Psicología, Educación, Salud y Vida

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A la felicidad por la salud,…

frutas

A veces no tomamos consciencia de la importancia de algunos hábitos para preservar y potenciar nuestra salud, lo que, de forma directa, supone un mayor bienestar emocional y, en consecuencia, mayor felicidad. Probablemente ya hemos leído u oído lo que voy a proponeros, pero solemos dejarlo pasar y seguimos con nuestras rutinas, que para eso las llevamos haciendo toda la vida y no estamos tan mal.

Hay que pararse de vez en cuando y reflexionar,… ¿cómo puedo mejorar mi alimentación?, ¿hay algunas cosas sencillas que puedan ayudar a mi cuerpo y a mi mente a sentirse mejor?. Sin duda, la respuesta es SI.

Hoy voy a plantear 5 sencillas sugerencias para introducir en nuestra dieta (quizá ya hacemos algunas, pero seguro que no todas). Aquí van:

1. Cada mañana y en ayunas, toma medio vaso de agua templada con medio zumo de limón. Es una importante fuente de vitaminas. Fortalece nuestro sistema inmunológico. Limpia el recorrido del tracto digestivo, neutralizando muchos problemas. Elimina toxinas e impurezas. Ayuda a depurar la sangre y evita infecciones.
2. Cambia siempre que puedas el pan blanco por integral. Este tiene casi cuatro veces más fibra, tres veces más zinc y dos veces más hierro. Los que comen pan integral aumentan menos su cintura que los que lo comen blanco. Es mucho más saludable en general.
3. Mastica, mastica, mastica. Observa a un niño que, de forma natural, mantiene bastante tiempo la comida en la boca. Los adultos, con las prisas, tragamos rápidamente, sin apenas tomar consciencia de lo que estamos haciendo. Y masticar y procesar bien la comida desde la boca es fundamental para el metabolismo de los alimentos. Masticar ayuda a estar contento porque se oxigena el organismo y se reduce el estrés. Ayuda a mantenerse delgado (las personas que comen rápido y mastican poco tienen tres veces más probabilidades de tener sobrepeso). Masticando mucho nos saciamos antes, por lo que comemos menos.
4. Come colorido, como el arco iris. Comiendo una variedad de rojo, naranja, amarillo, verde, blanco,… en frutas, verduras y vegetales,… tendremos la mejor mezcla de antioxidantes, vitaminas y minerales posible. En este tiempo plagado de frutas de todas las variedades, es fácil encontrar todo el colorido necesario para nuestra buena alimentación.
5. Tanto si desayunas con café, como si lo haces con infusión (mucho mejor ésta), espolvorea en el vaso un poco de canela (o un trocito de una rama), y añade una ruedita de jengibre natural. La canela, entre otras propiedades, mantiene bajo el colesterol y estables los niveles de azúcar en sangre. El jengibre es muy rico en aceites esenciales, antioxidantes y aminoácidos, previene migrañas, enfermedades cardiovasculares, antidepresivo natural, combate el estrés, facilita la digestión, y… ¡aumenta la libido!

Yo hace tiempo que hago todo esto y me encuentro muy muy bien. ¿Te animas a empezar? Un abrazo, Asun 😉

 

¿Por qué hay muy pocos niños franceses hiperactivos?

TDHA2Hace unos días cayó en mis manos esta información, procedente de un medio de comunicación chileno, cuyo contenido comparto totalmente. La cursiva  es el escrito original; el resto, mis apreciaciones.

Mientras en Estados Unidos alrededor del 9% de los escolares han sido diagnosticados con Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH) en España estas cifras rondan por encima del 5%, y… en Francia apenas un 0,5%. ¿Cuál es el motivo?

La terapeuta familiar estadounidense y doctora en psicología, Marilyn Wedge, explicó en el portal especializado Psychology Today, que en Norteamérica “los psiquiatras consideran al TDAH como un trastorno biológico con causas biológicas, por lo que el tratamiento elegido es también biológico: medicamentos psicoestimulantes como Ritalin y Adderall”. En cambio, “los psiquiatras franceses  ven el TDAH como una condición médica que tiene causas psico-sociales y situacionales”: esto quiere decir que, en lugar de tratar los problemas de comportamiento con medicamentos, los profesionales de ese país  se centran en el contexto social del niño. De este modo, el problema se trata con psicoterapia o terapia familiar. “Esta es una manera de ver las cosas muy diferente a la tendencia estadounidense (que se acerca mucho a la española) de atribuir todos los síntomas a una disfunción biológica, como un desequilibrio químico en el cerebro del niño”.

