Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para abril, 2014

En tu esfuerzo está tu mérito…

Ninguna persona alcanzamos la meta con un solo intento, ni perfeccionamos la vida con una sola rectificación, ni cogemos altura con un único vuelo. Nadie evolucionamos sin haber pisado en falso unas cuantas veces.

No es posible recoger la cosecha sin enterrar muchas semillas y abonar bien la tierra. Nadie vivimos sin acobardarnos en muchas ocasiones, ni subimos al avión sin temerle un poco al vacío.

Tampoco podemos sentir el amor sin probar sus lágrimas, y es difícil recoger rosas sin sentir sus espinas. No debemos juzgar sin conocer primero nuestra propia debilidad. Y cuando perseguimos un ideal, nos pasa por la cabeza si no estaremos estamos buscando un imposible. Y no solemos ver la oportunidad hasta que esta pasa por un lado y la dejamos ir.

Pero cuando tenemos la claridad de lo que deseamos, la motivación para dar otro paso más, el impulso de saber que lo podemos conseguir, la gran fuerza de nuestra voluntad,… en este caso, nadie deja de llegar. Cuando de verdad nos lo proponemos, todo se despliega en nuestro camino. Nos cueste menos o más, el objetivo está ahí, en nuestra ruta vital. Nuestro fuerte deseo y la creencia de alcanzarlo, nos abre infinitas posibilidades.

Si sacamos todo lo que tenemos,… ¡que no es poco!… y confiamos en nosotros mismos, ten por seguro que lo podemos lograr.
Ánimo, un abrazo, Asun 😉

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Evaluación y abrazos…

abrazo.madre.hijaEsta mañana tenía prevista una “evaluación” a una niña de 11 años porque, según la demanda de una profesora, tiene problemas que afectan a su estado emocional.

Quiero aclarar que, en mi calidad de psicóloga-orientadora, aunque gran parte de mi arsenal laboral está formado por test psicopedagógicos de todo tipo, cuestionarios, pruebas, escalas de observación y diagnóstico,… hace tiempo que, en muchísimos casos, voy dejándolas a un lado y cierto es que cada vez las utilizo menos. Esto lo hago así porque prefiero dejarme guiar por la escucha activa, por la empatía, por analizar el lenguaje corporal,… y por saber mirar dentro de los ojos de los niños, cuyas miradas me conducen directamente a su corazón.

Así que la he traído conmigo y, de forma diferente a la que evalúo otras veces, he eliminado la mesa como obstáculo que nos impedía que nuestras mentes y almas se acercaran un poco más. Yo tenía la información previa de que está pasando un mal momento en el ámbito familiar y que necesita mucho afecto y apoyo. Transcurrido el primer tanteo cognitivo por su parte  (¿quién es esta profe?, ¿qué querrá de mí?, ¿qué me va a preguntar?…), nos hemos sentado en sendas sillas bien cerquita y hemos comenzado a hablar. A medida que la niña iba desentrañando su nudo emocional, lloraba, primero suavemente, después fuertemente, ha sentido que podía confiar en mí y podía llorar sin necesidad de palabras,… nos hemos agarrado las manos, y yo también sentía que le transmitía cierta seguridad y se liberaba levemente del dolor. Ella hablaba, me contaba lo que le pasa, lo que le duele, lo que no entiende,… yo le acompañaba en sus sentimientos, le hacía entender que la comprendía, había empatía a flor de piel, le daba esperanzas sobre el conflicto que tiene, le marcaba formas de abordarlo y de confiar en que todo podía mejorar, trataba de darle un poco de luz en el túnel en el que está inmersa. De tener las manos agarradas, hemos pasado a un gran e intenso abrazo, en silencio, que ha durado unos buenos minutos. La niña lo necesitaba. Al final, se ha sentido reconfortada, ha sido capaz de sonreír, y he visto más brillo y un poco más de luz en sus ojos.

Y así ha transcurrido la evaluación. Sin necesidad de test, mesas por medio, tomar notas, sacar estadísticas ni conclusiones numéricas,… etc. Sólo dos seres humanos. Compartiendo, comprendiendo y reconfortando. De corazón a corazón. Llano, simple y necesario. Una de mis últimas intervenciones de la que más satisfecha me siento. Esto sí que es obtener buenos resultados. Poco a poco lograremos más, muchos más, hasta que el dolor se convierta en aceptación, comprensión, aprendizaje y evolución.  Nos volveremos a ver. Seguro.

La Inteligencia Emocional al servicio de la Educación. Como debe ser. Un abrazo, Asun 😉

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