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Sobre TDA/H…la experiencia me dice que…

movimientos Leo hace unos días que el TDHA tiene un factor genético del 70%. Y comienzo a darle vueltas sobre el número de niños con esta dolencia que he visto en mis más de 30 años de experiencia orientadora, evaluadora y de diagnóstico. También dice ese diario que la prevalencia en España es del 6,8%, y que si no son tratados a tiempo, están abocados al fracaso escolar y profesional. Continúa diciendo que interfiere con el desarrollo social y educativo, y puede generar problemas psicológicos que duren toda la vida. También sentencia que lleva al fracaso, que pueden sufrir trastornos desafiantes, negativistas, disocial, estado de ánimo… Y para poner la guinda al pastel nos hablan del tratamiento farmacológico casi como el único salvador, ya que es un cuadro psiquiátrico infantil. De hecho, al 20% de los menores de 20 años ya se les da tratamiento de adultos.

Os aseguro que en los cientos de niños y niñas que he conocido evolutivamente a lo largo de los años, no se da esa prevalencia que cita el periódico. También os aseguro que en un gran porcentaje de casos de niños con problemas de atención, con o sin hiperactividad, existe un trasfondo de pautas educativas inadecuadas o inexistentes en el medio familiar, así como algo de impotencia educativa en el medio escolar.

Pienso que puede existir cierto número de casos de niños y adolescentes con este trastorno, pero también pienso que los laboratorios andan por medio de los diagnósticos psiquiátricos porque hay mucha pasta en juego.

Claro que hay niños movidos, pero no por ello tienen que sufrir TDHA ni ningún otro trastorno. En esta sociedad de la inmediatez y el escaso aguante hacia conductas que se salen de lo establecido, se medicaliza demasiado y sin motivo a niños que simplemente son inquietos.  Ya he citado alguna vez que el propio Leon Eisenberg, que fue quien describió el trastorno, meses antes de morir dijo que el TDHA era un excelente ejemplo de trastorno inventado.

Es peligroso que a un niño que se porta mal en casa o en la escuela, enseguida todos se pregunten… ¿no tendrá TDHA?, así que es fácil darles las pastillas para que se porten mejor.

Si miramos la definición del DMS (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), por el que se guían casi todos los psiquiatras y psicólogos,… dice que el Síndrome Hipercinético es…“un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción de moderada a grave, periodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas”.

Y yo analizo…

Un niño puede estar gravemente distraído porque no le interesa un pimiento lo que le cuenta su profesor, o porque está creando algo en su mente, o por mil motivos,…

Puede tener periodos de atención breve… ¿cómo son esos periodos?, ¿qué es breve para ti o para mi?,…

Puede tener inquietud motora… ¿cómo la definimos?, ¿y cómo la medimos?, ¿no es normal que un niños presente un desarrollo motor aún en proceso, y por lo tanto, inquieto?,…

Puede tener inestabilidad emocional,... claro, le riñen en el cole, en casa, solo le tienen en cuenta por sus resultados escolares,… así, cualquiera la tiene. Lo extraño sería lo contrario.

¿Sabes?

Solo en EEUU la venta de fármacos para tratar el TDHA hace 3 años alcanzó 3.100 millones de dólares.

Los efectos secundarios y tóxicos del metilfenidato (Rubifén y muchos otros) pueden ser  inmensos: alteración ritmo cardíaco, derrames, daños en el hígado, convulsiones, mareos, irritabilidad, alucinaciones, depresión, espasmos musculares,… y muchísimos más.

Entonces,… ¿qué hacemos?

¿Apostamos por educar más y mejor y diagnosticar menos?, ¿entendemos que el movimiento de los niños no tiene por qué ser un trastorno?…¿apostamos por escuelas de padres y madres para reflexionar con ellos sobre métodos educativos?… Hay mucho por hacer antes de acudir al psiquiatra.

Reflexión, precaución y cuidado. Nos jugamos mucho. Y recordad que cuanto mejor sepamos educar y enseñar recursos de autogestión emocional a los niños, menos necesaria será la psiquiatría y la farmacología en el siglo XXI. La sociedad presente y futura requiere de gestores sanos y saludables.

Un abrazo, Asun 😉

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Los servicios de salud mental a revisión…

cabeza-corazonEstoy sorprendida por el uso que se hace, EN ALGUNOS SENTIDOS Y EN ALGUNOS CASOS, de la psiquiatría en España. Entiendo y comparto la necesidad de que las personas con una patología mental necesiten ser tratadas con medicación, pero lo que me asusta es que muchísimas de ellas solo reciben tratamiento farmacológico y apenas terapéutico cuando, en múltiples ocasiones, en la base de muchos síntomas y manifestaciones existe un dolor emocional, una petición desgarradora de ayuda, una necesidad de una mirada cálida y comprensiva, un interlocutor que te hable, empatice, comparta y entienda,… no sólo que te dé unas pastillas.

