Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para febrero, 2016

Sobre TDA/H…la experiencia me dice que…

movimientos Leo hace unos días que el TDHA tiene un factor genético del 70%. Y comienzo a darle vueltas sobre el número de niños con esta dolencia que he visto en mis más de 30 años de experiencia orientadora, evaluadora y de diagnóstico. También dice ese diario que la prevalencia en España es del 6,8%, y que si no son tratados a tiempo, están abocados al fracaso escolar y profesional. Continúa diciendo que interfiere con el desarrollo social y educativo, y puede generar problemas psicológicos que duren toda la vida. También sentencia que lleva al fracaso, que pueden sufrir trastornos desafiantes, negativistas, disocial, estado de ánimo… Y para poner la guinda al pastel nos hablan del tratamiento farmacológico casi como el único salvador, ya que es un cuadro psiquiátrico infantil. De hecho, al 20% de los menores de 20 años ya se les da tratamiento de adultos.

Os aseguro que en los cientos de niños y niñas que he conocido evolutivamente a lo largo de los años, no se da esa prevalencia que cita el periódico. También os aseguro que en un gran porcentaje de casos de niños con problemas de atención, con o sin hiperactividad, existe un trasfondo de pautas educativas inadecuadas o inexistentes en el medio familiar, así como algo de impotencia educativa en el medio escolar.

Pienso que puede existir cierto número de casos de niños y adolescentes con este trastorno, pero también pienso que los laboratorios andan por medio de los diagnósticos psiquiátricos porque hay mucha pasta en juego.

Claro que hay niños movidos, pero no por ello tienen que sufrir TDHA ni ningún otro trastorno. En esta sociedad de la inmediatez y el escaso aguante hacia conductas que se salen de lo establecido, se medicaliza demasiado y sin motivo a niños que simplemente son inquietos.  Ya he citado alguna vez que el propio Leon Eisenberg, que fue quien describió el trastorno, meses antes de morir dijo que el TDHA era un excelente ejemplo de trastorno inventado.

Es peligroso que a un niño que se porta mal en casa o en la escuela, enseguida todos se pregunten… ¿no tendrá TDHA?, así que es fácil darles las pastillas para que se porten mejor.

Si miramos la definición del DMS (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), por el que se guían casi todos los psiquiatras y psicólogos,… dice que el Síndrome Hipercinético es…“un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción de moderada a grave, periodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas”.

Y yo analizo…

Un niño puede estar gravemente distraído porque no le interesa un pimiento lo que le cuenta su profesor, o porque está creando algo en su mente, o por mil motivos,…

Puede tener periodos de atención breve… ¿cómo son esos periodos?, ¿qué es breve para ti o para mi?,…

Puede tener inquietud motora… ¿cómo la definimos?, ¿y cómo la medimos?, ¿no es normal que un niños presente un desarrollo motor aún en proceso, y por lo tanto, inquieto?,…

Puede tener inestabilidad emocional,... claro, le riñen en el cole, en casa, solo le tienen en cuenta por sus resultados escolares,… así, cualquiera la tiene. Lo extraño sería lo contrario.

¿Sabes?

Solo en EEUU la venta de fármacos para tratar el TDHA hace 3 años alcanzó 3.100 millones de dólares.

Los efectos secundarios y tóxicos del metilfenidato (Rubifén y muchos otros) pueden ser  inmensos: alteración ritmo cardíaco, derrames, daños en el hígado, convulsiones, mareos, irritabilidad, alucinaciones, depresión, espasmos musculares,… y muchísimos más.

Entonces,… ¿qué hacemos?

¿Apostamos por educar más y mejor y diagnosticar menos?, ¿entendemos que el movimiento de los niños no tiene por qué ser un trastorno?…¿apostamos por escuelas de padres y madres para reflexionar con ellos sobre métodos educativos?… Hay mucho por hacer antes de acudir al psiquiatra.

Reflexión, precaución y cuidado. Nos jugamos mucho. Y recordad que cuanto mejor sepamos educar y enseñar recursos de autogestión emocional a los niños, menos necesaria será la psiquiatría y la farmacología en el siglo XXI. La sociedad presente y futura requiere de gestores sanos y saludables.

