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Esto es transformación educativa…

asun

En todos los años de mi quehacer educativo las cosas han cambiado mucho. En mi condición de orientadora psicopedagógica, recuerdo mis primeras visitas por aquellas antiguas escuelas con techos infinitos y pasillos interminables, con los viejos maletines de los test,… y cuando los niños nos veían, nos miraban recelosos porque pensaban que venía el médico o que íbamos a examinarles de algo que, probablemente, no sabrían. Algunos también se acordarán de aquellas clases llenas de alumnos de distintos niveles, edades y condiciones varias, todos mirando a aquellas viejas pizarras y al profesor como a alguien que lo sabía todo porque él o ella eran casi la única fuente de aprendizaje… Sin embargo, hoy podemos ver a cada alumno con su portátil o tablet y, casi, sin necesidad de  mirar al docente…

Pues bien: ni lo uno, ni lo otro. Creo que en el centro de la transformación educativa están las personas, no la tecnología. Desde mi atalaya particular, como orientadora, con el privilegio de mirar y observar “a vista de pájaro”, sigo echando de menos que el factor emocional y humano en la enseñanza, no hayan dado ese paso de gigante tan necesario en este cóctel de ingredientes de la educación; porque ya lo dijo Pitágoras: “educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”.

Y es que necesitamos pararnos y tomar consciencia de que las cosas cambian y las necesidades se modifican. Y en esta tarea de educar,
no es tan importante que el docente tenga muchos conocimientos, puesto que todo está en la red, sino una óptima actitud; no es tan importante el qué, sino el cómo. Con una adecuada disposición, se puede lograr casi todo. Hay personas que, en otros  trabajos, puede que hagan rutinas similares durante su etapa laboral,.. pero nosotros, los educadores, crecemos con los niños, con las familias, con los compañeros, …. y necesitamos una amplia mirada para revisar si estamos cada día en el camino correcto, porque tenemos mucho entre manos.

Se habla sin cesar de la necesidad de recursos y más recursos para que la enseñanza y la educación mejoren, y estoy de acuerdo en ello. Sin embargo, hace tiempo que me di cuenta de que el mejor recurso somos nosotros mismos, el maestro, la profe, la orientadora, … las personas que estamos con los niños, con los alumnos y sus familias.

Ampliemos nuestra capacidad de sentir y emocionarnos, porque  necesitamos crecer en humanidad. Pensamos demasiado pero no sentimos lo suficiente. 

Y no nos quepa duda de que el analfabetismo emocional provoca grandes y graves conflictos, contratiempos y hasta guerras. La inteligencia emocional, las competencias emocionales debieran estar en la base de cualquier actividad docente y curricular. Ser un requisito previo para optar al lujo de dedicarse a enseñar.

Todos los que estamos en el entramado educativo tenemos mucha responsabilidad en hacer de esta sociedad un lugar mejor donde el desarrollo del ser humano sea una absoluta prioridad. El modelo educativo debe estar basado más en la persona que en la enseñanza y la sociedad debe ser construida por personas emocionalmente competentes. Tengamos en cuenta que hoy, y cada día, entre todos, estamos creando el futuro.

 Siempre me he planteado y me digo a menudo: Asun,… ¡Que tu huella sea buena!  Que lo que permanece de nosotros y de nuestro paso por el mundo laboral, en la sociedad y en el universo, sea una fantástica contribución que nos llene de bienestar y nos haga sentir orgullosos de ello.

Un abrazo, Asun 😉    placer.enseñar.

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¿Quién es parte del fracaso escolar?

grupo jóvenesTodos conocemos a algunos jóvenes que destacan  por sus dotes informáticas, artísticas, deportivas o de otra índole y, sin embargo, se han llegado a considerar en su etapa del colegio e instituto como parte del fracaso escolar. Algunos, incluso, ganadores de renombrados premios  o millonarios antes de cumplir los 30.

Y yo me pregunto… ¿hay algo que hayan tenido en común estos chicos y chicas?… y la respuesta es bien simple: les gusta crear, ir contra lo establecido, cuestionarse la forma de hacer las cosas, dirigir su energía hacia otros aprendizajes que no son sólo los prescritos y aburridos del sistema escolar,… en suma, son emprendedores, con ideas propias y que creen en ellos mismos.

