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Si estás bien dentro, estás bien fuera…

almendro.florAnalizo a menudo situaciones de mi vida (y de las personas que me rodean) y es fácil descubrir que cuanto más me miro hacia dentro, acepto lo que hay, corrijo lo que no me gusta y me dejo fluir conmigo misma, mejor estoy con el exterior.

La sociedad actual, como si de un merchandising se tratara, nos fuerza a buscar la realización personal en un proyecto, en una elevada perspectiva, en la búsqueda del éxito (¿qué éxito?), en unas sesiones de coaching, en una indefinida autorrealización,… y, con esto, se corre el peligro de perder de vista que lo más sencillo y cercano suele ser lo más placentero. Debemos pensar que para estar bien no es necesario devanarse los sesos ni hacer muchas de las modernidades en boga; para ser feliz no necesitamos muchas actividades exteriores, muchas compras, muchos cambios inducidos desde fuera,…

Simplemente aprender a observar, aceptar y vivir este preciso momento como si fuera el último de nuestra vida. ¿Vas por la calle? Ve con la mirada alta, fíjate en las demás personas, saluda aunque solo sea con un gesto de sonrisa interior. Los demás lo notan y te devuelven una sonrisa. Pruébalo. ¿Vas a hacer deporte? Siente tus músculos, disfruta de la actividad, visualiza tu cuerpo cómo se va fortaleciendo, siéntete en armonía con tu entorno,… ¿Estás cocinando o haciendo actividades caseras? No te lamentes de lo que haces, muy al contrario, disfrútalo, canta, pásalo bien, pon tu mejor energía en ello…

Solo tú eres el dueño de tus reacciones, nadie influye en cómo te sientes, tu actitud depende de ti. Cuántas veces oímos…. “es que me ha hecho esto, es que me ha dicho aquello”... A veces los demás pueden tratar de desestabilizarte, pero tú y solo tú eres quien decides cómo elaborar esa situación. Necesitamos desarrollar nuestro Ser interior, encontrar nuestro centro, nuestra estabilidad, y fluir desde ahí,… Logrando un equilibrio en los adentros es más fácil no caer en las reacciones emocionales rápidas y descontroladas que tanto daño nos hacen. No por muchos cursos externos aprendemos a manejar lo interno (aunque a veces ayuda, por supuesto).

Con proponernos vivir el momento presente, aceptar lo que somos y tenemos (y evolucionar con ello), así como mantenernos en nuestro ser interior, hemos dado pasos de gigante hacia la tan traída y llevada felicidad y bienestar vital. Y aunque hagamos cursos, sesiones, y terapias, será por puro placer de desarrollo personal, no por buscar el centro,… ese ya debe estar ahí, sosteniéndonos y manteniéndonos firmes, porque es el eje de nuestro Ser.

Piénsalo e inténtalo, tú puedes. verás qué fácil. Y si te cuesta mucho, pide un poco de ayuda, pero hay que ir en ese camino. Desarrolla #ElArteDeSerFeliz.                          Un abrazo, Asun 😉

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A la felicidad… también por la educación

FelicidadAyer impartí una charla-tertulia que titulé… ¡Ven a ser feliz! a un numeroso grupo de personas de diversas edades y situaciones. La clave para mí de la felicidad es hacer entender que nuestros procesos mentales tienen una gran repercusión en los niveles de salud, energía y bienestar que sentimos.  A la vez, y en el transcurso de las presentaciones y primer debate para “calentar motores” sobre LA FELICIDAD, se llega rápidamente a la sencilla conclusión de que hay tantas definiciones de felicidad como personas, por lo tanto la percepción de la misma es totalmente subjetiva, deduciendo que es una ACTITUD ANTE LA VIDA.

Y cuando se llega a una conclusión tan evidente y se profundiza en ella, se despliega ante los asistentes un abanico de posibilidades que, anteriormente, quizá intuían pero no veían con claridad.  Cuando dos o tres personas hablan en grupo pequeño, y luego exponen sus planteamientos al resto del grupo, se dan cuenta de que sus “problemas” son similares al del resto de los mortales y que otros han pasado peores tragos en la vida y, sin embargo, saben disfrutar de lo que tienen, de lo pequeño, de lo sencillo, del calor humano, de los niños, de la naturaleza.

La charla-tertulia también nos posibilitó entender que las personas que tienen una mayor dosis de autocontrol emocional, son más capaces de sentir felicidad que los que no la tienen. Asimismo, animándoles  a hacer un propósito de mejora individual cada mañana,  se abre una ventana a replantearnos que muchas de nuestras acciones, las hacemos por automatismos y es necesario sentirlas, disfrutarlas y quizá modificarlas.

