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Odio las matemáticas!… 

  

  
Puede suceder que, sin saber bien por qué, cambia sustancialmente el rendimiento del alumno. Empieza a odiar las matemáticas o cualquier otra disciplina. 
Y quizá ni él/ella sabe expresar qué le ha pasado, ni el profesorado indagar en su mundo emocional para comprenderle un poco mas y echarle una mano. Y lo que es más grave, ni tan siquiera piensa que esa forma de ponerle en evidencia irónicamente el otro día porque no supo resolver esa pregunta en mates, estaba siendo una losa a partir de la cual Luis iba a detestar esa materia, porque todo aprendizaje tiene un fuerte componente emocional y afectivo. 

El chico/a no sabe bien qué le pasa, y le cuesta expresar sus dificultades a sus padres o a sus profes, y estos tampoco saben verlas, porque a la vista de todos es una tontería o quizá es que no se esfuerza lo suficiente.

¿Cómo no iba a afectarme que Don José nos lanzara una pequeña pelota de goma (sin intención de hacer daño, claro,… o eso decía) cada vez que no sabíamos contestar delante de la clase esa pregunta o ese cálculo que nos estaba pidiendo? Qué vergüenza y mal rato pasaba yo. Qué apuro después para dar otras respuestas (aunque me las supiera) por la inseguridad de hacerlo bien o mal. Cómo sentía dañada mi autoestima. Qué mal hacer. Qué dolor emocional. Por supuesto, odié las matemáticas, y llegué a pensar que mi capacidad estaba limitada hacia ese área del saber. Qué huella tan nefasta. 

Los adultos necesitamos aprender a ver que un pequeño obstáculo en la vida de sus hijos/alumnos puede hacer cambiar por completo el rumbo de sus vidas. Como vemos, pequeños detalles nos han dejado (y siguen dejando) en la estacada de las matemáticas, de las ciencias, de la física, de la literatura o de la interpretación de textos. Cuando todo ello debiera formar parte del bagaje elemental y ser soporte en el aprendizaje del ser humano. 
A veces un alumno se pierde en unos ejercicios y no sabe resolverlos, y nadie le explica la aplicación práctica de los mismos, cuando es mucho más sencillo aprender relacionando lo que estudiamos con la experiencia. Sólo así el aprendizaje se torna significativo. 

Estoy convencida de que los centros educativos debieran abrir las puertas del conocimiento de otra forma, para lograr que los alumnos aprendan a leer el mundo desde todas las disciplinas y así lo puedan explorar después y entender por su cuenta. ¡Qué experiencia tan maravillosa! 
Cuando un chico o una chica se extravía por las ciencias, o detesta la literatura, no suele ser porque le falte capacidad para ello, sino porque ni los adultos ni los centros educativos saben mostrarle la visión global del mundo, de todas las disciplinas y acompañarle en ello. 

Las ciencias, las letras, la tecnología, las artes… están presentes en nuestras vidas de forma interrelacionada. Ser ignorantes totales en algunas de esas dimensiones nos limita, y nos impide forjar una opinión propia, siendo críticos y analistas con lo que nos rodea. Los chicos deben aprender a observar y a hacerse-hacer preguntas constantemente.

Solo así se ama el conocimiento y se desea descubrir más y más. Pero primero los adultos debemos tenerlo claro también como necesidad prioritaria en la educación. 

Dejarnos de la cerrazón de lo establecido, desplegar las alas de la creatividad y hacer algo por nosotros mismos, mucho más allá que la simpleza y la rutina de dar matemáticas o lenguaje año tras año con los mismos recursos (por muchas tablets que tengamos) y similar metodología.

No esperes a que a otros se les ocurra. Es algo con tanto sentido común, que ya estás tardando si no enseñas de manera interrelacionada y por descubrimiento, no explicando sin más, sino planteando interrogantes. No pienses en dar una lección magistral, plantea una duda y verás la riqueza de la mente y el corazón de tus alumnos. 

Es necesario pensar en la educación cada día. ¡Es tan tan importante!. Ahí está el futuro de un país y de una sociedad. 

Un abrazo, Asun 😉

Sencillas mejoras en la Educación…

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Mira, es que no dejo de sorprenderme por cosas que he visto y sigo viendo en los coles y que me hacen pensar que la mejora de la educación no suele pasar por dar con la ley educativa que sea perfecta,  puesto que no existe. Está claro que las leyes no se hacen para mejorar la calidad de la educación, sino con intereses meramente políticos y partidistas.… Así que, en vista del panorama, sigo pensado que el mejor plan de educación para los trabajadores de este sector es el que cada uno, y día a día, ponemos en práctica en nuestro ámbito personal y laboral.