 Con opiniones tan claras como para decir que quieren crear, generar conocimiento y empleo, hacer algo que beneficie a la sociedad y mejore el mundo. Porque, a esta edad, todavía existe una gran dosis de idealismo y de hacer algo por los demás y por el bien común.

Si les recuerdas sus años escolares (algunos aún están ahí) pueden responderte que se aburren bastante en clase, que sienten que pierden el tiempo y que los profesores no les facilitan salirse por la tangente del modelo cerrado de clase y de enseñanza-aprendizaje.

Conozco a un exitoso chico que en 4º de la ESO dejó casi todas las asignaturas. Y algunos profesores, a toro pasado, se jactan de haberles tenido como alumnos, cuando, en su momento, no hacían más que protestar porque no hacía caso, no trabajaba, estaba en las nubes y suspendía casi todos los exámenes.

En nuestro modelo social y educativo hay otro problema… en cuanto eres distinto y destacas por algo,  tienden a reírse e intentan tirarte abajo, evidente ejemplo de la tendencia a la envidia en nuestro país, y al “castigo” psicológico por no ser como los demás.

Casi todos los jóvenes exitosos, sin excepción,  opinan que el sistema educativo es una basura, y que hay que cambiarlo ya, porque estamos generando a personas pasivas, sin iniciativa y que van directamente al paro.

Otros, igual de creativos pero con menos suerte y otras circunstancias familiares y sociales, también suspenden todas pero no pueden salir del hoyo al que se ven condenados. Y se dedican a evadirse todo lo que pueden con el alcohol y las drogas. Quizá cuando algún adulto del entorno se da cuenta de su situación, ya es un poco tarde, ya es carne de cañón. Por desgracia, conozco a más de este segundo tipo que del primero.

A día de hoy, en esta situación social, un instituto debiera enseñar a que los jóvenes se “sacaran las castañas del fuego” como sea, encaminándoles a que si no hay trabajo, te lo tienes que crear. Y si no encuentras en tu profesión o en lo que te gusta, pues busca otra alternativa. O lo que sea. Y en un instituto se debiera preparar a los chicos y chicas también a eso: a saber hacer frente al posible fracaso, a la frustración, a mostrar sus emociones y encaminar la ira y la rabia, a buscar en otro sitio, a seguir buscando, a pedir apoyo y comprensión a los de alrededor, a no tirar nunca la toalla e ir con la cabeza bien alta. Así que si esto no se hace, también son responsables del fracaso escolar.

Lo que está claro, es que el sistema educativo MATA LA CREATIVIDAD, casi por completo, salvo algunas excepciones. Cuando, en los tiempos que corren, es más importante que nunca.  Si, se que el entorno familiar es muy relevante en la situación de cada niño o joven, pero hoy, no hablo de eso. Haremos ese análisis en otro momento.

La gente joven habitualmente posee  una clara conciencia social y desean ser útiles y participar en actividades en las que otros obtengan asimismo beneficios sociales.  Vamos a echarles una mano. Son el futuro de nuestro país y merecen más y mejor ayuda, con la situación que les está tocando vivir.

Me encanta la juventud, creo en la gente joven, tienen un gran potencial que desplegar y es nuestra obligación ayudarles y no mirar para otro lado ante la cruda realidad que, muchos de ellos, están sufriendo.  Se merecen sentirse útiles y ser felices.  Un granito de arena de cada cual es capaz de generar una playita. Mira alrededor y seguro que encuentras a un chico o chica a quien echarle una mano, apoyarle, aconsejarle, comprenderle.

Es muy sencillo… practica la empatía, ponte en su lugar. 

Un abrazo, Asun  😉

¿Algo se mueve…?

movement

Quiero pensar que, en educación, algo se mueve.

Pero este movimiento es muy lento y, si las cosas van bien, comenzarán a verse cambios dentro de… ¿un par de generaciones?…

¿Por qué digo esto? A pesar de mi optimismo vital, ya he comentado alguna vez que, en las décadas que llevo trabajando, apenas han habido cambios.

