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¿Tratamiento preventivo?

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Por desgracia, como a tanta y tanta gente, en los últimos tiempos me ha tocado visitar muy a menudo un hospital.

Y no sé si por deformación profesional o por simple sentido de la observación, me chocan situaciones que, por otra parte, me resultan de perogrullo. Y me quedo sorprendida al ver que, a pesar de los inmensos avances médicos, a esta rama del saber le quedan muchas millas de recorrido para aplicar otras técnicas complementarias, que no son de laboratorio, que hagan más humanas y razonables muchas situaciones de las que se dan en las consultas. 

Un ejemplo: 

SITUACIÓN: consulta de ginecología con un cirujano y una enfermera a los días de haber extirpado un tumor de mama a una paciente, que es acompañada por su madre. 

DIÁLOGO: 

Doctor: la verdad es que cada día hay más casos de cáncer. Ya en las estadísticas se dice que 1 de cada tres personas lo padecerá. Y en no muchos años, una de cada dos.

Madre: pero ¿cuáles son las causas? A estas alturas de la película habrá estudios que hablen de los condicionantes que intervienen en la aparición de muchos tumores…

Doctor: pues sí. El abandono de la dieta mediterránea, la mala alimentación, el exceso de comida procesada,  el estrés, los hábitos de vida actuales,… 

Enfermera: (a la paciente). (A la vez que recomienda un lugar para ir viendo pelucas). Probablemente con el tratamiento de quimio engordes.

Paciente: ¿Y eso?

Enfermera: es que como te dará ansiedad, te va a apetecer comer dulces, donuts, bollería,… les pasa a casi todas.

(Ellas, muchas de las pacientes que no son pasivas y que se han informado muy mucho sobre el cáncer, saben que hace tiempo fue descubierto el mecanismo que vuelve a las células tumorales adictas al azúcar. La captación de glucosa alimenta la proliferación de los cánceres.)

Paciente: ¿algún consejo sobre alimentación para llevar mejor el proceso?

Doctor: No. Puedes comer lo que quieras.

Y en este punto, la madre no sabe si está en el mismo tiempo y espacio, o se ha creado una pared invisible entre ambas interlocuciones (doctor y enfermera), o si entre ellos nunca hablan más allá de lo que han extirpado, o si en las sesiones clínicas, además de las decisiones certeras e importantes que toman en beneficio del paciente (no me cabe ninguna duda), no se les ocurre crear un documento con unos consejos mínimos y de sentido común sobre qué tipo de alimentos evitar, cuales potenciar, qué es lo más sano y lo más perjudicial, cómo controlar el estrés, importancia de no tener sobrepeso…. Aunque no sea más que por dar ALGO MÁS a los pacientes y a sus familias. Algo que, al menos, saben que es saludable, tanto en la alimentación como en hábitos de vida,…

Y después dicen que la quimio es un tratamiento PREVENTIVO. Y vale, puede que achicharrar el cuerpo haga que haya menos probabilidades de que te vuelva a pasar, pero creo que la autentica prevención está en enseñar a los pacientes y a la población en general, unos mínimos hábitos saludables que potencien la salud, hagan que las personas tomemos las riendas de nuestro cuerpo-mente, sin pensar que yo hago la vida que me gusta y si caigo enfermo o me “entra” un cáncer, los médicos, los laboratorios  y las farmacias me curarán.

Porque sabemos que hay muchos cánceres y enfermedades que parecen inevitables,… pero si a día de hoy 1 de cada 3 lo va a padecer, y pronto 1 de cada 2,… es que algo en nuestros hábitos y en nuestra alimentación estamos haciendo mal, muy mal. ¿O es que el cáncer es un castigo divino?

Simplemente, para reflexionar.

 

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No quiero un limón bonito…

… quiero un limón saludable.

Hoy he comprado limones y siguiendo mi buena costumbre de leer todos los ingredientes y etiquetas de los productos, leo esto:

“tratado con IMAZALIL”. Busco qué es eso y me informo de que es un fungicida sistémico que controla un amplio espectro de hongos en frutos, vegetales, cucurbitáceas, patatas, cereales y plantas ornamentales.
Particularmente activo contra cepas resistentes a los benzimidazoles.

En su etiqueta, habla de las precauciones que debe tomar el operador que fumiga los frutales…

  • “Nocivo en caso de ingestión e inhalación.
  • Durante la preparación y utilización del producto no comer, beber o fumar.
  • Evitar la inhalación de la sustancia nebulizada, así como el contacto del producto con la boca los ojos y la piel.
  • Usar traje protector adecuado como gafas, guantes, mascarilla, y botas. Si el manejo del producto concentrado es continuo, usar además mascarilla con filtro.
  • Antes de comer, beber o fumar, sacarse la ropa contaminada y lavarse bien las partes expuestas de la piel con abundante agua”.

Está claro que restos de este producto permanece en la cáscara y ha podido pasar al fruto. Y está claro que muchas de las nuevas enfermedades con mayor incidencia cada día (cáncer incluido), afecciones neuromusculares, alergias, están causados por estos tratamientos que hacen que la fruta y otros alimentos nos entren por los ojos, pero nos envenenen en cierta manera el organismo.

Necesitamos cuestionarnos qué comemos. Necesitamos cambiar hábitos. Necesitamos mirar etiquetas y desechar lo que no sea saludable. Necesitamos una alimentación más ecológica. Necesitamos tomar las riendas de nuestra vida y salud.

No sólo para vivir más años, sino para vivir mejor.

Esto también es educación. Y en los centros educativos debiera haber espacios y tiempos para practicar el análisis y la crítica en este sentido, aprendiendo nosotros y enseñando algo tan importante como saber qué comemos.

Vamos a cuestionárnoslo. Merece la pena.

¡Lo mejor no cuesta dinero!

A estas alturas de la película y de los nuevos hábitos sociales basados en imágenes vacíos de contenido, cada vez tengo más claro la necesidad de adoptar un estilo de vida basado en valores internos. Es decir, encontrar dentro de nosotros motivos que vayan mucho más allá que el postureo y la acumulación de objetos.

Quizá aún somos capaces de descubrir cosas nuevas, quizá aprendamos a conocer quienes somos, quizá encontremos sentido a esa frase que tanto oímos de “mirar al interior”. Cada día es más necesario grabar en la frente la necesidad de SER en lugar de TENER.

Nos encanta ir de compras y adquirir lo último en tecnología. Si no, no somos cool. Pero si miramos un poco hacia atrás, enseguida vemos que los mejores momentos de nuestra vida no llevaban un precio marcado ni estaban motivados por una moda o tendencia.

En esta línea de prioridades sociales, a los niños les transmitimos demasiado el valor del objeto y menos otras situaciones que les darían mayor equilibrio y madurez personal: llevarles al campo, valorar las maravillas de la naturaleza, y hacerles sentir ahí bienestar, amor, respeto y libertad. Admirar a los árboles cuando les vemos mover las hojas, a los ríos cuando fluyen, a las olas cuando bañan la arena de la playa… así también les inculcaremos la necesidad de buscar soluciones a los problemas ecológicos que sufre el planeta. La tierra es nuestra casa y como no lo aprendan y obren en consecuencia desde bien pequeños, mucho me temo que “nuestra casa” pueda cerrarnos sus puertas.

Todo ello dando ejemplo (somos modelos para los demás y, por supuesto, para los niños), y con una buena carga de competencias emocionales. La teoría si no va acompañada de una buena actitud y una buena práctica, de nada vale.

Un abrazo y hasta otro día 😉

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