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En educación sobra este tipo de gente …

IMG_1931Cada día me sorprendo más por la actitud de algunas personas que están al frente de equipos educativos, en los equipos directivos de los coles, guarderías, o centros de formación.

Ya he dicho en otras ocasiones que, para mí, la educación es de las tareas más difíciles y comprometidas que tenemos en la sociedad actual. Máxime cuando estamos viviendo unos años de auténtica catástrofe de valores, de falta de conocimiento y reconocimiento del ser humano, donde lo que vales se mide casi exclusivamente por lo que tienes o el puesto que desempeñas, sin mirar para nada las cualidades humanas, organizativas, relacionales, empáticas,… de muchas personas que están al frente de puestos de tremenda responsabilidad social. Por ejemplo, directores de centros educativos.

Hace bien poco he oído de alguien en uno de estos cargos quees igual se haga como se haga, total, la administración ni nos tiene en cuenta, ni nos valora para nada, ni hacen seguimiento de nuestro trabajo, ni les importamos un carajo,… más bien, la consejería y los jefes son nuestro “enemigo”; ya me gustaría a mí verles al pie del cañón, yo no puedo hacer nada por unir los dos bandos de docentes que hay en mi centro y que casi ni se miran a la cara,… y frases similares que denotan cero grado de sensibilidad y escaso interés por la tarea que tienen entre manos, perdiendo totalmente de vista que su trabajo es con NIÑOS, con PERSONAS, con los adultos del mañana. Quizá no ha pasado por sus cabezas la enorme responsabilidad social que supone liderar un equipo humano en el que los destinatarios finales son los niños y sus familias.

Y yo me quedo pensando si estoy en otro mundo, o este mundo está de esta forma nefasta en la que todo vale, en la que algunas personas están en puestos de gran compromiso educativo igual que podrían estar en una cadena de montaje, sin más.

Así que creo que las personas que trabajan en un centro con niños y niñas en edad escolar debieran ser SUPERVISADOS minuciosamente por parte de profesionales debidamente formados, y habiendo demostrado previamente, a su vez, su calidad ética y visión de la educación como elemento previo sin el cual no es viable dedicarse a estar con niños en la misión de enseñar. Y parto de que la gran mayoría lo hacen bien, hasta muy bien, pero aún quedan muchas excepciones en el sentido contrario.

Superar unos exámenes de una oposición no debiera ser suficiente, porque ahí para nada se demuestra la validez para educar, sino solo el grado de conocimientos académicos adquiridos, que, hoy de en día, cada vez sirve de menos en las aulas, porque la red nos ofrece esos conocimientos, pero no nos ofrece la forma de relacionarnos, la forma de gestionar un aula, la sensibilidad, la comprensión,…

¿Unas ideas para empezar…?

  1. Supervisión de calidad del modo de hacer los docentes en las aulas. No tanto a nivel administrativo, ni de programación, (eso ya se hace) sino en una dimensión absolutamente de inteligencia emocional, relaciones sociales, solución de conflictos, cuidado y atención emocional de los niños, responsabilidad social…
  2. No pasar por alto el mal hacer de algunos que muchos conocen pero que todos miran para otro lado. Debiera haber cauces de “llamadas de atención” para que el personal no pueda campar a sus anchas. No debiera ser admitible que algún profe no se hable con los padres de algún niño,… porque no me entiendo con ellos y no quiero saber nada. No debiera ser admitible que el tutor/a lleve a dirección a niños de 4,5,6,7,… años que han reñido porque no sabe ese docente cómo gestionar el asunto,…
  3. Incorporación, en los exámenes de oposición, de unas prácticas, “in situ” (de hecho, existen) cuya evaluación tenga que ver con las habilidades reales que ese profesor necesita para gestionar un grupo humano de niños.

Para mí, la educación, es Educar en el Arte de Ser (no en el de saber), siendo fundamental que los docentes entiendan qué es el Ser para que lo puedan transmitir y establecer prioridades educativas.

¿Quieres saber más? en mi charla, #EducarEnElArteDeSer lo explico pormenorizadamente, siendo sencillo empezar a cambiar el chip y ponerse a la tarea. Y merece la pena. Un abrazo, Asun 😉

Educación y emoción… deben ir muy juntitas, de la mano

A veces pensamos queniños ABC el profesor, por el hecho de serlo, puede poner en práctica programas educativos de cualquier tipo, cuando, en muchas ocasiones, los docentes no están capacitados para eso que la sociedad está demandando. Por ciencia infusa, por ser profesor no puedo dar una clase de química si no tengo conocimientos o práctica sobre ello.

