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¿Hay otras formas de educar?

Tree in the shape of heart, valentines day background,Yo creo que sí, que hay otras formas de educación. Tan solo haciéndonos las sencillas preguntas… ¿qué funciona en el mundo?, ¿qué necesita la sociedad?, ¿Qué necesitan los niños? Estas fantásticas criaturas tienen unos deseos, anhelos, inquietudes, manifestaciones y riqueza como personas… que debieran empujarnos a los adultos inexorablemente a diseñar y practicar otras formas de educar.

Aún estamos empezando a darnos cuenta de que la educación tiene que ver con el corazón, más que con la memoria.

Aunque cada cultura tengamos nuestra forma peculiar de ver la educación, hay una humanidad común que indica que todos aprendemos de todos, y que no es solo el maestro, el adulto, el que enseña a los niños. Ellos nos enseñan muchísimas cosas y nos dan grandes lecciones,… en ocasiones, con mayor intensidad y sentido común que nosotros a ellos.

¿Qué está ocurriendo en las escuelas?, ¿por qué nos cuesta tanto darnos cuenta? La nueva perspectiva que es necesario adoptar camina muy lenta,… son mayores y más acuciantes las necesidades de un nuevo formato educativo que la respuesta que socialmente estamos dando.

 ¿Cuándo veremos el día en que las Inteligencias emocional, social, comunicativa, ejecutiva,… la creatividad, el fomento de los talentos… sean algo implícito en el día a día en nuestras aulas y en nuestros centros?

No podemos esperar que alguien de fuera legisle,… tu corazón, tu mente y tu alma las legislas tú solo, los cambios son mejores por deseo propio, por cuestionamiento y por necesidad, que por imposición.

Pero cuando hablo de esto siempre me viene el mismo razonamiento: no se puede enseñar aquello que se desconoce y que ni tan siquiera es posible aprender como una materia más. Yo puedo aprender Inglés, Matemáticas, Gramática,… y enseñarlas,… pero todas las capacidades que giran en torno al corazón afectivo-comunicativo del ser humano, no se pueden aprender si no se practican desde muy adentro, no sólo en el ámbito educativo, sino empezando por el personal. Y en interacción. Nos falta mucho para experimentar la visualización y reconocimiento de emociones y utilizar el lenguaje de las mismas, tanto en nosotros mismos como en los demás; por tanto, tenemos más difícil saber lo que les pasa a los niños y por qué, y encaminar adecuadamente su mundo emocional (si no soy capaz de ponerle palabras a lo que siento y ver la causa, más difícil tengo hacer esto con mi alrededor, niños, y otras personas).

Los educadores (que somos todos los adultos, no solo los profesores) debiéramos abrir nuestras mentes y almas a los aprendizajes no formales, que son los que más huella dejan.

La variable afectiva es la hermana pobre de la formación, cuando debiera ser la protagonista y líder en todo el proceso educativo.

¿Qué hacer?… ¡¡¡  Vamos a movernos   !!!

Profesor, educador, padre, orientador, adulto,… deja un hueco en tu agenda para actividades emocionales y su verbalización. Apúntate a un curso, lee un libro, consulta en la red, habla de emociones con tu pareja, hijo, amigo, familia,…

Intégralas en tu vida, no tengas miedo. Todos los seres humanos tenemos las mismas inquietudes, dudas e inseguridades. Habla del amor, de la ira, del miedo, de la envidia,… Escucha a tu corazón trata de discernir por qué te sientes como te sientes, cual es el pensamiento que te genera esa emoción, qué reacción tienes después, cómo la puedes modificar, …igual que escuchas a tu cerebro en su ronroneo constante e imparable.

Piensa que las cosas se pueden hacer de otra manera. Párate a pensar si tienes bien establecida la escala de prioridades en lo que estás enseñando, tengas el rol que tengas. Proponte cambiar. No tengas miedo a hacer cosas diferentes o a hacer las que ya haces de distinta forma. Es la única manera de mover la energía en otras direcciones.

     ¿Estás animado?     😉      ¿SÍ?   😉

 

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