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Tú no eres tu pareja…

piedras

Saturada de ver y oír a mi alrededor (muy frecuente a nivel de parejas) expresiones inculpatorias de los propios actos hacia otra u otras personas, se me ocurre comentar que…

Tengas los años que tengas, siempre es un buen momento para comenzar a sentirse libre (si no lo has hecho antes) y para percibir que la vida de cada cual, está en sus propias manos, siendo un inmenso error el pensar que la otra u otras personas, son los responsables de lo que tú haces o dejas de hacer, de lo que dices, de lo que piensas, de lo que sientes. Solo tú, solo yo, debemos cargar con esas consecuencias.

Así que, si quieres tener un espíritu libre, siéntete libre y actúa desde tu libertad. Es la mejor manera de amar, con vínculos, con respeto, con compromisos, pero sin ataduras de las que coartan, coaccionan, ahogan y llegan a destruir. De esta forma, todo fluye más natural, sano, placentero y vital.

Porque creo que un amor maduro significa unión, por supuesto, pero con la condición de preservar la propia integridad e individualidad. Ya dije en un post anterior que nadie es la media naranja de nadie, todos somos o debemos ser piezas de fruta completísimas.

No es solo un dicho el símil del bambú: y es que el amor debe ser como esta bella planta: fuerte, pero flexible, porque esta cualidad es la que le aporta estabilidad y le da resistencia.

Cuando leas esto, no sólo asientas, sino aplícate al cuento.

Un abrazo, Asun 😉

Si eres chico, quizá te reconozcas aquí…

 

A pesar de que es indudable que se van conquistando muchas batallas en la responsabilidad compartida ante la crianza de los hijos de los papás y las mamás y otras tareas, no es menos cierto que aún queda mucho camino por recorrer; como lo es que hay algunas funciones o actividades que a ellos les cuesta mucho mas. Aunque los roles están en proceso de igualación, queda alguna asignatura pendiente o a medias.

Quizá también influye que las exigencias de las mujeres en los temas organizativos de la casa o de cómo atender a los niños, es mucho más elevada que la de ellos. Somos exigentes por naturaleza.

Hace tiempo que leí un artículo que hablaba también de este tema. Yo tuve la curiosidad de confirmarlo con un grupo de madres, aprovechando que estaba impartiéndoles un curso sobre competencias emocionales en educación.  Y ellas, en líneas generales, estaban de acuerdo en que:

  • En el cole, fundamentalmente son hijos de su mamá. Los temas de relacion hijos-centro educativo suele estar mas en manos de ellas que de ellos. Controlan mejor las mochilas, la ropa que llevan puesta, los catarros, las incidencias del tipo que sean…
  • Los papás se cansan antes de jugar con ellos, prefiriendo cachivaches tecnológicos que juegos de lenguaje, de mesa, o de otro tipo.
  • A ellos les cuesta mas elegir la ropa de los peques, combinándola de cualquier forma u olvidándose de que ese día hay gimnasia.
  • Ponen mas excusas para inhibirse de algunas cosillas. Algunas mamás decían que a su marido le cuesta discernir la parte de adelante o atrás del pañal. Así que acaban haciéndolo ellas casi siempre.
  • Si alguna vez cocinan, el estado en el que suele quedar todo hace que se les quiten las ganas de que echen una mano o de que les sorprendan.
  • Esto es porque les cuesta mas hacer tareas completas (también pasa en recoger el baño después de haber aseado al niño).
  • Ellas siguen sacrificando mas su profesión y actividades lúdicas en pro de los niños.

… Y bueno,… algunas que otra cosilla más. Pero no todo ello es simplemente cultural, tambien hay razones biológicas y de estructura cerebral que nos hacen diferentes. Es indudable que las mujeres abordamos la vida en general y el día a día de una forma muy distinta a la de ellos. No es mejor ni peor. Somos distintos, sin duda.
Yo llevo muchos años casada y con la misma cocina desde hace más de 10. Hace unos días me sorprendí cuando él me preguntó donde había una sartén.

Sin duda ellos también hacen muchísimas cosas mejor que nosotras. O diferentes. Pero ese tema tocará otro día.
Pues eso, que sin que haya enfados de por medio a ver si todos ponemos un granito de arena para que esto vaya evolucionado y nos acerquemos en las posturas básicas de responsabilidades familiares compartidas.
Ánimo y un abrazo 😉

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