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Le dijeron que…

desmotivadoEn el colegio le dijeron que no valía, que era torpe, que no se le daba bien resolver problemas, que sus compañeros lo hacían mejor que él… Después, pasó por el instituto con más pena que gloria y ya ni se le ocurrió ir a la universidad. ¿Para qué?. Su sentimiento era de incompetencia total. Sus padres se convencieron de que su hijo no servía para los estudios, porque incluso los profesores se lo decían una y otra vez.

Ya de mayor y en un alarde de esfuerzo e incredulidad por su parte, descubrió que siempre se le había dado bien ensamblar piezas, y lo mismo montaba un mueble que un circuito eléctrico, aunque nunca se lo habían reconocido ni su familia ni los profesores. Por eso hacía arreglos y montajes tímidamente, porque le costaba creer que era capaz de hacer algo bien por sí mismo.

Este estado emocional arrastrado desde que tenía uso de razón, también le dificultaba las relaciones sociales y salir con chicas, porque las frasesno vales, no te sale, no vas a poder aparecían en su mente magnificadas en cuanto intentaba dar un paso y abrirse camino hacia su autoestima.

Así que  necesitó una larga terapia para deshacerse de la huella de negatividad que había quedado grabada a fuego en su cerebro. Con el tiempo, sus habilidades le permitieron encontrar un trabajo en un taller y ganarse la vida. Pero siempre vivió acompañado de ese lastre que unos adultos bienintencionados le fueron marcando desde su niñez.

¿Ficción o realidad? conozco muchos casos similares.

La educación, la buena educación es algo tan complejo que debiera ser necesaria una amplia formación, con firmes prácticas incluidas, para dedicarse a este oficio. Y si no vales, a otra cosa. Asimismo, ya que los niños no llegan a este mundo con manual de instrucciones, debiera ser precisa una intensa formación a los padres para moldear y modelar bien ese precioso ser humano que tenemos entre manos.

Se puede enseñar, reprender, responsabilizar y redirigir de muchas maneras. Así que cuidado con lo que decimos y cómo lo decimos.

Y si no lo sabes, preguntas, o acudes a escuelas de padres y madres, o te formas, o te interesas, o tratas de cambiar algo. Porque como dijo el sabio Einstein… si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo. Es de cajón, pero se nos suele olvidar.

Ánimo y un abrazo, Asun 😉

Sobre Competencias Emocionales…

Se ha comprobado que las personas capaces de desarrollar habilidades emocionales positivas y potentes disfrutan de una vida plena y poseen las herramientas neemotional abilitycesarias para obtener la máxima productividad. Al contrario, los que tienen dificultades en organizar sus sentimientos están en continua lucha interior, víctimas de sus propias emociones.

No basta con oír, hay que escuchar atentamente. No basta con llorar, hay que superar el dolor. No basta con dar nuestra solución a los problemas de los niños o de los demás: hay que ayudarles a buscar sus propias soluciones. Esto requiere adquirir una serie de destrezas que muchas veces no son innatas porque evolutivamente nuestro diseño era para cumplir unas funciones básicas… Amar era proteger del mundo exterior y vivir era, fundamentalmente, sobrevivir.

Pero este no es el mundo de hoy. Antiguamente las opciones de vida eran más sencillas. El mundo de hoy nos abruma con múltiples decisiones y muchas veces sin referentes claros. No podemos escondernos bajo una tapadera porque ya sabemos que la violencia engendra violencia, que si pegamos a nuestros hijos ellos pegarán, que si gritamos a nuestros alumnos les estamos enseñando esta conducta.

Si no les ayudamos a desarrollar la autoestima, probablemente dejarán que los demás les maltraten y puede que también ellos maltraten. Si nuestro amor es CONDICIONAL solo sabrán esperar algo a cambio de nuestras muestras de cariño. El dolor y la ignorancia se pueden amplificar en siguientes generaciones. Así que necesitamos conocernos un poco más, escarbar en nuestro mundo interior, analizar nuestros impulsos, entender nuestra ira, saber cuando reaccionamos por qué lo hacemos, y poder transformar ese sentimiento y esa reacción.

Por esto son tan importantes las competencias emocionales, por esto debemos preguntarnos un día sí y otro también si lo estamos haciendo bien, por esto cuando no lo hagamos tan bien deberemos rectificar ese comportamiento y mejorarlo en la próxima ocasión…. Por esto necesitamos autorreflexión una y otra vez.  Las cosas no son válidas porque se hayan hecho así toda la vida. Es necesario que nos cuestionemos que si con cada paso que damos, caminamos en la dirección correcta.  Tanto nosotros como adultos, como personas, como en nuestro rol profesional,… y si tenemos a niños o jóvenes a nuestro cargo en alguna medida, esto se hace no solo importante, sino urgente y prioritario.

Revisando nuestras competencias emocionales, mejorando en nuestra condición de SER, con mayúsculas.  Un abrazo, Asun 😉

 

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