Ya hemos dicho que hablar de las emociones está de moda y, de hecho, es uno de los retos educativos de los próximos años. Ahora estamos en un momento en el que cualquiera que conoce el término, puede decir que “yo ya se mucho de inteligencia emocional”,… cuando compruebas, en el día a día, que nada más lejos de la realidad de esa persona.  Los cambios reales tienen que venir no tanto por modas, por oírlo a menudo, por nuevas leyes, sino (y en primer lugar), por la incorporación de la consciencia y el análisis del mundo emocional a uno mismo, de nosotros lo ampliamos a las relaciones  y, como valor añadido, a las materias de aprendizaje y a las aulas.

Es de sentido común pensar que mejorar la convivencia y disminuir el fracaso escolar debe pasar por una mejora en las competencias emocionales y en las habilidades comunicativas. Ambos aspectos, están estrechamente relacionados. Todos debemos preguntarnos de forma sincera… ¿sé reconocer mis emociones y las ajenas?, ¿soy optimista?, ¿tengo empatía con mi entorno?, ¿cómo resisto la frustración?, ¿sé escuchar? ¿qué tal tolero cuando me dicen NO?

Porque si yo no se poner en práctica de forma natural estas habilidades, por mucho que tenga un manual de instrucciones sobre inteligencia emocional, no podré transferirlas adecuadamente. Al ser un tema emocional, hay mucho de transmisión a través del lenguaje no verbal, la postura, el acercamiento, la mirada, las respuestas o falta de las mismas que damos a los demás… estos, junto con otros muchos matices de la comunicación, en muchas ocasiones, están en total discrepancia con lo que estamos transmitiendo oralmente. He llegado a oír en un profesor que no se habla con los padres de un alumno y, sin embargo, piensa que maneja a la perfección las herramientas emocionales y comunicativas.

Por tanto, y en el ámbito educativo, miedo me da que estén tan de moda los programas sobre Inteligencia Emocional, porque en este sentido, son más eficaces la incorporación de actividades integradas en las aulas y en los docentes que los programas concretos. Con esto quiero decir que desde un proyecto integrador es más fácil generalizar las competencias adquiridas, porque la inteligencia emocional es… un conjunto de… no una parte de…

Inicialmente, desde luego que es necesaria la formación de las personas, educadores o no, en inteligencia emocional. Hay que conocer el planteamiento teórico para aprenderlo y, desde ahí, ir dando pasos de acercamiento al cambio personal y a la práctica. Además, es tan gratificante y se siente uno tan bien cuando practica la inteligencia emocional, que cualquier persona que comience a caminar en esta línea ya no querrá irse por otro camino.

Insisto en la necesidad de realizar cambios internos en nosotros mismos para poder ser entendedores y buenos gestores de nuestras emociones,… esto nos conducirá sin duda a un mayor bienestar personal.

Si, y ya sabemos lo mal que están las cosas y que los políticos y sus leyes partidistas apenas contribuyen,… pero cada día tengo más claro que el cambio empieza en mí,…. Y que además de reivindicar todas las mejoras sociales necesarias, debemos ser capaces de ilusionarnos con lo que tenemos entre manos. Solo así mejoramos, avanzamos y contribuimos a crear un presente y un futuro mejores.

 ¿Necesitas que hablemos?, ¿no sabes por dónde empezar?, ¿quieres ayuda?

 ¡Vamos!,… ¿te animas?… ¡Cuenta conmigo!.    Un abrazo, Asun 😉

¿Eres una persona exitosa?

A veces, una imagen recoge perfectamente muchas ideas que hacen innecesario un largo texto. Todos conocemos aquello de que una “imagen vale más que mil palabras”.
Este es el caso. Puedes analizar hacia que color te posicionas y, a partir de ahí, hacer los cambios necesarios para estar cada vez más cerca del verde completo.
Ya sabemos que todos podemos mejorar y que, con relación a uno mismo, el cambio siempre está en nuestras manos.
¡Ánimo y a la tarea! Un abrazo, Asun 😉

Exito

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