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Entradas etiquetadas como ‘empatía’

Tienes mala cara…

muchacha-ventanaEs cierto que a veces una persona tiene mala cara. Pero normalmente ya lo sabe ella y, además, conoce los motivos. 

Pero algunos amigos y amigas de los que le quieren mucho, en cuanto le ven le dicen (y sobra decir que es sin mala intención): “¡cuánto has adelgazado, qué mala cara tienes!”, como si con esa frase quisieran empatizar y hacerle saber que conocen tanto a su amiga, que se lo quieren decir porque así son “sinceros”.

Después suele venir la frase: “cuídate un poco más, no vayas a caer tú”. Y que quieres que te diga. La persona a la que le dicen eso, suele cuidarse y cuida a los de alrededor lo mejor que sabe y puede. Y estoy segura de que no va a caer, porque es cuando más fortaleza interior tiene.

En mi caso, ahora, el concepto “cuidarme” implica no tanto ponerme maquillaje y vestirme ideal, (aunque tampoco lo abandono porque me gusta verme bien), sino atender otras situaciones de salud física y emocional que son prioritarias.

Así que si me ves y ese día o en ese momento tengo mala cara, prefiero que evites poner un gesto de circunstancias y de pena, y me des una sonrisa o me pases la mano por el hombro y nos tomemos un café y hasta echemos unas risas más allá de la cara que tenga. Eso me reconfortará y verás mi cara interior mucho más saludable. 

Por tanto os invito a romper tópicos y frases hechas que en poco o nada ayudan al que se las decimos. Tampoco te digo con esto que mientas y le digas: “estás estupenda”, (porque ella, que se ha mirado al espejo, sabe que ese día no es así). Seguro que si es tu amigo o amiga tendrás mil cosas que puedas comentarle, muy por encima del aspecto que tenga. Esto es absolutamente secundario. ¿Sí?.

Un abrazo, Asun 😉

¡No me vale la Inteligencia Emocional!

emociones

  • No me vale que todos hablemos de ella,…
  • No me vale que todos digamos… hay que , hay que…
  • No me vale que tratemos la Inteligencia Emocional como algo exterior a nosotros que se puede enseñar del mismo modo que las Matemáticas o cualquier materia de aprendizaje,…
  • No me valen los profes que dicen que practican la Inteligencia Emocional con sus alumnos y tratar con ellos es realmente difícil,…
  • No me valen los papás que dicen educar con Competencias Emocionales y son incapaces de ponerse de acuerdo en la pareja o tratan de que sus hijos cambien el comportamiento a través de amenazas, castigos y gritos,…
  • No me vale la palabrería, sino las acciones válidas, aunque estén desprovistas de conceptos teóricos,….

Me vale….

  • Cuando uno práctica la humildad,…
  • Es capaz de entender la empatía,…
  • Sabe escuchar en vez de avasallar hablando,…
  • Trata a los niños con el debido respeto y consideración,…
  • Se cuestiona cada día su cambio personal en pos de la mejora de su entorno inmediato,…
  • Intenta constantemente que su huella en el paso por el mundo sea la mejor posible,… y muchas cosas más, en esta línea,… me valen.

Lo demás, como digo, palabrería y echar balones fuera. Se habla mucho y se hace algo menos.

Empieza por cuestionarte a ti mismo y entonces hablaremos de Inteligencia Emocional.¿Si? Un abrazo 😉

Mi zapatero es CEO… Cordial, Empático, Organizado…

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Hoy la visita a mi zapatero-remendón (utilizo esta palabra con gran cariño y respeto) me ha dado que pensar….

Me gustan y considero necesarios los nuevos conceptos y terminología relacionados con el emprendimiento laboral, personal y social,… pero no todo acaba ahí.

Las nuevas modas de los gurús del marketing parecen indicar que quien no emprende, ni hace modernidades de las que están al uso, ni monta su negocio con estrategias de liderazgo empresarial…. no puede triunfar (os remito a este post: https://asunmarrodan.wordpress.com/2015/02/10/que-es-eso-de-triunfar/) ni puede ser feliz o, al menos, todo lo felices que llegan a ser los emprendedores exitosos.

Y cuando veo a Pablo, mi zapatero, (un joven de cuarenta y algo) que siempre te recibe con una sonrisa, feliz en el oficio que heredó de su padre, sentado en su vieja banqueta de madera, con el mandil de cuero de los zapateros de siempre, los betunes, los pegamentos, los clavos, los remaches, las hormas,.. me pregunto si las nuevas innovaciones (por supuesto, necesarias) no están despreciando de alguna manera los viejos oficios tan vitales todavía y que tan importante labor social y económica cumplen.

Porque si no… ¿quién me quita una tapa a ese zapato de tacón que no soporto?, ¿quién me hace agujeros a la tira del bolso que me va larga?, ¿quién cambia la hebilla a ese  cinturón de mi hijo que tanto le gusta y que se le ha estropeado?La sociedad de consumo nos invita compulsivamente a comprar, gastar, tirar, volver a comprar,… cuando el reciclado y aprovechamiento de lo que tenemos debiera ser una sugerencia económica y social de elevado valor para la estabilidad de nuestros bolsillos y para el equilibrio del planeta.

Estoy segura de que Pablo no conoce el coworking, el coaching, un CEO, el know how, el outsourcing, el partner,... ni falta que le hacen. Él es feliz con su viejo oficio, y hace feliz a los que vamos a su taller,… y aunque le lleves la cremallera mas difícil de cambiar, o cualquier necesidad de reparación de zapatos, maletas, bolsos, cinturones,… que esté al alcance de su mano, siempre nos la ofrece, poniendo su elevada creatividad y capacidad emprendedora (en el más rico sentido de la palabra) a disposición de sus clientes. Y todo ello por un euro, o dos o cinco,….

Maneja y practica a las mil maravillas la empatía, las competencias emocionales y sociales aunque, seguramente, tampoco habrá oído hablar de estos términos.

Pablo es un gran líder en lo suyo. Es una brisa fresca en la vorágine de los conceptos empresariales. Y él, como otras muchas personas que aún se dedican a oficios de los de toda la vida, son una rica fuente de aprendizaje cuyos métodos laborales de continuidad, aceptación, servicio, ausencia de avaricia,… debieran estar presentes en algún tema de los importantes cursos de coaching o marketing laboral y empresarial que se ofrecen e imparten por elevadísimas cantidades de dinero a lo largo y ancho de nuestro país.

Como siempre, en muchas ocasiones, no hay que mirar ni buscar lejos para encontrar lo mejor . Solemos tenerlo cerquita, aunque no siempre lo vemos ni lo valoramos en su justa medida.  Un abrazo, Asun 😉 zapatos2(3)

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