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¡Lo mejor no cuesta dinero!

A estas alturas de la película y de los nuevos hábitos sociales basados en imágenes vacíos de contenido, cada vez tengo más claro la necesidad de adoptar un estilo de vida basado en valores internos. Es decir, encontrar dentro de nosotros motivos que vayan mucho más allá que el postureo y la acumulación de objetos.

Quizá aún somos capaces de descubrir cosas nuevas, quizá aprendamos a conocer quienes somos, quizá encontremos sentido a esa frase que tanto oímos de “mirar al interior”. Cada día es más necesario grabar en la frente la necesidad de SER en lugar de TENER.

Nos encanta ir de compras y adquirir lo último en tecnología. Si no, no somos cool. Pero si miramos un poco hacia atrás, enseguida vemos que los mejores momentos de nuestra vida no llevaban un precio marcado ni estaban motivados por una moda o tendencia.

En esta línea de prioridades sociales, a los niños les transmitimos demasiado el valor del objeto y menos otras situaciones que les darían mayor equilibrio y madurez personal: llevarles al campo, valorar las maravillas de la naturaleza, y hacerles sentir ahí bienestar, amor, respeto y libertad. Admirar a los árboles cuando les vemos mover las hojas, a los ríos cuando fluyen, a las olas cuando bañan la arena de la playa… así también les inculcaremos la necesidad de buscar soluciones a los problemas ecológicos que sufre el planeta. La tierra es nuestra casa y como no lo aprendan y obren en consecuencia desde bien pequeños, mucho me temo que “nuestra casa” pueda cerrarnos sus puertas.

Todo ello dando ejemplo (somos modelos para los demás y, por supuesto, para los niños), y con una buena carga de competencias emocionales. La teoría si no va acompañada de una buena actitud y una buena práctica, de nada vale.

Un abrazo y hasta otro día 😉

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¡Emprender desde pequeños!…

F_descubre_tu_espiritu_emprendedor-chicaEmprender, en el sentido de embarcarse en nuevas ideas, abordar proyectos acordes a la edad, abrirse caminos,… no debiera tener edad.

Y si un niño desde bien joven, desde que está en la escuela, muestra esa maravillosa actitud creativa de cualquier índole, debiera potenciársele. ¿Qué mejor lugar para apoyar a estas personas que tanto necesita la sociedad que el propio centro educativo?

Nuestro sistema, por ahora, no contempla estos apoyos ni propicia estas iniciativas. Pero pienso que las buenas ideas que nuestros niños y jóvenes muestran no debieran ser desestimadas. Enseñarles a planificar tareas, programar seguimientos, enfrentarse a incógnitas, visualizar obstáculos, aportar soluciones en función de la edad, sacar conclusiones…

Todo ello plagado de conocimiento de las emociones propias y ajenas, empatía, aceptación del fracaso, capacidad de aprender de los errores y remontar… Todo esto es necesario.

Los niños y jóvenes están deseando una enseñanza menos dirigida, en la que el adulto sea alguien que sugiera y proponga, y que ellos tengan la oportunidad de desarrollar las ideas poniendo en juego sus maravillosos y variados recursos personales. Es así como se ensancha el talento, fomentando la creatividad y un espíritu de ir más allá de aceptar lo establecido, desafiándolo y encontrando nuevos planteamientos. Necesitamos inculcar en nuestros niños y jóvenes un espíritu de triunfo, no tanto en el ámbito de las calificaciones sino de la evolución y crecimiento personal.

Hay muchas y sencillas ideas que un centro educativo y un buen profesor creativo pueden aplicar: Sólo hace falta salir de la tediosa zona de confort y lanzarse a algo distinto y valioso. Esto puede hacerse por parte del profesor poniendo en juego sencillísimas estrategias del tipo:

–              Proponer a los alumnos que asuman el papel de…un empresario, un parado, un fontanero, un agricultor,  un funcionario, un líder de una ONG,… y planteen su rol, trabajando individualmente y en grupo pequeño y después en grande.

