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Así hay que enseñar…

abeja

Este fin de semana he tenido la oportunidad de observar diversos aspectos de la naturaleza, que nos resultan obvios para los adultos y que, sin embargo, a través de los ojos de un niño se convierten en pequeñas-grandes sorpresas y espectáculos. La simple presencia de una abeja libando en las flores de una planta, o un árbol frutal en pleno proceso de creación, supone para ellos un alto y natural grado de concentración y observación solo comparable al que practican los grandes de la meditación y/o mindfulness. Y, por supuesto, una rica y potente fuente de aprendizaje. 

Si, además, hay un adulto cerca mediando sólo cuando es necesario, sin atosigar, observando también a su lado, respondiendo a sus dudas, o participando con él/ella de la magia, ese aprendizaje será para siempre y no lo olvidará jamás. De forma complementaria, aprenderá (entre otras cosas) a respetar su entorno y a darle valor a lo valioso. Porque en ello hay un componente emocional increíble, se aprende de forma global, y fundamentalmente cuando aman lo que ven, y el adulto les muestra amor, sorpresa, disfrute y respeto en su actitud.

 ¿Qué suele haber?… Matemáticas por aquí, Lenguaje por allá, Naturaleza el jueves, Comunicación en la asamblea,… todos bien sentaditos y formales, siguiendo las normas y rutinas que marca el profe de turno o el currículo establecido, limitando tremendamente la capacidad natural de los niños de descubrir, sentir escalofríos de emoción, compartir esas sensaciones y experiencias con otros niños y otras personas,… porque esas imágenes y situaciones naturales y vitales despiertan en los peques los más ricos resortes sobre el deseo de conocer y aprender. Así, la atención es plena. La memoria hace su trabajo de forma fluida. La inteligencia trabaja de forma múltiple.

La mayoría de nuestros coles y centros educativos necesitan abrirse a la vida, fluir con ella, tener su huerto, su cocina, su lugar y libertad organizada para la expresividad corporal y emocional, su taller de carpintería, de costura,… Generalmente todo es demasiado previsible, en exceso pautado, muchas horas de silla y mesa,… y hay mucho aburrimiento. Muchas dificultades de aprendizaje y diagnósticos de TDA o TDHA y otras etiquetas, son porque se hace mal y porque no les estamos dando las respuestas adecuadas ni marcando los caminos que ellos necesitan,  porque muchos adultos han dejado atrás esa capacidad de sorpresa, de encantamiento, de fantasía, de disfrutar por nada y por todo, porque sí. Y es importante recuperar todo esto porque, si no, los adultos de mañana se parecerán cada vez más a las máquinas con las que convivimos y se habrán perdido cosas importantísimas. albaricoque

Sin ir muy lejos, podemos hacer una prueba, ahora que se evalúa todo… pregunta a algún joven o adulto si distingue por las hojas un manzano de un peral, y en qué tiempo y de qué forma salen los espárragos,… Si no se saben estas y otras cosas similares, qué queréis que os diga, estas lagunas formativas tan elementales son para suspender a cualquier sistema educativo y a los adultos, porque cada día nos alejamos más de nuestro sustento vital, que es la Naturaleza y la Tierra.

Tecnología, ordenadores, tablets, sí, ¡por supuesto! pero, por favor, por delante de ello está el mundo natural que nos rodea con tantísima riqueza y… fluyendo a la vez, la capacidad innata de descubrir y aprender de los niños. Así que urge dejar de mirar para otro lado. Es mucha responsabilidad la que tenemos.

Los adultos necesitamos ascender a la simpleza y grandeza de la mente, mirar con ojos de niño, con alma de niño…

Pongámonos a ello. Todo puede y debe mejorar. Un abrazo, Asun 😉

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Educar con Inteligencia Emocional (1)

