Psicología, Educación, Salud y Vida

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10 ocupaciones…

girasoles

    1. Ocúpate de sentirte bien… puedes hacer mucho por ello. Más que nada porque la vida es un periodo muy frágil y, si lo piensas, ¿qué sentido tiene andar amargándonos y sufriendo? Las emociones son la salsa de la vida,… así que procura que esta salsa sea rica y aderece adecuadamente tu camino.
    2. Ocúpate de tu alimentación… el cuerpo y la mente responden en gran medida según lo que ingerimos. Las reacciones químicas tienen lugar a partir de lo que entra en el organismo. Si tienes una dolencia, investiga y trata de poner algo de tu parte para la recuperación. No todas las soluciones están en los médicos ni en las medicinas. Busca también alternativas naturales. La naturaleza siempre tiene remedios para nosotros. Solo hay que conocerlos.
    3. Ocúpate de tu trabajo… no lo hagas solo como algo que te proporciona el sueldo. Pasas muchas horas en esa actividad, así que intenta buscarle el puntito, seguro que lo tiene. No protestes repetidamente. Así, sufre tu salud física y mental. Acepta las situaciones y trata de mejorarlas. Siempre se puede hacer algo. Siempre se puede hacer mucho.
    4. Ocúpate de controlar la ira… Demasiado a menudo, ante circunstancias contrarias a nuestros pensamientos o expectativas, reaccionamos con una gran dosis de ira, como si la vida nos fuera en ello. Y la ira no resuelve,  solo estanca el problema, lo asienta en el aparato digestivo, nos hace sufrir emocionalmente, nos enferma físicamente y siempre hay que dejarla en algún momento si queremos resolver la situación y evolucionar. Así que ¿por qué no dejar  la ira de lado desde el principio?.
    5. Ocúpate de entender a los niños… porque tienen muchas mas cualidades de las que normalmente les ve el adulto. Casi siempre (cuando los mayores no les han influido negativamente) son sinceros, creativos, participativos, solidarios, con gran sentido de la justicia, con ganas de agradar y colaborar, con mucho talento, agradecidos,… Diamantes por pulir, si somos capaces de entenderlos y ayudarlos a caminar de forma coherente por la vida.
    6. Ocúpate de disfrutar con lo que estés haciendo… es una gran técnica de concentración, meditación y crecimiento personal. Profundiza en tu actividad, céntrate en ella, lo mismo sea barrer que hacer una gestión económica, que tocar la guitarra, que dar un paseo… Muchas veces solemos tener la cabeza en otra parte, que nada tiene que ver con la tarea de ese momento. Vive el momento presente, cuando eres capaz de pensar sólo en lo que haces, tu mente se funde en la actividad y todo fluye mucho mejor,..
    7. Ocúpate de no criticar a los demás más que nada porque nuestros pensamientos y acciones tienen un efecto boomerang y lo que va, vuelve,… y estás fomentando que hagan contigo lo que haces con otro… Además, criticar se lleva una gran dosis de energía … y si alguien hace algo con lo que no estás de acuerdo, respeta su decisión, que no tiene por qué coincidir con la tuya. Cuánto mejor en ese café o con esa cañita… hablar de cine, de cosas positivas, de tratar de echar una mano a alguien, de ropa y compras,… pero evita ¡todo lo que puedas!, hablar mal de los demás cuando no están delante.
    8. Ocúpate de salir al cine, al teatro, a tomar algo…. Muestra interés cultural, infórmate, lee libros, comparte opiniones, ten relaciones sociales,… está más que demostrado que la gente que se mueve socialmente, tiene amigos, sale y comparte… son más longevos y tienen a la larga mayor salud, porque el beneficio emocional que las relaciones suponen, influyen de forma positiva en toda nuestra vida.
    9. Ocúpate de fomentar tu creatividad,… Saca esa vena que llevas dentro y atrévete a dibujar, a pintar, a tocar un instrumento, a escribir, o a lo que te de la gana,… pero que te apetezca de verdad, que siempre has deseado y que nunca has sacado tiempo o pensabas que no eras capaz. Eres mucho más capaz de lo que tu mismo te crees y de lo que te han hecho creer.
    10. Ocúpate de sonreír a los que tienes alrededor… Qué barato y qué eficaz. Mira, haz una prueba: cuando vayas por la calle, en vez de mirar hacia el suelo ensimismado en tus pensamientos, trata de mirar a la cara de la gente con la que te cruzas, y si tu estado emocional es de “sonrisa interior” (sin necesidad de mostrar una gran sonrisa exterior), vas dejando una estela de energía positiva y bienestar que la gente recibe y se modifica su expresión. Lo he probado muchas veces y así sucede. Tu bienestar crea una onda expansiva por donde pasas que va impregnando a las personas que te cruzas. ¿No es fantástico?.