Además, la profesional explica que, por lo general, en Francia no se utiliza el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). La Federación Francesa de Psiquiatría ha desarrollado un sistema de clasificación alternativo llamado CFTMEA (Classification Française des Troubles Mentaux de L’Enfant et de L’Adolescent), cuyo enfoque es identificar y abordar las causas subyacentes de los síntomas psicosociales de los niños”. Asimismo, toma en cuenta factores como la alimentación, pues algunos colorantes artificiales y conservantes pueden afectar la conducta de los menores.

“En la medida en que los médicos franceses tienen éxito en encontrar y reparar lo que ha ido mal en el contexto social del niño, menos pequeños son calificados con el transtorno de TDAH. Por otra parte, la definición de TDAH no es tan amplia como en el sistema americano, que, a mi juicio, tiende a ‘patologizar’ gran parte de lo que es el comportamiento normal de la infancia. El DSM no considera específicamente las causas subyacentes. Por lo tanto, lleva a los médicos a dar el diagnóstico de TDAH a un número mucho mayor de niños sintomáticos, alentando al mismo tiempo a tratar a los niños con los productos farmacéuticos”.

 “En los EEUU (y en España también), el enfoque estricto sobre el tratamiento farmacéutico del TDAH, anima a los médicos a pasar por alto la influencia de factores dietéticos sobre el comportamiento de los niños”. Además, en Francia también influye el estilo de crianza de los padres, que se caracteriza por establecer límites más claros. Es difícil que en una familia francesa, un niño “picotee” entre comidas, ya que la mayoría ha aprendido que las comidas son cada 4 horas y que deben esperar pacientemente si les da hambre a una hora que no corresponde.

Como psicóloga educativa que trabajo con niños, tiene perfecto sentido para mí que los niños franceses apenas necesiten medicamentos para controlar su comportamiento, porque aprenden temprano autocontrol en sus vidas. En la mayoría de los casos, los niños crecen en familias en las que normalmente las reglas son bien entendidas, y existe una jerarquía familiar clara.

 Podemos deducir que si a un niño que tiene problemas de conducta, exceso de movimiento y falta de atención, antes de diagnosticarle como TDHA (que, en cierta forma, es como echar balones fuera y esperar que la todopoderosa industria farmacéutica solucione el problema), debemos cuestionarnos cómo es su contexto emocional, familiar y social, para analizar las causas que pueden estar en la raíz de ese comportamiento. En cualquier caso, el tratamiento (con medicación o no) SIEMPRE debe contar con un apoyo terapéutico a través del cual se ayude al niño a regular sus estados emocionales y reacciones. Por supuesto, la familia, en todos los casos, debe colaborar en el proceso y, si es necesario, recibir asimismo terapia para armonizar sus patrones educativos.

 Siempre que se puede, soy partidaria de evitar los tratamientos medicamentosos (si ello es posible). Suelen tener efectos secundarios (con daños asociados a la salud) y se enseña a los niños y a las personas a depender de ellos, poniendo su capacidad de auto-mejora en manos de otros: médicos, medicinas, psiquiatras,…

 No es necesario dar siempre un pez,… mejor, enséñale a pescar.

