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Emociones adultos “versus” emociones niños…

maxresdefault (1)Enseguida empezará el cole y, como demasiadas veces, dejaremos gran parte de la educación en manos del centro educativo al que acuden nuestros hijos e hijas.

Y quizá aún no nos demos cuenta de que el entorno familiar en el que se desenvuelve el niño es, en términos emocionales, la punta de lanza de su crecimiento y evolución.

Pero olvidamos demasiado a menudo que el modelo que les proporcionamos es el pedestal sobre el que se asentarán sus firmezas o debilidades.

Os doy una breve relación de preguntas que debierais haceros con mucha frecuencia y reflexionar sobre vuestras mismas respuestas. ¡Vamos! deja el móvil y dedica unos minutos a pensar en esto y a comentarlo con tu pareja…

  • ¿Qué RELACIÓN tienen tus emociones con la conducta de tu hijo/a?…
  • ¿Piensas en CÓMO estableces la comunicación emocional y cómo la podrías mejorar o crees que tú eres así y nada puedes cambiar?…
  • ¿Si tú cambias de ACTITUD (tanto hacia positivo como hacia negativo)… observas cambios en él/ella?
  • ¿Sueles MANTENERTE estable y homogéneo en tus reacciones o, por el contrario, cambias fácilmente y sin causa aparente, de estado de ánimo?
  • ¿Crees que la CULPA de lo que hacen los niños la tienen ellos o los adultos tenemos responsabilidad en las reacciones de los niños?
  • ¿Qué supone para tí la FRUSTRACIÓN y cómo la manejas?,… 
  • ¿Y para tu hijo/a?, ¿le estás enseñando a identificarla y a convivir con ella?
  • ¿Cómo puedes potenciar su AUTOESTIMA?
  • ¿Cómo puedes contribuir a que MEJORE sus relaciones sociales?…
  • ¿Qué sueles hacer para que desarrolle el sentido de la RESPONSABILIDAD?
  • etc,… etc,… etc….

Al tiempo que escribo esto, me cuesta representarme a una pareja de jóvenes padres haciéndose preguntas de esta índole, comentándolas entre ellos y buscando respuestas. Más bien les veo con el móvil en la mano, en este mundo de pantallas, redes y cotilleos banales que estamos creando, descuidando lo fundamental: el niño, el ser humano y todas sus necesidades.

Dentro de unas pocas décadas, yo no estaré aquí para verlo, pero mucho me temo que el camino educativo no es del todo el correcto, porque estamos descuidando demasiadas cosas sencillas pero necesarias, mientras las personas seamos sobre todo corazón y emoción. Y no creo que esto vaya a cambiar.

Reflexiona, piensa, y sal un poco del borreguismo que esta sociedad nos está transmitiendo.

¡Vamos! da el primer paso. No esperes y toma por una vez la iniciativa. 🙂

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Sobre TDA/H…la experiencia me dice que…

movimientos Leo hace unos días que el TDHA tiene un factor genético del 70%. Y comienzo a darle vueltas sobre el número de niños con esta dolencia que he visto en mis más de 30 años de experiencia orientadora, evaluadora y de diagnóstico. También dice ese diario que la prevalencia en España es del 6,8%, y que si no son tratados a tiempo, están abocados al fracaso escolar y profesional. Continúa diciendo que interfiere con el desarrollo social y educativo, y puede generar problemas psicológicos que duren toda la vida. También sentencia que lleva al fracaso, que pueden sufrir trastornos desafiantes, negativistas, disocial, estado de ánimo… Y para poner la guinda al pastel nos hablan del tratamiento farmacológico casi como el único salvador, ya que es un cuadro psiquiátrico infantil. De hecho, al 20% de los menores de 20 años ya se les da tratamiento de adultos.

Os aseguro que en los cientos de niños y niñas que he conocido evolutivamente a lo largo de los años, no se da esa prevalencia que cita el periódico. También os aseguro que en un gran porcentaje de casos de niños con problemas de atención, con o sin hiperactividad, existe un trasfondo de pautas educativas inadecuadas o inexistentes en el medio familiar, así como algo de impotencia educativa en el medio escolar.

Pienso que puede existir cierto número de casos de niños y adolescentes con este trastorno, pero también pienso que los laboratorios andan por medio de los diagnósticos psiquiátricos porque hay mucha pasta en juego.

Claro que hay niños movidos, pero no por ello tienen que sufrir TDHA ni ningún otro trastorno. En esta sociedad de la inmediatez y el escaso aguante hacia conductas que se salen de lo establecido, se medicaliza demasiado y sin motivo a niños que simplemente son inquietos.  Ya he citado alguna vez que el propio Leon Eisenberg, que fue quien describió el trastorno, meses antes de morir dijo que el TDHA era un excelente ejemplo de trastorno inventado.

Es peligroso que a un niño que se porta mal en casa o en la escuela, enseguida todos se pregunten… ¿no tendrá TDHA?, así que es fácil darles las pastillas para que se porten mejor.

Si miramos la definición del DMS (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), por el que se guían casi todos los psiquiatras y psicólogos,… dice que el Síndrome Hipercinético es…“un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción de moderada a grave, periodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas”.

Y yo analizo…

Un niño puede estar gravemente distraído porque no le interesa un pimiento lo que le cuenta su profesor, o porque está creando algo en su mente, o por mil motivos,…

Puede tener periodos de atención breve… ¿cómo son esos periodos?, ¿qué es breve para ti o para mi?,…

Puede tener inquietud motora… ¿cómo la definimos?, ¿y cómo la medimos?, ¿no es normal que un niños presente un desarrollo motor aún en proceso, y por lo tanto, inquieto?,…

Puede tener inestabilidad emocional,... claro, le riñen en el cole, en casa, solo le tienen en cuenta por sus resultados escolares,… así, cualquiera la tiene. Lo extraño sería lo contrario.

¿Sabes?

Solo en EEUU la venta de fármacos para tratar el TDHA hace 3 años alcanzó 3.100 millones de dólares.

Los efectos secundarios y tóxicos del metilfenidato (Rubifén y muchos otros) pueden ser  inmensos: alteración ritmo cardíaco, derrames, daños en el hígado, convulsiones, mareos, irritabilidad, alucinaciones, depresión, espasmos musculares,… y muchísimos más.

Entonces,… ¿qué hacemos?

¿Apostamos por educar más y mejor y diagnosticar menos?, ¿entendemos que el movimiento de los niños no tiene por qué ser un trastorno?…¿apostamos por escuelas de padres y madres para reflexionar con ellos sobre métodos educativos?… Hay mucho por hacer antes de acudir al psiquiatra.

Reflexión, precaución y cuidado. Nos jugamos mucho. Y recordad que cuanto mejor sepamos educar y enseñar recursos de autogestión emocional a los niños, menos necesaria será la psiquiatría y la farmacología en el siglo XXI. La sociedad presente y futura requiere de gestores sanos y saludables.

Un abrazo, Asun 😉

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