Hay algunos que hablan sin cesar lo que les pasa, o lo que les ha pasado, en un intento de hacer ver a los demás que su tristeza está justificada, que tienen derecho a quejarse,… hasta que llegan a entender que en la vida no todo tiene que ver con lo que nos pasa, sino que la clave está en CÓMO LO ABORDAMOS. Para todo ello les doy estrategias de sencilla realización.

Y también hablamos de si LA EDUCACIÓN que recibimos desde pequeños facilita o dificulta nuestra visión y lectura de los acontecimientos que hay a nuestro alrededor. Si en educación se enseñara adecuadamente a gestionar emociones,  a resolver conflictos, a conocer y comprender los procesos de los sentimientos y sus consecuencias en los seres humanos,  a soportar las frustraciones,  a mostrar y sentir empatía, a saber demorar las gratificaciones,… estaríamos sentando las bases para que esos adultos sepan gestionar su vida, con todo lo que la misma les traiga. Incluso se ganaría en honradez y sentido de la equidad y justicia para los políticos y gestores del país del mañana , ahora que esta sociedad y los que nos gobiernan, están tan desprovistos del más mínimo decoro social y necesitados de muchas cualidades, aptitudes y actitudes.

La charla-tertulia ha llevado a la solicitud de talleres de 3 días en los que podamos profundizar y practicar en todo lo que hemos visto.

¡Qué placer sentir que la farmacología cada vez va a ser menos necesaria en la vida de muchas personas! Porque cada uno puede mejorar mucho en el aprendizaje para gestionar lo que le pasa y salir del atolladero mental y vital en el que crea que está inmerso.

Te animo a reflexionar sobre todo lo escrito en este post, y si tienes más dudas, puedes  consultarme: asunmarrodan@gmail.com

Ánimo con la vida y tus circunstancias. Hay mucha felicidad esperándote. Sólo debes saberla ver, Un abrazo, Asun 😉

¿Los niños deben ser felices a toda costa?

niño enfadado
Por supuesto que el objetivo prioritario de los padres es que sus hijos sean felices. Pero no es tan fácil discernir la fina línea que delimita los cuidados de los niños, de la tiranía. Es evidente que darles todo lo que piden para que no se frustren o para que sean como los demás, puede tener negativas consecuencias. A veces llegamos a casa y el niño ha roto sus juguetes, o le tira algo a la cabeza, que solemos tratar de resolverlo o bien por medio de la ira, o bien por medio de un lacónico: ¡”no se rompen ni se tiran las cosas”! Y nos preguntamos por qué no sabemos hacer algo tan sencillo como educar a nuestros hijos, algo que se lleva haciendo miles de años con total naturalidad. Y nos angustiamos cuando no alcanzan alguno de los objetivos que nos hemos propuesto para ellos. Y con nuestra angustia, alimentamos su angustia.

 Y una de las consecuencias para ellos es que se les va generando escasa resistencia a la frustración. Entonces, los padres tienen problemas para gestionar las rabietas y se producen muchos comportamientos desafiantes. Y para nada es bueno satisfacer todos los deseos de los niños de forma inmediata. Cierta dosis de insatisfacción ayuda a evolucionar. Y deben aprender a postergar sus deseos. Los padres están cada vez mas abrumados y también se frustran. ¿Qué se hace mal? sobreprotegerles, no enseñarles a superar los obstáculos, hacerles las cosas que ya saben hacer por ellos mismos, anticiparnos a sus deseos… estos “detalles” pueden generar adolescentes infelices y adultos inmaduros.  Como consecuencia de que no es fácil aprender a resolver los problemas cuando en la etapa anterior de tu vida te han dado todo hecho. Los niños y los adolescentes saben que si hacen algo mal van a ser reprendidos,… pero cuidado,… cuando hacen algo bien, hay que decirlo igualmente. Lo peor es no decirles nada. O desequilibrar en exceso la balanza de las alabanzas y las reprimendas.

La felicidad no debe ser algo que se les de a los niños a priori, sino que la van a sentir como una consecuencia del amor equilibrado que reciben, de lo bien que hacen cosas con y para los demás, de cómo se sienten en los grupos de referencia, y de los logros que consigan.  En la infancia se pueden aprender las pautas que luego les conducirán a la felicidad. Pero no trates de adelantarte a las experiencias vitales que les conducirán a ella.

Como siempre, mesura, compostura, comprensión, equilibrio, firmeza, amor y sentido común.  O lo que es lo mismo, educar con Inteligencia Emocional.

Un abrazo, Asun 😉

 

 

 

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