Un abrazo, Asun 😉

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Hay veces…

unionHay veces en las que esa persona a la que estás unido no te necesita tanto. Así que busca su espacio y pasa unos días sin comunicarse contigo. Y algunas veces nos sentimos mal por ello y nos decimos en voz baja… ¡Ya me llamará cuando me necesite…! Que no te llame no significa que no te quiera. El cariño, la amistad y el amor también necesitan de su distancia y “tiempos muertos”. Deja que así sea porque nada empeora por ello. Si la ligazón es profunda, ambas partes lo entenderán y aceptarán.

Feliz semana, amigos 😉

¿Algo que ver con niños?…¡estate atento!

Cufamilia04alquier madre o padre con sentido común, experimenta que la paternidad y maternidad les proporcionan las mejores enseñanzas sobre ellos mismos: sus límites, sus estilos educativos, su manejo de las relaciones y conflictos, y…¡cómo no!, sobre la crianza de un hijo.

Cuando la gran escritora Susan Sontag tuvo a su único hijo, iba escribiendo notas sobre lo que ella consideraba más importante para educar.

La verdad es que desde el punto de vista de la psicología educativa, todas sus reflexiones tienen interés. No están todas las que son, pero sí son todas las que están. Vamos a recordar algunas:

  • Ser coherente.
  • No hablar sobre él con otros (por ejemplo, contando cosas en exceso graciosas) en su presencia.
  • No cohibirlo.
  • No elogiarlo por algo que yo, como madre o padre, no aceptaría siempre como bueno.
  • No reñirle con severidad por algo que los padres le han permitido hacer.
  • Seguir y respetar lo máximo posible unas rutinas diarias.
  • No permitirle que, cuando los padres estén con otras personas, quiera monopolizarles.
  • En caso de estar separados, no hablar mal de su padre/madre. Ha sido un tema de adultos y los niños no tienen por qué hacerse una imagen negativa de uno de sus progenitores.
  • No inhibir ni desalentar sus fantasías infantiles.
  • No suponer que lo que me gusta, le va a gustar a él, y viceversa,…

Y yo añado…

– Dedica más tiempo a jugar con ellos, ver películas, oír música, hacer manualidades, contarles cuentos e historietas reales o inventadas, hacer deporte, salir a andar…  Contribuirás a su mejor desarrollo y luego no te sentirás culpable. La infancia pasa rápidamente. Si tienes menos tiempo, al menos el que le dediques que sea de calidad.

– No siempre que estéis juntos hay que hacer cosas. Puedes hacer que tu sola presencia le haga sentirse bien o mejor.

– Cuidado con el uso de móviles y demás artilugios. Están sustituyendo dramáticamente la comunicación familiar. Por parte de todos los miembros de la familia, en casa debiera haber momentos consensuados libres de aparatos.

– Organizad planes familiares entre todos. Así ellos también sabrán cuándo pueden contar con vosotros y para qué actividades: ir al cine, salir de fin de semana, ir a comer fuera, ir a visitar amigos,…

– Por supuesto, dejad que manifiesten su creatividad, que hagan cosas por ellos mismos, fomentad los inventos, la fantasía, las artes,…

Y todo ello impregnado de valores, de competencias emocionales, con amor,… también riñendo cuando hay que hacerlo, pidiendo responsabilidades y tratando de llegar a ellos como nos gustaría que lo hicieran con nosotros. Cuestiónate cada paso que des y valora si te gusta lo que haces y cómo. Si no, cambia algo.

Sigue estos sencillos consejos, ¿vale?.

Los hijos crecen muy rápido. Y lo que hacemos mal no tiene marcha atrás. Así que trata de hacerlo bien, muy bien.  En mis grupos de Escuelas de Madres y Padres sobre “Educar en el Arte de Ser con Competencias Emocionales”, hablamos en profundidad de todo ello. Y se obtienen grandes aprendizajes de rica utilidad en la preciosa labor de educar con amor, equilibrio, coherencia y sentido común.

Hasta pronto, un abrazo, Asun 😉

 

 

 

 

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