Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para mayo, 2015

Tu hijo no nace rebelde,… se hace

Existe un interesante estudio que realizó hace unos años la policía de Seattle (Washington) en el cual utilizaron la PSICOLenfadadoOGÍA INVERTIDA, proceso por el cual  puedes motivar e inducir a alguien a que realice algo, diciéndole que haga lo contrario a lo que deseas. Esta técnica utiliza un fenómeno de la psicología llamado de la reactancia psicológica: el comportamiento está revestido de una reacción emocional de oposición a lo que están diciéndole, ante la sensación de restricción de  libertad.

En el citado estudio, pretendían llamar la atención sobre las prácticas educativas equivocadas de muchas familias, alentándoles a que educaran a sus hijos e hijas de una determinada forma  para conseguir que fueran niños y adolescentes groseros y rebeldes.  De esta forma, se buscaba una reflexión profunda sobre lo que estaban haciendo mal, ya que se veían reflejados en muchos de los aspectos que remarcaron.

Los consejos (en clave de psicología invertida) iban en esta línea:

  1. Comienza desde la infancia dando a tu hijo todo lo que le pida, así crecerá convencido de que el mundo le pertenece.
  2. No le deis ninguna educación espiritual, esperad a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  3.  Cuando diga palabrotas, reiros Esto le animará a hacer más cosas graciosas.
  4. No le regañéis nunca ni le digáis que está mal algo de lo que hace, ello podría crearle complejo de culpabilidad.
  5. Recoged todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, juguetes… hacédselo todo, así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
  6. Dejadle leer todo lo que caiga en sus manos, cuidad que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero que su mente se llene de basura.
  7. Discutid y pelead a menudo la pareja en presencia del niño, así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que su familia quede destrozada.
  8. Dadle todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que, para disponer de dinero, es necesario trabajar.
  9. Satisfaced todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres; el sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
  10. Poneos de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, vecinos, etcétera. Pensad que ellos tienen prejuicios contra vuestro hijo y que de verdad quieren fastidiarle.

Y, concluye: “y cuando su hijo sea ya un desastre, entonces diga que nunca pudo hacer nada por él”.

No llegues a decir que no soportas a tu hijo, o que toda la culpa es del profesor, o que te ha salido así,… la rebeldía suele ser una consecuencia del exceso de permisividad y falta de normativa educativa, así como de la inexistencia de coherencia y consistencias educativas.

Ya…, se que a veces no es fácil, pero déjate guiar por el sentido común y mantente firme en tus principios (si son justos y equilibrados). Los hijos deben aprender a recibir un NO cuando es necesario, que lo es bastantes veces. Pero la negativa de algo no está reñido con que se lo digas con firmeza, pero a la vez con amor. La ira siempre está fuera de contexto educativo, y se cae demasiadas veces en ella.

Piensa en esto, seguro que en algo puedes mejorar tus prácticas educativas. 😉

Así hay que enseñar…

abeja

Este fin de semana he tenido la oportunidad de observar diversos aspectos de la naturaleza, que nos resultan obvios para los adultos y que, sin embargo, a través de los ojos de un niño se convierten en pequeñas-grandes sorpresas y espectáculos. La simple presencia de una abeja libando en las flores de una planta, o un árbol frutal en pleno proceso de creación, supone para ellos un alto y natural grado de concentración y observación solo comparable al que practican los grandes de la meditación y/o mindfulness. Y, por supuesto, una rica y potente fuente de aprendizaje. 

Si, además, hay un adulto cerca mediando sólo cuando es necesario, sin atosigar, observando también a su lado, respondiendo a sus dudas, o participando con él/ella de la magia, ese aprendizaje será para siempre y no lo olvidará jamás. De forma complementaria, aprenderá (entre otras cosas) a respetar su entorno y a darle valor a lo valioso. Porque en ello hay un componente emocional increíble, se aprende de forma global, y fundamentalmente cuando aman lo que ven, y el adulto les muestra amor, sorpresa, disfrute y respeto en su actitud.

 ¿Qué suele haber?… Matemáticas por aquí, Lenguaje por allá, Naturaleza el jueves, Comunicación en la asamblea,… todos bien sentaditos y formales, siguiendo las normas y rutinas que marca el profe de turno o el currículo establecido, limitando tremendamente la capacidad natural de los niños de descubrir, sentir escalofríos de emoción, compartir esas sensaciones y experiencias con otros niños y otras personas,… porque esas imágenes y situaciones naturales y vitales despiertan en los peques los más ricos resortes sobre el deseo de conocer y aprender. Así, la atención es plena. La memoria hace su trabajo de forma fluida. La inteligencia trabaja de forma múltiple.

La mayoría de nuestros coles y centros educativos necesitan abrirse a la vida, fluir con ella, tener su huerto, su cocina, su lugar y libertad organizada para la expresividad corporal y emocional, su taller de carpintería, de costura,… Generalmente todo es demasiado previsible, en exceso pautado, muchas horas de silla y mesa,… y hay mucho aburrimiento. Muchas dificultades de aprendizaje y diagnósticos de TDA o TDHA y otras etiquetas, son porque se hace mal y porque no les estamos dando las respuestas adecuadas ni marcando los caminos que ellos necesitan,  porque muchos adultos han dejado atrás esa capacidad de sorpresa, de encantamiento, de fantasía, de disfrutar por nada y por todo, porque sí. Y es importante recuperar todo esto porque, si no, los adultos de mañana se parecerán cada vez más a las máquinas con las que convivimos y se habrán perdido cosas importantísimas. albaricoque

Sin ir muy lejos, podemos hacer una prueba, ahora que se evalúa todo… pregunta a algún joven o adulto si distingue por las hojas un manzano de un peral, y en qué tiempo y de qué forma salen los espárragos,… Si no se saben estas y otras cosas similares, qué queréis que os diga, estas lagunas formativas tan elementales son para suspender a cualquier sistema educativo y a los adultos, porque cada día nos alejamos más de nuestro sustento vital, que es la Naturaleza y la Tierra.

Tecnología, ordenadores, tablets, sí, ¡por supuesto! pero, por favor, por delante de ello está el mundo natural que nos rodea con tantísima riqueza y… fluyendo a la vez, la capacidad innata de descubrir y aprender de los niños. Así que urge dejar de mirar para otro lado. Es mucha responsabilidad la que tenemos.

Los adultos necesitamos ascender a la simpleza y grandeza de la mente, mirar con ojos de niño, con alma de niño…

Pongámonos a ello. Todo puede y debe mejorar. Un abrazo, Asun 😉

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