Tampoco creo que el problema de la calidad pase por una mayor inversión, sino por una MEJOR inversión. Hace unos días leía que nuestro gasto público por alumno es de más de 10.000 dólares anuales, se ha duplicado en una década, de 27.000 a 53.000 millones de euros,…. ¿En qué se está notando?, ¿más ordenadores en las aulas?, ¿más pizarras digitales?, ¿menos ratios en algunos niveles?, ¿más apoyos en general en alumnos inmigrantes y niños con problemas?, ¿más formación (o mejor dicho, cursillos) entre el profesorado?,…

Pero apenas  veo mejoras en el fondo de la cuestión, que es el despertar de los talentos individuales de los niños, las clases participativas como algo insertado en el currículo y en el quehacer diario, la eliminación de la rigidez en los contenidos y sus planteamientos, las múltiples inteligencias, la resolución de conflictos, la individualización real de la enseñanza, la aportación en debates, el trabajo en equipo, la colaboración activa de los padres en la educación escolar de sus hijos…

Algo que apenas requiere de dinero. Solo de cambios metodológicos, muchas veces sencillos, de abrir los ojos, de hacerle ver al profesorado que por ahí no va el asunto, que seguimos formando niños académicamente que quizá no estén suficientemente  preparados para lo que se van a encontrar más allá de las cuatro paredes de los centros educativos,…

Enseñemos a pensar, a crear, a estar en grupo, a debatir, a creer en ellos mismos, a superar sus autolimitaciones, a compensar otro tipo de carencias familiares y sociales,…. A todo eso que les de estabilidad emocional, que les haga atreverse, perder el miedo a dirigirse hacia donde sea, a participar, a desarrollar la empatía, sus habilidades sociales, a fracasar y aprender de ello,… en suma, a vivir.

Así que no creo que un mayor gasto nos garantice mejor servicio ni mejores resultados.

¿Cómo podemos estar soportando un abandono escolar del 25%? Cuando enseñar y aprender debiera ser una actividad de auténtico disfrute compartido e individual en cualquier nivel educativo, desde la etapa de infantil hasta la universidad.  ¡Cuánto nos estamos dejando por el camino! Por no haber un debate real sobre educación  fomentado desde el gobierno, por no creer en lo que hacemos, por vivir la vida no desde la cooperación, sino desde el sálvese quien pueda y total, cada día gano menos,… para qué me voy a esforzar más o molestar en hacer algo diferente. Cuándo, como todo en esta vida, es una cuestión absolutamente personal.

¿Cómo es posible que una profesora de niños de tres años, les llame de usted, marcando una fría distancia afectiva entre las emociones y las vidas de los niños y las de ella? Lo he visto y lo veo.

¿Cómo es posible que en algunos grupos de niños y niñas bien pequeños algunos profesores se limiten a seguir fielmente las instrucciones de los libros sin dejar apenas resquicio para la creatividad, la expresión, el fluir individual y colectivo?…. Esto está a la orden del día, y es que hay docentes que debieran dedicarse a otra cosa.

Por tanto, estoy muy a favor de la evaluación del docente, pero no por medio del número de cursos que se hagan, sino por la observación de las FORMAS, el CÓMO, lo que es capaz de transmitir, potenciar y transformar en los alumnos, el entusiasmo, la evaluación por parte de los propios niños y de la comunidad educativa…. Los docentes, igual que todas las personas, llegamos a la mente a través del corazón. No lo olvidemos.

Por supuesto en el fondo de todo estaría trabajar con y desde los planteamientos de la  Inteligencia emocional.

Pero ¡ojo! Y repito hasta la saciedad, lo importante es el CÓMO.

En mi CA (La Rioja) el año próximo se ponen en marcha programas de Inteligencia Emocional en diez centros piloto… y me parece una iniciativa fantástica y loable, y una esperanza en este comienzo de cambios y mejoras.

Pero ¡ay!, la Consejería debiera cuidar muy mucho que esos programas formen primero al profesorado no desde lo que tienen que enseñar, sino desde lo que tienen que aprender ellos mismos. Porque enseñar con Inteligencia Emocional  no es lo mismo que enseñar Matemáticas, que te las aprendes y ya está.

La Inteligencia Emocional o la vivencias primero, la sientes, la analizas y haces los cambios necesarios en ti,… o el bonito programa pueda acabar convirtiéndose en algo como otros muchos. Preciosas fichas en manos de quién quizá no las entiende bien del todo y que se quedan como una actividad de aula sin mayor trascendencia en la vida exterior de los alumnos. No se trata de eso.

Soy optimista por naturaleza y espero que las cosas se hagan bien y salgan mejor. Es una opción de mejora que no hay que desaprovechar, y todo ello sin necesidad de costosas leyes.

Solo necesito creer, querer, y hacer.  Todo empieza por mí, por ti, por nosotros.  Un abrazo y ¡hasta pronto! 😉educación2

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