Sin embargo estamos en un momento de  sensibilización. Es decir, los que hablamos de Inteligencia Emocional, de Psicología Positiva, de cambios metodológicos,… ya no somos unos pocos,… estas palabras empiezan a sonar en casi todos los ámbitos. La tele se permite algunas alusiones, las revistas y periódicos también, en youtube hay cientos de vídeos colgados… Y hay muchos gurús nacionales y extranjeros que contribuyen favorablemente a ello.

Casi todos estamos de acuerdo en que el paradigma educativo actual está obsoleto y, de hecho, hay tendencias y experiencias como las comunidades de aprendizaje, la cooperación, los grupos interactivos,… pero mucho de lo que veo son intervenciones puntuales que no responden a una verdadera vertiente de cambio.

En algunos centros, en algunas aulas, se intenta dar una dimensión mas humana, colaborativa, emocional y abierta a la enseñanza,… pero sigue quedando muchísimo camino por recorrer.

Y ¿por qué pasa esto, por qué vamos tan lentos? Pues porque nunca se puede enseñar aquello que no se sabe y no se sabe aquello que no se ha experimentado, aunque se haya estudiado.

Es decir, es posible enseñar Matemáticas, o Literatura porque yo me aprendo un tema o un libro de texto, o me documento en internet y lo puedo enseñar.

Pero, ¡ay! cuando se trata de emociones, de sentimientos, de manejar un conflicto, de pensamientos que generan estados de ánimo,… eso no se aprende en los libros. Puedes aprender una tendencia, pero mientras el adulto no practiquemos a nivel personal, intensamente y terapéuticamente,… difícilmente podemos enseñar a discernir una emoción, a captar al vuelo lo que está sintiendo ese niño, a manejar los grupos para que el aprendizaje y la cooperación sean reales, intensos y puedan proyectarse a su vida de adultos.

El camino educativo es largo,… del colegio pasarán al instituto,… de ahí algunos a la Universidad o a otros estamentos formativos, o al mundo laboral, o al desempleo. En consecuencia, la educación debiera ser un continuum desde que se nace hasta que se es adulto, porque en cuanto se de una brecha en alguna parte del proceso,… es como desandar lo ya caminado.

¿Os imagináis unos planes educativos que desde abajo hasta arriba contemplaran las inteligencias múltiples, las emociones, las reacciones, la psicología positiva, la creatividad, los talentos, la solución asertiva de conflictos, el trabajo en equipo,…el desarrollo integral y holístico del niño, del joven, del adulto como ser humano?

¿Os imagináis unos profesores bien preparados (y no digo que estén mal preparados, sino que faltan campos por completar) porque en su formación han hecho un trabajo personal para mejorar y enriquecerse, que se cuestionan constantemente su tarea, que entienden perfectamente que su misión no es tanto el qué enseñar sino el cómo lo enseñan, el método, la forma, la relación, la calidad humana,…?

¿Os imagináis unos padres que acuden a escuelas de padres en las que se trabaja conjuntamente con ellos sobre los modos de educar, desde la práctica, para caminar junto a sus hijos en su  crecimiento y formación?

¿Os imagináis un país con un modelo social que priorice la educación no solo en aportar recursos para contenidos, sino para el desarrollo del potencial y calidad humanos?

… Pues no debiera ser una utopía,… De hecho, LA EDUCACIÓN, así, con mayúsculas, es el único camino para que cambie el modelo político, para que los mandatarios actúen con sentido común, para que los bienes sociales sean de todos y no de los que se los llevan,  para que en un ayuntamiento, congreso, senado o gobierno puedan expresarse y entenderse como personas y no como enemigos descalificadores, insultantes, envidiosos, mentirosos,… para que un país funcione como tal, para que se minimicen los conflictos internos y externos, para que no haya guerras …

…para que este pobre mundo pueda mejorar.  mundoyniños

No se si estaré aquí para verlo, pero me gustaría, de verdad que sí.  Un abrazo, 😉

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