazón estaba tan necesitado de amor que se dejó caer en los brazos de la primera persona que se los ofreció. Se sintió reconfortada, lloró de emoción, la vida era plena para ella… hasta que se dio cuenta de que todo había sido un espejismo. Esas muestras de amor que recibía eran de puro egoísmo porque él sólo quería llenar, utilizándole a ella, todo lo que no estaba sabiendo darse a sí mismo.

¿Quién es parte del fracaso escolar?

grupo jóvenesTodos conocemos a algunos jóvenes que destacan  por sus dotes informáticas, artísticas, deportivas o de otra índole y, sin embargo, se han llegado a considerar en su etapa del colegio e instituto como parte del fracaso escolar. Algunos, incluso, ganadores de renombrados premios  o millonarios antes de cumplir los 30.

Y yo me pregunto… ¿hay algo que hayan tenido en común estos chicos y chicas?… y la respuesta es bien simple: les gusta crear, ir contra lo establecido, cuestionarse la forma de hacer las cosas, dirigir su energía hacia otros aprendizajes que no son sólo los prescritos y aburridos del sistema escolar,… en suma, son emprendedores, con ideas propias y que creen en ellos mismos.

 Con opiniones tan claras como para decir que quieren crear, generar conocimiento y empleo, hacer algo que beneficie a la sociedad y mejore el mundo. Porque, a esta edad, todavía existe una gran dosis de idealismo y de hacer algo por los demás y por el bien común.

Si les recuerdas sus años escolares (algunos aún están ahí) pueden responderte que se aburren bastante en clase, que sienten que pierden el tiempo y que los profesores no les facilitan salirse por la tangente del modelo cerrado de clase y de enseñanza-aprendizaje.

Conozco a un exitoso chico que en 4º de la ESO dejó casi todas las asignaturas. Y algunos profesores, a toro pasado, se jactan de haberles tenido como alumnos, cuando, en su momento, no hacían más que protestar porque no hacía caso, no trabajaba, estaba en las nubes y suspendía casi todos los exámenes.

En nuestro modelo social y educativo hay otro problema… en cuanto eres distinto y destacas por algo,  tienden a reírse e intentan tirarte abajo, evidente ejemplo de la tendencia a la envidia en nuestro país, y al “castigo” psicológico por no ser como los demás.

Casi todos los jóvenes exitosos, sin excepción,  opinan que el sistema educativo es una basura, y que hay que cambiarlo ya, porque estamos generando a personas pasivas, sin iniciativa y que van directamente al paro.

Otros, igual de creativos pero con menos suerte y otras circunstancias familiares y sociales, también suspenden todas pero no pueden salir del hoyo al que se ven condenados. Y se dedican a evadirse todo lo que pueden con el alcohol y las drogas. Quizá cuando algún adulto del entorno se da cuenta de su situación, ya es un poco tarde, ya es carne de cañón. Por desgracia, conozco a más de este segundo tipo que del primero.

A día de hoy, en esta situación social, un instituto debiera enseñar a que los jóvenes se “sacaran las castañas del fuego” como sea, encaminándoles a que si no hay trabajo, te lo tienes que crear. Y si no encuentras en tu profesión o en lo que te gusta, pues busca otra alternativa. O lo que sea. Y en un instituto se debiera preparar a los chicos y chicas también a eso: a saber hacer frente al posible fracaso, a la frustración, a mostrar sus emociones y encaminar la ira y la rabia, a buscar en otro sitio, a seguir buscando, a pedir apoyo y comprensión a los de alrededor, a no tirar nunca la toalla e ir con la cabeza bien alta. Así que si esto no se hace, también son responsables del fracaso escolar.

Lo que está claro, es que el sistema educativo MATA LA CREATIVIDAD, casi por completo, salvo algunas excepciones. Cuando, en los tiempos que corren, es más importante que nunca.  Si, se que el entorno familiar es muy relevante en la situación de cada niño o joven, pero hoy, no hablo de eso. Haremos ese análisis en otro momento.

La gente joven habitualmente posee  una clara conciencia social y desean ser útiles y participar en actividades en las que otros obtengan asimismo beneficios sociales.  Vamos a echarles una mano. Son el futuro de nuestro país y merecen más y mejor ayuda, con la situación que les está tocando vivir.

Me encanta la juventud, creo en la gente joven, tienen un gran potencial que desplegar y es nuestra obligación ayudarles y no mirar para otro lado ante la cruda realidad que, muchos de ellos, están sufriendo.  Se merecen sentirse útiles y ser felices.  Un granito de arena de cada cual es capaz de generar una playita. Mira alrededor y seguro que encuentras a un chico o chica a quien echarle una mano, apoyarle, aconsejarle, comprenderle.

Es muy sencillo… practica la empatía, ponte en su lugar. 

Un abrazo, Asun  😉

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