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¿Una clave?… vivir con sentido común…

sentido comúnMuchas veces el exceso de ofertas en todo tipo de terapias, gurús, asesores, coaches, facilitadores,… nos lleva a pensar que quizá estemos mal y necesitados de una orientación en nuestra vida,… y es posible que, lo único que nos falte, sea más sencillez y sentido común.  Regresar a comportamientos espontáneos, sabios, de toda la vida, que son válidos, es un camino fiable para descubrir de nuevo nuestra dirección vital en estos revueltos tiempos.

Las ideas simples tienden a ser obvias porque todos las entendemos de forma similar. Pero, en general, la gente no se fía de sus instintos. Y esto es un error, porque lo que es obvio para mi suele ser, generalmente, elemental para los demás. Y es que lo simple, lo sencillo, es lo que más poder tiene. Así que pienso que muchos problemas  de los que estamos sufriendo actualmente, están causados por el abandono de la sencillez y del sentido común. Pero… ¿cómo podemos intentar recuperarlo? ¡Vamos allá con unos sencillos consejos!

En la vida cotidiana…

Tratar de no enjuiciar: Si contemplamos los acontecimientos a través de nuestros prejuicios-opiniones e ideas preconcebidas, seguramente nos equivocaremos. Hay que tratar de ver los acontecimientos como si fuéramos una persona distinta a nosotros mismos, poniendo distancia. Esto nos ayudará a tener una perspectiva más amplia sobre los hechos.

Aceptar: Es Inevitable desear que las cosas sucedan según nuestra conveniencia, pero la experiencia demuestra que muchos sucesos no están bajo nuestro control. Una persona con sentido común sintoniza con el rumbo que siguen las cosas, es decir, fluye con ellas, acepta lo que viene, aprende, reacciona y sigue su camino vital.

Escuchar: La mayoría de acciones absurdas son las que se ejecutan de manera caprichosa y unilateral sin contrastarlas. Puesto que podemos definir el sentido común de una manera simple como una visión compartida por muchos, escuchar a los demás nos dará una medida más ajustada, amplia y menos unilateral de las cosas. El sentido común aconseja no precipitarnos. Un poco de tiempo puede ayudarnos a entender lo que, en principio, nos resulta extraño y fuera de lugar.

En la economía….

Ahora que en este país hemos visto las nefastas consecuencias de tanto derroche y de gastar lo que no se tenía, es momento de que luchemos por recuperar esa sabiduría natural que nunca nos debió abandonar. Es decir, si tengo tres y gasto tres, todo puede ir bien. Si tengo tres y gasto cinco, creo que no me irá tan bien.

En el amor….

Quizá en las relaciones sentimentales es el ámbito en el que más solemos dejar de lado el sentido común. Elegimos un compañero/a de vida según los misteriosos mandatos del corazón, que hacen que veamos a alguien único y distinto a otras miles de personas posibles. Pero sin renunciar a esa magia, el sentido común no suele darnos unas pautas para una vida en pareja armoniosa. Necesitamos, además de compenetración física, también compenetración espiritual, teniendo en cuenta que una relación se sostiene a través de pequeñas acciones cotidianas. También es muy importante vigilar el lenguaje, ya que muchas peleas conyugales tienen su origen en una verbalización poco adecuada de las diferencias de opinión. Dar y darse libertad ayuda a que una pareja sea más sólida, demasiado apego puede ser enfermizo, cada uno de los miembros necesita su autonomía y espacio-tiempo propios. Pero no todas las parejas son capaces de ello. Plantéatelo.

En la educación,…

Es importante mostrar coherentemente a los hijos el camino por el que deben andar y, si lo hacemos bien, será más difícil que se aparten del mismo.  Ya sabemos que, en educación, hemos pasado de un modelo rígido y tradicional a dar un exceso de libertad a los niños. Hecho totalmente desacertado, ya que, sin unos límites claros entre los que caminar, se sienten desorientados e inseguros. A partir de los 6-7 años, los niños diferencian con mayor nitidez el yo, el tú y el otro. Esta edad es clave y los padres tienen mucha capacidad de influencia en el sentido vital que adopten los hijos. Después, al inicio de la adolescencia (a partir de los 12) los  chicos empiezan a abandonar el refugio familiar, a hacer más caso a su grupo, a ver que no toda la razón la tienen los padres y que, incluso, muchas veces, los adultos pueden ser contradictorios. No seas de los padres que transmiten a sus hijos el mensaje de “tú puedes tener lo que quieras” en vez de inculcar la cultura del esfuerzo, del ahorro, de esperar las recompensas, de conseguir muchas cosas por ellos mismos.

No dejemos atrás los valores de la paciencia, la responsabilidad,… Mucho del estrés de la sociedad actual en todos los ámbitos de nuestra vida está causado porque hemos dejado de lado el humilde e importante SENTIDO COMÚN. 

Si somos capaces de recuperarlo, estaremos obrando, de un modo general, con Inteligencia Emocional.  😉

 

 

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