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¿Qué matices eliges?…

  
Pienso que existe una fina línea entre lo que marcan algunas definiciones psicológicas de las personas y de los niños, así como un importante grado de subjetividad en dichos conceptos, valoraciones o interpretaciones. 

Muchas veces me pregunto cuál es el punto, matiz o grado que hace que alguien sea considerado normal o talentoso, sano o enfermo, equilibrado o inestable,… 

En mi etapa profesional y laboral, en múltiples ocasiones, ante un mismo niño las valoraciones psicológicas y psiquiátricas son diametralmente opuestas. Mismo niño, mismos padres, misma narración de síntomas y hechos = diagnósticos diferentes. Fundamentalmente dependiendo del factor “contexto” y de la visión parcelada o, por el contrario, holística de ese niño y su situación.

Otro caso similar: mismo niño, mismas manifestaciones de sus evidentes habilidades para la pintura… delante de un profesor/a sensible o con falta de recursos para hacer bien lo que debiera hacer de maravilla (enseñar bien, descubriendo lo que cada niño/a lleva dentro y mostrando el camino del aprendizaje) … obtenemos como consecuencia una inhibición de sus aptitudes (enterrando para siempre esas habilidades) o un refuerzo motivador que puede que le ayude a ser el artista que lleva dentro. 

¡Cuánto puede cambiar la vida de una persona según quién le acompañe en el sendero de su vida en los años escolares! 

Así que nada es del todo blanco o negro. Las personas tenemos matices. La vida tiene matices. Intenta usar esa paleta con amplios colores para que los colores tuyos y los de la personas que te rodean sean ricos en matices, variados en tonalidades y con un amplio horizonte. 
Tú ya me entiendes,… ¿verdad? 

Un abrazo y mucho ánimo 😉 Asun 
 

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Sobre TDA/H…la experiencia me dice que…

movimientos Leo hace unos días que el TDHA tiene un factor genético del 70%. Y comienzo a darle vueltas sobre el número de niños con esta dolencia que he visto en mis más de 30 años de experiencia orientadora, evaluadora y de diagnóstico. También dice ese diario que la prevalencia en España es del 6,8%, y que si no son tratados a tiempo, están abocados al fracaso escolar y profesional. Continúa diciendo que interfiere con el desarrollo social y educativo, y puede generar problemas psicológicos que duren toda la vida. También sentencia que lleva al fracaso, que pueden sufrir trastornos desafiantes, negativistas, disocial, estado de ánimo… Y para poner la guinda al pastel nos hablan del tratamiento farmacológico casi como el único salvador, ya que es un cuadro psiquiátrico infantil. De hecho, al 20% de los menores de 20 años ya se les da tratamiento de adultos.

Os aseguro que en los cientos de niños y niñas que he conocido evolutivamente a lo largo de los años, no se da esa prevalencia que cita el periódico. También os aseguro que en un gran porcentaje de casos de niños con problemas de atención, con o sin hiperactividad, existe un trasfondo de pautas educativas inadecuadas o inexistentes en el medio familiar, así como algo de impotencia educativa en el medio escolar.

Pienso que puede existir cierto número de casos de niños y adolescentes con este trastorno, pero también pienso que los laboratorios andan por medio de los diagnósticos psiquiátricos porque hay mucha pasta en juego.

Claro que hay niños movidos, pero no por ello tienen que sufrir TDHA ni ningún otro trastorno. En esta sociedad de la inmediatez y el escaso aguante hacia conductas que se salen de lo establecido, se medicaliza demasiado y sin motivo a niños que simplemente son inquietos.  Ya he citado alguna vez que el propio Leon Eisenberg, que fue quien describió el trastorno, meses antes de morir dijo que el TDHA era un excelente ejemplo de trastorno inventado.

Es peligroso que a un niño que se porta mal en casa o en la escuela, enseguida todos se pregunten… ¿no tendrá TDHA?, así que es fácil darles las pastillas para que se porten mejor.

Si miramos la definición del DMS (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), por el que se guían casi todos los psiquiatras y psicólogos,… dice que el Síndrome Hipercinético es…“un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción de moderada a grave, periodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas”.