lapices en circuloEsta tarde he tenido mi primera sesión de escuela de padres-madres sobre EDUCAR CON INTELIGENCIA EMOCIONAL. Y, como siempre, empiezo por tratar de introducir cambios en ellos, revisando sus estilos de vida, sus pautas educativas, poniendo un matiz aquí y otro allá,… porque por mucho que quieran cambiar los problemas de sus hijos, si no entienden que el niño se desarrolla en interacción con el medio, difícilmente asumirán su responsabilidad y puede que sigan echando balones fuera.
Así que el primer proceso de concienciación, está logrado. Me parecía mentira que siendo esa hora, las 3,45, con la comida en pleno proceso digestivo, estuvieran tan atentos unos 40 adultos. Ellas y ellos. No se oía una mosca. Estaban empapándose de todo. Apenas conocían los términos de los que hablábamos.
Y así, hemos avanzado en los conceptos de inteligencias múltiples, en los talentos, en la inteligencia intra e interpersonal, en la capacidad de mejora y cambio de las personas, tengamos la edad que sea,…
Abriéndoles la mente a un mapa mental teórico que enseguida dará lugar a una mejora de sus prácticas educativas. Porque, como me gusta decir, solo podemos enseñar aquello que está dentro de nosotros y si esto es importante en cualquier disciplina, lo es mucho más en lo relacionado con el mundo de la educación y de las emociones.
Han salido satisfechos, se notaba en la energía del ambiente que algo nuevo había en sus planteamientos. Ellos se verán beneficiados. Sus hijos también, así como el centro educativo. Y, por supuesto, el entorno social. Y es que los grandes logros comenzaron por pequeños cambios.
Yo, simplemente estoy feliz. Muy feliz 😉

Y… ¿Quién reconoce a los docentes?

education

 Cierto es que la educación está bastante desprestigiada y que hay muchísimos aspectos a mejorar. Ya he comentado otros días que nuestro actual modelo educativo está obsoleto…, que los contenidos que se enseñan para nada responden a las necesidades de la sociedad actual…, que el aprendizaje está demasiado compartimentado en áreas y parcelas…, que gran parte del profesorado y muchos centros desconocen qué es trabajar los talentos, o cómo los niños tienen diversas inteligencias (múltiples) que interactúan entre sí…, y que no se cuestionan que las emociones son el filtro indiscutible por el que pasa todo aprendizaje…

Sin embargo, esto no justifica la falta de reconocimiento social que tiene esta magnífica profesión, no solo en lo económico (recortes constantes, bajadas de sueldos, eliminación de paga extra, …) sino, fundamentalmente, en el aspecto emocional.

Siendo una de las profesiones con mayor grado de compromiso, el profesorado debiera estar más y mejor cuidado por parte del entramado social. Porque en manos de los docentes está una importante parte de la responsabilidad de cómo será la sociedad venidera. No suelo ver en prensa, ni en programas de difusión, la valoración de este colectivo. Al contrario, se critica porque tienen muchas vacaciones, trabajan poco, son unos privilegiados de la sociedad,…

Quizá, en este momento, un sueldo de maestro o de funcionario docente sea un privilegio pero, hace cuatro días, cuando muchos se llenaban rápidamente los bolsillos, principalmente con el ladrillo, éramos los pobrecillos que apenas teníamos opción de evolucionar económicamente porque había lo que había, sin expectativa de más, por aquello de la dedicación exclusiva.

Hay muchos organismos, gabinetes, empresas, que realizan constantemente evaluaciones sobre cómo se siente el profesorado. A día de hoy, más del 85% cree que su reconocimiento social es peor que el de hace unos años o décadas, y más del 70% de los docentes cree que la cantidad de cambios legislativos incide de forma negativa en el prestigio del colectivo. Por no hablar de la desconsideración de muchas familias, que (aunque en contadas ocasiones sea con razón, la gran mayoría lo es sin ella), ningunean al profesor delante de sus hijos y de cualquier persona, solo porque no les ha gustado un determinado proceder con relación a sus vástagos.

Y, ¡qué queréis que os diga!, en mis primeras reuniones de septiembre con diferentes grupos de profesores, también estoy viendo mucho entusiasmo, ganas de hacer las cosas cada vez mejor, interés por hacer agrupamientos que tengan sentido, apertura hacia algunas propuestas novedosas,  alegría por haber empezado el curso y reencontrarse con los compañeros y con los niños,… y otros muchos matices positivos que me llevan a pensar que, en educación, hay mucho potencial para mejorar y que las cosas cambien.

Pero las familias, los ayuntamientos, los diferentes grupos sociales, los organismos, los políticos,… debieran contribuir a una mejora de nuestra imagen y decir, de vez en cuando, lo bien que se hacen las cosas.

 El ser humano funcionamos por refuerzos,… si tu entorno ignora lo que haces bien, quizá lo repitas…, pero si tu entorno te dice lo bien que haces lo que haces bien, seguro que tiendes a repetirlo y con mayor entusiasmo todavía. ¿Estamos?

Así que también es necesario el reconocimiento social del profesorado como elemento de mejora en la tarea docente. Y cada cual podemos contribuir desde nuestra parcela vital.

¡Feliz curso! No solo a los docentes, sino a familias y a todo el entramado social. La educación está en manos de todos. Sin duda.

Un abrazo, Asun 😉

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