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Tienes mala cara…

muchacha-ventanaEs cierto que a veces una persona tiene mala cara. Pero normalmente ya lo sabe ella y, además, conoce los motivos. 

Pero algunos amigos y amigas de los que le quieren mucho, en cuanto le ven le dicen (y sobra decir que es sin mala intención): “¡cuánto has adelgazado, qué mala cara tienes!”, como si con esa frase quisieran empatizar y hacerle saber que conocen tanto a su amiga, que se lo quieren decir porque así son “sinceros”.

Después suele venir la frase: “cuídate un poco más, no vayas a caer tú”. Y que quieres que te diga. La persona a la que le dicen eso, suele cuidarse y cuida a los de alrededor lo mejor que sabe y puede. Y estoy segura de que no va a caer, porque es cuando más fortaleza interior tiene.

En mi caso, ahora, el concepto “cuidarme” implica no tanto ponerme maquillaje y vestirme ideal, (aunque tampoco lo abandono porque me gusta verme bien), sino atender otras situaciones de salud física y emocional que son prioritarias.

Así que si me ves y ese día o en ese momento tengo mala cara, prefiero que evites poner un gesto de circunstancias y de pena, y me des una sonrisa o me pases la mano por el hombro y nos tomemos un café y hasta echemos unas risas más allá de la cara que tenga. Eso me reconfortará y verás mi cara interior mucho más saludable. 

Por tanto os invito a romper tópicos y frases hechas que en poco o nada ayudan al que se las decimos. Tampoco te digo con esto que mientas y le digas: “estás estupenda”, (porque ella, que se ha mirado al espejo, sabe que ese día no es así). Seguro que si es tu amigo o amiga tendrás mil cosas que puedas comentarle, muy por encima del aspecto que tenga. Esto es absolutamente secundario. ¿Sí?.

Un abrazo, Asun 😉

La vida que nos lleva…

Esta primavera dos queridas amigas se han ido para siempre arrastradas por el cáncer y sus agresivos tratamientos. Esta carta representa mi último homenaje para transmitir mis pensamientos y sentimientos hacia ellas. 

“Queridas Mar y Pepa, no hay derecho. Nos han robado vuestra presencia.

De nada sirvieron los cuidados médicos, ni las peticiones, plegarias ni esfuerzos mentales de tantas y tantas personas que os queremos y que luchábamos, cada cual como podíamos, contra el destino que había decidido llevaros injustamente tan pronto. 

Vuestras personales imágenes son imborrables para nosotros. Pepa siempre con una sonrisa en la cara y transmitiendo dulzura y optimismo; Mar con esa carcajada espontánea y esos ojillos divertidos que sabía poner, como de niña traviesa, cada vez que se reía.

Ambas buenas amigas de sus amigos, cada una con su personalidad bien diferenciada y definida. Siempre dispuestas a estar con todos a los que querían y disfrutar de ello, bebiendo intensamente la vida a sorbos, igual que disfrutaban de una buena copa de vino. Amantes de la vida, de los viajes, de las culturas, del saber. Sabiendo percibir la magia de lo que las rodeaba. 

Vuestra ausencia física es dolorosa porque no nos podemos creer que vuestros cuerpos menudos ya no nos acompañen y no los podamos volver a ver. 
Sin embargo, erais intensas emocionalmente y no os habéis ido del todo. Habéis dejado un vínculo de amor y amistad muy estable y potente, que nos unirá por siempre a vosotras. 

Mar y Pepa, Pepa y Mar… donde quiera que estéis, sabemos que habéis descansado de los últimos días de dolor y sufrimiento, y que mediante el precioso haz de luz en forma de ángel en que os habéis convertido, estaréis siempre presentes (al igual que lo están otros amigos y amigas que ya forman parte de la luz) y podréis acompañarnos hasta el día en que, de una forma u otra, quizá nos reunamos. 
Queridas amigas, en cada brindis con una copa de vino con el que tanto disfrutabais, elevaremos una sonrisa sabiendo que, de alguna manera, siempre estaréis con nosotros. ¡Os queremos!”
A los que me leéis, disfrutad de la vida. ¡Es tan bella y tan efímera! 😉

Hay veces…

unionHay veces en las que esa persona a la que estás unido no te necesita tanto. Así que busca su espacio y pasa unos días sin comunicarse contigo. Y algunas veces nos sentimos mal por ello y nos decimos en voz baja… ¡Ya me llamará cuando me necesite…! Que no te llame no significa que no te quiera. El cariño, la amistad y el amor también necesitan de su distancia y “tiempos muertos”. Deja que así sea porque nada empeora por ello. Si la ligazón es profunda, ambas partes lo entenderán y aceptarán.

Feliz semana, amigos 😉

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