Y yo analizo…

Un niño puede estar gravemente distraído porque no le interesa un pimiento lo que le cuenta su profesor, o porque está creando algo en su mente, o por mil motivos,…

Puede tener periodos de atención breve… ¿cómo son esos periodos?, ¿qué es breve para ti o para mi?,…

Puede tener inquietud motora… ¿cómo la definimos?, ¿y cómo la medimos?, ¿no es normal que un niños presente un desarrollo motor aún en proceso, y por lo tanto, inquieto?,…

Puede tener inestabilidad emocional,... claro, le riñen en el cole, en casa, solo le tienen en cuenta por sus resultados escolares,… así, cualquiera la tiene. Lo extraño sería lo contrario.

¿Sabes?

Solo en EEUU la venta de fármacos para tratar el TDHA hace 3 años alcanzó 3.100 millones de dólares.

Los efectos secundarios y tóxicos del metilfenidato (Rubifén y muchos otros) pueden ser  inmensos: alteración ritmo cardíaco, derrames, daños en el hígado, convulsiones, mareos, irritabilidad, alucinaciones, depresión, espasmos musculares,… y muchísimos más.

Entonces,… ¿qué hacemos?

¿Apostamos por educar más y mejor y diagnosticar menos?, ¿entendemos que el movimiento de los niños no tiene por qué ser un trastorno?…¿apostamos por escuelas de padres y madres para reflexionar con ellos sobre métodos educativos?… Hay mucho por hacer antes de acudir al psiquiatra.

Reflexión, precaución y cuidado. Nos jugamos mucho. Y recordad que cuanto mejor sepamos educar y enseñar recursos de autogestión emocional a los niños, menos necesaria será la psiquiatría y la farmacología en el siglo XXI. La sociedad presente y futura requiere de gestores sanos y saludables.

Un abrazo, Asun 😉

¡Esos niños!…

niños.de.espalda

Pienso que un país que tenga cierta perspectiva de mejora y algún planteamiento educativo de hacer bien las cosas, debe proteger mucho a su infancia, porque son el futuro del país. Y aunque los derechos de los niños están recogidos en la Constitución y otros organismos e instituciones, cuando un niño se siente agredido física o verbalmente por un adulto, no suele encontrar a quién dirigirse ya que, por defecto educativo, tendemos a enseñarles que la razón la llevan los adultos, hecho que no siempre es así.

He visto llegar a niños al cole absolutamente desolados porque sus padres les han echado el rapapolvo antes de salir para clase porque no habían acabado los deberes del día anterior. He visto a profesores continuar con ese rapapolvo porque no han completado los deberes. Deberes, deberes, deberes,… en muchas ocasiones son formas de que el chico o la niña estén ocupados un par de horas más.

Y mientras tanto, apenas se les pregunta cómo se sienten, qué sentido de la justicia tienen, cómo les gustaría ser tratados, qué les pasa por dentro,… ni se les ofrecen estrategias de motivación (que las tenemos al alcance de la mano mostrándonos como adecuados modelos), o de responsabilidad (porque lo que se hace por imposición no nos vuelve más responsables).

Ya he dicho alguna vez la cantidad de cosas que se pueden hacer con ellos y que son ricas fuentes de aprendizaje (que no pasan necesariamente por el cuaderno y el libro), y que a la vez muestran amor, responsabilidad, motivación,… Tanto en casa como en el centro educativo es necesario fomentar el deporte, el conocimiento y respeto de la naturaleza, el descubrimiento del mundo, la importancia del reciclado, el amor a la música,… Pero no solo llevándoles a actividades de este tipo, sino compartiéndolas con ellos.

Igualmente es muy necesario permitir que tu alumno y que tu hija discrepen de ti (así irán desarrollando criterios propios y formando su propia personalidad), potencia su pensamiento asociativo (también entenderán mejor causas y consecuencias), que sean críticos con ellos mismos y con lo que les rodea (esta actitud desarrolla libertad de ideas), que sea él mismo, (y no el modelo que sus padres desean porque ellos no lo lograron).

Es de tanto sentido común educar bien y lo mal que se hace muchas veces. Menos hablar de competencias emocionales (es un término que está de moda y cualquiera que pronuncia las mágicas palabras, piensa que las tiene) y más ponerlas en práctica.

Reflexiona y cambia algo…, por poco que sea, estarás contribuyendo a la mejora.

Un abrazo, Asun 😉

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