Un abrazo, Asun 😉

10 ocupaciones…

girasoles

    1. Ocúpate de sentirte bien… puedes hacer mucho por ello. Más que nada porque la vida es un periodo muy frágil y, si lo piensas, ¿qué sentido tiene andar amargándonos y sufriendo? Las emociones son la salsa de la vida,… así que procura que esta salsa sea rica y aderece adecuadamente tu camino.
    2. Ocúpate de tu alimentación… el cuerpo y la mente responden en gran medida según lo que ingerimos. Las reacciones químicas tienen lugar a partir de lo que entra en el organismo. Si tienes una dolencia, investiga y trata de poner algo de tu parte para la recuperación. No todas las soluciones están en los médicos ni en las medicinas. Busca también alternativas naturales. La naturaleza siempre tiene remedios para nosotros. Solo hay que conocerlos.
    3. Ocúpate de tu trabajo… no lo hagas solo como algo que te proporciona el sueldo. Pasas muchas horas en esa actividad, así que intenta buscarle el puntito, seguro que lo tiene. No protestes repetidamente. Así, sufre tu salud física y mental. Acepta las situaciones y trata de mejorarlas. Siempre se puede hacer algo. Siempre se puede hacer mucho.
    4. Ocúpate de controlar la ira… Demasiado a menudo, ante circunstancias contrarias a nuestros pensamientos o expectativas, reaccionamos con una gran dosis de ira, como si la vida nos fuera en ello. Y la ira no resuelve,  solo estanca el problema, lo asienta en el aparato digestivo, nos hace sufrir emocionalmente, nos enferma físicamente y siempre hay que dejarla en algún momento si queremos resolver la situación y evolucionar. Así que ¿por qué no dejar  la ira de lado desde el principio?.
    5. Ocúpate de entender a los niños… porque tienen muchas mas cualidades de las que normalmente les ve el adulto. Casi siempre (cuando los mayores no les han influido negativamente) son sinceros, creativos, participativos, solidarios, con gran sentido de la justicia, con ganas de agradar y colaborar, con mucho talento, agradecidos,… Diamantes por pulir, si somos capaces de entenderlos y ayudarlos a caminar de forma coherente por la vida.
    6. Ocúpate de disfrutar con lo que estés haciendo… es una gran técnica de concentración, meditación y crecimiento personal. Profundiza en tu actividad, céntrate en ella, lo mismo sea barrer que hacer una gestión económica, que tocar la guitarra, que dar un paseo… Muchas veces solemos tener la cabeza en otra parte, que nada tiene que ver con la tarea de ese momento. Vive el momento presente, cuando eres capaz de pensar sólo en lo que haces, tu mente se funde en la actividad y todo fluye mucho mejor,..
    7. Ocúpate de no criticar a los demás más que nada porque nuestros pensamientos y acciones tienen un efecto boomerang y lo que va, vuelve,… y estás fomentando que hagan contigo lo que haces con otro… Además, criticar se lleva una gran dosis de energía … y si alguien hace algo con lo que no estás de acuerdo, respeta su decisión, que no tiene por qué coincidir con la tuya. Cuánto mejor en ese café o con esa cañita… hablar de cine, de cosas positivas, de tratar de echar una mano a alguien, de ropa y compras,… pero evita ¡todo lo que puedas!, hablar mal de los demás cuando no están delante.
    8. Ocúpate de salir al cine, al teatro, a tomar algo…. Muestra interés cultural, infórmate, lee libros, comparte opiniones, ten relaciones sociales,… está más que demostrado que la gente que se mueve socialmente, tiene amigos, sale y comparte… son más longevos y tienen a la larga mayor salud, porque el beneficio emocional que las relaciones suponen, influyen de forma positiva en toda nuestra vida.
    9. Ocúpate de fomentar tu creatividad,… Saca esa vena que llevas dentro y atrévete a dibujar, a pintar, a tocar un instrumento, a escribir, o a lo que te de la gana,… pero que te apetezca de verdad, que siempre has deseado y que nunca has sacado tiempo o pensabas que no eras capaz. Eres mucho más capaz de lo que tu mismo te crees y de lo que te han hecho creer.
    10. Ocúpate de sonreír a los que tienes alrededor… Qué barato y qué eficaz. Mira, haz una prueba: cuando vayas por la calle, en vez de mirar hacia el suelo ensimismado en tus pensamientos, trata de mirar a la cara de la gente con la que te cruzas, y si tu estado emocional es de “sonrisa interior” (sin necesidad de mostrar una gran sonrisa exterior), vas dejando una estela de energía positiva y bienestar que la gente recibe y se modifica su expresión. Lo he probado muchas veces y así sucede. Tu bienestar crea una onda expansiva por donde pasas que va impregnando a las personas que te cruzas. ¿No es fantástico?.

          Bueno,… pues a la tarea. A ver si las cumples y me cuentas. ¿Sí?

Un abrazo, Asun 😉

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