–              Influir en las conversaciones redirigiéndolas hacia abordajes más idóneos…

–              Validar cada uno de los pasos que dan en lo que están haciendo los alumnos antes de pasar al siguiente…

A  veces sencillas propuestas como montar tiendas simuladas dentro del aula para vender artesanía u objetos aportados entre todos, puede ser suficiente para desplegar todo un arsenal de estrategias de comunicación, cálculo, lenguaje, negociación, empatía, oratoria, convencimiento,…. logrando así un aprendizaje útil, divertido y con un gran poder de proyección sobre sus vidas futuras.

Estoy convencida de que no es tan difícil. Sólo hace falta planteárselo  y ponerse a ello. Porque como bien sabemos,.. querer es poder. ¿si?

Un abrazo, Asun 😉

¿Algo que ver con niños?…¡estate atento!

Cufamilia04alquier madre o padre con sentido común, experimenta que la paternidad y maternidad les proporcionan las mejores enseñanzas sobre ellos mismos: sus límites, sus estilos educativos, su manejo de las relaciones y conflictos, y…¡cómo no!, sobre la crianza de un hijo.

Cuando la gran escritora Susan Sontag tuvo a su único hijo, iba escribiendo notas sobre lo que ella consideraba más importante para educar.

La verdad es que desde el punto de vista de la psicología educativa, todas sus reflexiones tienen interés. No están todas las que son, pero sí son todas las que están. Vamos a recordar algunas:

  • Ser coherente.
  • No hablar sobre él con otros (por ejemplo, contando cosas en exceso graciosas) en su presencia.
  • No cohibirlo.
  • No elogiarlo por algo que yo, como madre o padre, no aceptaría siempre como bueno.
  • No reñirle con severidad por algo que los padres le han permitido hacer.
  • Seguir y respetar lo máximo posible unas rutinas diarias.
  • No permitirle que, cuando los padres estén con otras personas, quiera monopolizarles.
  • En caso de estar separados, no hablar mal de su padre/madre. Ha sido un tema de adultos y los niños no tienen por qué hacerse una imagen negativa de uno de sus progenitores.
  • No inhibir ni desalentar sus fantasías infantiles.
  • No suponer que lo que me gusta, le va a gustar a él, y viceversa,…

Y yo añado…

– Dedica más tiempo a jugar con ellos, ver películas, oír música, hacer manualidades, contarles cuentos e historietas reales o inventadas, hacer deporte, salir a andar…  Contribuirás a su mejor desarrollo y luego no te sentirás culpable. La infancia pasa rápidamente. Si tienes menos tiempo, al menos el que le dediques que sea de calidad.

– No siempre que estéis juntos hay que hacer cosas. Puedes hacer que tu sola presencia le haga sentirse bien o mejor.

– Cuidado con el uso de móviles y demás artilugios. Están sustituyendo dramáticamente la comunicación familiar. Por parte de todos los miembros de la familia, en casa debiera haber momentos consensuados libres de aparatos.

– Organizad planes familiares entre todos. Así ellos también sabrán cuándo pueden contar con vosotros y para qué actividades: ir al cine, salir de fin de semana, ir a comer fuera, ir a visitar amigos,…

– Por supuesto, dejad que manifiesten su creatividad, que hagan cosas por ellos mismos, fomentad los inventos, la fantasía, las artes,…

Y todo ello impregnado de valores, de competencias emocionales, con amor,… también riñendo cuando hay que hacerlo, pidiendo responsabilidades y tratando de llegar a ellos como nos gustaría que lo hicieran con nosotros. Cuestiónate cada paso que des y valora si te gusta lo que haces y cómo. Si no, cambia algo.

Sigue estos sencillos consejos, ¿vale?.

Los hijos crecen muy rápido. Y lo que hacemos mal no tiene marcha atrás. Así que trata de hacerlo bien, muy bien.  En mis grupos de Escuelas de Madres y Padres sobre “Educar en el Arte de Ser con Competencias Emocionales”, hablamos en profundidad de todo ello. Y se obtienen grandes aprendizajes de rica utilidad en la preciosa labor de educar con amor, equilibrio, coherencia y sentido común.

Hasta pronto, un abrazo, Asun 😉

 

 

 

 

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