          Bueno,… pues a la tarea. A ver si las cumples y me cuentas. ¿Sí?

Un abrazo, Asun 😉

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Educando,…¿Premios….Castigos?

Bueno, por si no os habíais dado cuenta… ser padres y educar no suelen tener un manual de instrucciones preciso que nos indique, paso a paso, qué es lo que debemos hacer y cual es la mejor manera de lograrlo.

Sin embargo, hay un hecho incuestionable: los niños, los hijos, aprenden fundamentalmente por imitación. Quiero decir, que si no predicamos con el ejemplo, tenemos aún más difícil que nuestra hija aprenda ese modo de comportamiento que a nosotros nos interesa que aprenda. Es necesario realizar pequeños y paulatinos entrenamientos, teniendo muy presentes las consecuencias de las conductas. Está claro que, cualquier ser humano, de la edad que sea, tiene más posibilidades de repetir algo si ese algo va seguido de una consecuencia positiva. Igualmente, tenderemos a no repetir lo que tiene consecuencias negativas.

Pero esto no se logra en un paso único, sino que es necesaria gran dosis de paciencia, reforzar poco a poco las mejoras en las conductas hasta que se adquiera del todo,… antes de pasar a enseñar nuevas conductas. Igualmente, si ya lo sabe hacer, el refuerzo sería intermitente hasta su desaparición. No tendría sentido estar alabando constantemente al niño porque ya se abrocha el abrigo él solo.

Esto sería la idea general,… después, hay múltiples factores que influyen en el proceso: uno de los más importantes, es la actitud de los adultos en relación al refuerzo o castigo. 

Lo decía el otro día: coherencia y consistencia… vamos a repasar con un par de ejemplos:

Puede que hayamos dejado “castigado al niño” sin ver TV, pero llegamos a casa llenos de euforia porque nos ha salido algo bien y, como queremos compartirlo, le levantamos el castigo y nos ponemos a ver la tele juntos. Gran error, ¿por qué? porque el chico aprende que sus mayores, según el estado de ánimo, cumplen o no cumplen lo que han dicho.

También se da el caso contrario… el padre o la madre llegan de mal humor, y porque la niña no ha recogido aún su habitación… nos encaramos con ella castigándole, hecho desproporcionado cuando otros días, en situaciones similares, no ha pasado nada.

¿Vamos entendiendo la importancia de la coherencia y la consistencia en los métodos educativos?

Lo sé…, no siempre es fácil, pero hay que estar en el camino de hacerlo mejor. Nos jugamos mucho con esto de la educación.

Como dijo John Wilmot,

“antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar a los niños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría”.

Ale, ánimo 😉

Tu “media naranja”

Siempre me ha llamado la atención el concepto de la media naranja cuando hablamos de una pareja, o de una persona que busca a otra para iniciar una relación. Y nunca lo he entendido del todo, porque creo que nadie es la mitad de otro.

Cada ser humano somos completo, y la otra persona no viene a rellenar una ausencia, sino a compartir unas experiencias, unos sentimientos, quizá toda una vida.

Y es cierto que podemos observar parejas en la que uno o una no se cree nadie sin su otra mitad. Esto puede ser porque se han establecido unas relaciones de dependencia, porque una de las partes es insegura y se apoya emocionalmente en el otro, o porque uno de los dos es el dominador y cree que, sin el/ella, el otro vale poco, o vale menos.

Pues no, todo ser humano tiene el mismo valor, todos somos auténticos y completos en todas las dimensiones de nuestra vida y puedes estar muy enamorado y esto es genial,… pero no eres media naranja,… eres una NARANJA ENTERA,… y  la otra persona también. Créetelo.

Abrazos, 😉

 

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