Psicología, Educación, Salud y Vida

Archivo para marzo, 2016

Tus hijos no son tuyos…

Siempre que leo este poema, me emociono. Es una bellísima reflexión del sabio poeta libanés Kahlil Gibran (1883-1931) para que los padres y educadores podamos ponernos en la perspectiva correcta en temas educativos. Léelo más de una vez. Seguro que a cada relectura descubres nuevos mensajes. Un abrazo 😉

¡No seas dependiente de los demás!

cómo-superar-la-dependencia-emocional

Somos padres (y si no lo eres, ponte en ese rol por un momento). Y parece que nuestra vida gira en torno a nuestros hijos. Pero no debe ser así. A ver,  vamos a pensar en voz alta …

– La necesidad de apego es algo consustancial al ser humano. Y más allá de ser alimentado, el niño y la niña necesitan esa seguridad para poder alejarse de sus progenitores e ir a explorar el mundo que les rodea. Pero no solo el niño necesita el apego, ya que el cerebro de los padres también se modifica en función de esta necesidad. Así que el punto de partida es una doble y gran dependencia… y todos necesitamos ir en pos de un mayor grado de autonomía e independencia, cosa que no se hace de la noche a la mañana, sino que necesita un proceso educativo, veamos,…

– En la infancia marcamos a los niños pautas educativas, normas, responsabilidades,… a partir de la adolescencia necesitaremos desprendernos del rol sobreprotector para que ellos y ellas ganen en autonomía e intimidad. Pero esta fina línea entre la sobreprotección y la incipiente libertad, no siempre se dibuja bien, y se cae en la DEPENDENCIA y en los consiguientes problemas de relación social y autonomía,… Conozco bastantes familias que no dejan salir a sus hijos de excursión por temor a que les pase algo, o que tienen que volver a casa una hora antes de lo que lo hace su grupo de amigos. También existen mamás y papás que llenan con la presencia de los hijos, sus vacíos emocionales en sus matrimonios. La dependencia también puede ser a la inversa: esos hijos que son los que marcan muchas solapadas pautas a sus padres con mensajes del tipo: me aburro, ahora vamos a hacer esto, ahora no quiero esto otro, bailando los padres al son de la música que marca el pequeño…

Asímismo existe otra fuerte dependencia marcada por los padres y sus frustraciones (que necesitan que los hijos hagan muchas cosas de las que ellos no pudieron o no fueron capaces): esa dependencia que genera en los adultos un gran sentimiento de angustia porque los hijos tienen que vivir su propia vida, y también es dependencia cuando los padres les marcan sus estudios o profesiones porque es lo que marca la tradición familiar (tienes que ser médico, como tu padre y tu abuelo), o el deseo de lo que ellos no pudieron ser cuando estaban en edad de decidir (tienes que ser abogado, a mí me hubiera encantado y no tuve la oportunidad, ahora que tú la tienes, no la desperdicies),…

Así que es necesario romper esta dependencia patológica que solo sirve para volver tóxicas las relaciones cuando los hijos ya son mayores. Por tanto, necesitamos entender que desde pequeños pueden y deben cometer sus errores, acompañándoles en sus tomas de decisiones,  aunque se confundan. Ayudarles, pero permitirles que se frustren, se aprende mucho de ello. Necesitamos permitirles que se independicen, no por ello van a querernos menos.

Necesitamos ponernos límites como adultos para que nuestros temores no contaminen las relaciones con nuestros hijos.

Necesitamos hablar de sentimientos, de emociones, compartir el mundo del alma y del corazón,… y romper esas pautas que aprendimos de nuestros progenitores y que no nos han ayudado mucho. No eduques así solo porque así te educaron a ti y, al fin y al cabo, no estás tan mal. Claro que podemos mejorar y cuanto más sabemos, mayor responsabilidad tenemos.

Un abrazo, Asun 😉

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