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¡Dirige tu pensamiento!

¡Buenos días! Nuestras conexiones neuronales crean rutas de pensamiento, así que solemos reaccionar igual ante hechos similares. Pero ignoramos que el camino mental lo decidimos cada cual con nuestra forma de pensar y actuar. Así que no seas víctima de tus reacciones ya que puedes ser el dueño de las mismas.
 ¿No te gustas cuándo gritas, o criticas a tu amiga, o te sale esa ira contenida que no sabes de dónde viene? Cámbialo. Tienes la capacidad. Repiensa cada acto y no te dejes llevar por lo que menos te gusta de ti. Cuesta, pero si perseveras se logra, ¡ya lo creo! 

Y es que ya lo dijo Einstein… es un signo de demencia hacer algo una y otra vez y esperar que los resultados sean diferentes. 

Se vive mejor y se es más feliz cuando te sientes dueño de tu mundo mental y, en consecuencia, de tus reacciones y acciones.

Así que ¡a por ello! Mejor para ti, mejor para los demás. Un abrazo 😘, Asun 

¿Cómo sientes la amistad?…

  
Estaba pensando en la amistad entre personas de diferentes edades. Porque estoy orgullosa de tener amigos y amigas de edades desde muy jóvenes hasta muy mayores. Pero es que no existen barreras para que dos personas sientan un vínculo de proximidad.A pesar de que pueda transcurrir mucho tiempo entre un encuentro y otro, o entre una y otra llamada, cuando eso se produce se experimenta una sensación de bienestar y calor emocional que hace retornar a las dos personas a un momento en el que no se sabe cómo, cuándo, ni por qué, se produjo el “flechazo”.  En otras ocasiones, ese flechazo es lento y se va conformando una cercanía emocional que dejará su impronta en ambos.

Todos tenemos amigos de la infancia y de toda la vida, pero también descubrimientos fugaces de pura “coincidencia” en una reunión, una cena, una excursión, unas vacaciones, un congreso,… en los que se ha producido una gran sincronicidad y notamos al momento que estábamos destinados a encontrarnos.

También las redes, más allá de la banalidad de muchos encuentros, son un lugar en el que puedes establecer verdaderos, profundos y duraderos vínculos de amistad. Porque enseguida se sabe, se nota, se siente,… Y raramente te confundes cuando seleccionas y decides.

 Tengo amigos y amigas que andan en los veinte, en la treintena, o alrededor de cuarenta,… también que están en la década de los cincuenta, sesenta, setenta y ochenta,… Y es que entre los amigos no se percibe tanto la edad, sino el ser humano que sabes que tienes cerca de ti. Eso es lo que vale. Lo que me enriquece. Lo que me da la dimensión de humana. Y lo que me hace sentir muy bien. 

Así que la edad se hace irrelevante cuando la amistad se hace transparente a los ojos de ambos. Esa amistad surge cuando se crea una conexión espiritual y cósmica solo perceptible por ellos mismos. Y se crean lazos que ya jamás se podrán romper. Seguro que lo has experimentado un montón de veces. Tampoco es cierto ni recomendable aquello de que “todo el mundo es mi amigo”,…. Creo que ya sabéis a qué me refiero.

Y… ¿sabes que tener un selecto ramillete de amigos y amigas de distintas edades alarga la vida?…  Porque la sensación de placidez y saber que puedes contar con otros y que cuenten contigo, crea en el cerebro hormonas del bienestar y fortalece nuestro sistema inmunitario. 

Cultivemos la amistad, sin duda nos hace mucho bien. Un abrazo 😉 

Si estás bien dentro, estás bien fuera…

almendro.florAnalizo a menudo situaciones de mi vida (y de las personas que me rodean) y es fácil descubrir que cuanto más me miro hacia dentro, acepto lo que hay, corrijo lo que no me gusta y me dejo fluir conmigo misma, mejor estoy con el exterior.

La sociedad actual, como si de un merchandising se tratara, nos fuerza a buscar la realización personal en un proyecto, en una elevada perspectiva, en la búsqueda del éxito (¿qué éxito?), en unas sesiones de coaching, en una indefinida autorrealización,… y, con esto, se corre el peligro de perder de vista que lo más sencillo y cercano suele ser lo más placentero. Debemos pensar que para estar bien no es necesario devanarse los sesos ni hacer muchas de las modernidades en boga; para ser feliz no necesitamos muchas actividades exteriores, muchas compras, muchos cambios inducidos desde fuera,…

Simplemente aprender a observar, aceptar y vivir este preciso momento como si fuera el último de nuestra vida. ¿Vas por la calle? Ve con la mirada alta, fíjate en las demás personas, saluda aunque solo sea con un gesto de sonrisa interior. Los demás lo notan y te devuelven una sonrisa. Pruébalo. ¿Vas a hacer deporte? Siente tus músculos, disfruta de la actividad, visualiza tu cuerpo cómo se va fortaleciendo, siéntete en armonía con tu entorno,… ¿Estás cocinando o haciendo actividades caseras? No te lamentes de lo que haces, muy al contrario, disfrútalo, canta, pásalo bien, pon tu mejor energía en ello…

Solo tú eres el dueño de tus reacciones, nadie influye en cómo te sientes, tu actitud depende de ti. Cuántas veces oímos…. “es que me ha hecho esto, es que me ha dicho aquello”... A veces los demás pueden tratar de desestabilizarte, pero tú y solo tú eres quien decides cómo elaborar esa situación. Necesitamos desarrollar nuestro Ser interior, encontrar nuestro centro, nuestra estabilidad, y fluir desde ahí,… Logrando un equilibrio en los adentros es más fácil no caer en las reacciones emocionales rápidas y descontroladas que tanto daño nos hacen. No por muchos cursos externos aprendemos a manejar lo interno (aunque a veces ayuda, por supuesto).

Con proponernos vivir el momento presente, aceptar lo que somos y tenemos (y evolucionar con ello), así como mantenernos en nuestro ser interior, hemos dado pasos de gigante hacia la tan traída y llevada felicidad y bienestar vital. Y aunque hagamos cursos, sesiones, y terapias, será por puro placer de desarrollo personal, no por buscar el centro,… ese ya debe estar ahí, sosteniéndonos y manteniéndonos firmes, porque es el eje de nuestro Ser.

Piénsalo e inténtalo, tú puedes. verás qué fácil. Y si te cuesta mucho, pide un poco de ayuda, pero hay que ir en ese camino. Desarrolla #ElArteDeSerFeliz.                          Un abrazo, Asun 😉

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