Alrededor de mi he conocido y conozco jóvenes y no tan jóvenes con vivencias desgarradoras en la infancia y en otros momentos de su vida, las cuales han dejado grandes y graves secuelas, desde esquizofrenias, pasando por trastornos de inestabilidad emocional, trastornos bipolares, depresiones, psicosis,…. Aparte de sus historias personales, la sociedad tampoco les ponemos en bandeja alternativas realmente eficaces y humanitarias para su mejora y curación. Cierto es que, en muchos casos límites, esas enfermedades, por desgracia, probablemente les acompañen durante toda su vida pero, en otros, cuando la sintomatología es leve o la persona y el entorno ponen de su parte, estoy segura de que puede producirse la curación, porque lo he visto y así lo corroboran muchos y variados estudios y profesionales de la psiquiatría y la psicología.

Sin embargo, cuando un psiquiatra o psicólogo de  la sanidad pública tienen que atender a un paciente cada 15 minutos, difícilmente puede llegarse mucho más allá de la receta de los fármacos correspondientes, los cuales, puede que contribuya a cierta estabilización o encubrimiento de sus síntomas, pero son tantos y de tal calibre los efectos secundarios que provocan, que se nos ponen los pelos de punta tan solo con leer los prospectos. También es difícil que una persona acuda a una consulta de la psiquiatría pública sin salir con un distintivo que lo marque de por vida, porque según los criterios del DMS-V (el manual que establece qué es un trastorno mental y qué no) es complicado acudir a una visita de salud mental y que los test que te administren y las entrevistas que te realicen, no te haga merecedor de un diagnóstico acusador y limitador para toda la vida. Y no olvidemos que  muchos de los profesionales que revisan y actualizan los  DMS son muy amigos de la industria farmacéutica.

Se PONEN etiquetas que nadie explica. El propio paciente lee su informe e investiga por internet. Esto crea aún más inestabilidad e inseguridad emocional, llegando a dudar de todo y de todos.

Así que con tanta sobredosis de pastillas y tan escasos tratamientos terapéuticos, vamos camino de ser una sociedad adicta a los fármacos. De hecho, ya lo somos. La industria farmacéutica es de los negocios más potentes del mundo, se comportan como auténticas mafias, y están ganando la partida a otras necesidades y posibilidades de mejoría y curación en el ser humano.

Con lo que hay, muchos se quedan en la cama esperando que el tiempo y la vida pasen por encima de ellos, otros se refugian en el alcohol y las drogas, perdiendo así aún más su capacidad de recuperación, y otros van dando bandazos a merced del viento que les mueve cada día.

Y yo me pregunto….

¿Dónde están esos grupos terapéuticos GRATUITOS y con encuentros FRECUENTES en los que los pacientes puedan estar con otras personas e intercambiar inquietudes y dudas vitales, dirigidos por un terapeuta? Sé que existen en algunas comunidades y hospitales, pero debiera estar generalizado a todo el país y a todos los ámbitos de intervención psicológica y psiquiátrica.

¿Qué hacemos cuando en la unidad de psiquiatría del hospital le dan el alta y la familia de esa persona no tiene recursos económicos para pagarse un psiquiatra particular y muchos menos un psicólogo o acudir a un centro terapéutico?

¿Qué hacemos cuando el paciente, por las circunstancias que sean, no tiene oportunidad de compartir su situación con otros familiares y amigos?…

¿Qué hace esa persona que tiene un diagnóstico, con sus funciones cognitivas en su sitio, y no recibe un brazo o un hombro en el que apoyarse?. Yo os lo digo: o autoaislarse y sufrir, demandando quedamente una ayuda que muchos de alrededor no saben ver; o buscar a otras personas parecidas a ellos y comprar conjuntamente las droguitas y el alcohol que necesiten para evadirse absolutamente del mundo, del injusto mundo. He visto y veo ambos polos de un mismo estado.

Esto debiera de ser un problema social y sanitario, sin duda, siendo vergonzoso que miremos para otro lado como si esas situaciones no fueran con nosotros.  

Los servicios y programas debieran estar más organizados y generalizados. Los tratamientos debieran ser holísticos, trabajando no solo la mente de la persona, sino tratarlo como un todo en interacción con su entorno, ya que hay sinergia entre todas las partes del ser humano.

Lo que no podemos permitir es que muchas personas no reciban todas las orientaciones y ayudas, tanto individuales como grupales que necesitan para salir del hoyo en el que están inmersos y del que, en muchísimos casos, pueden y deben salir. No os quepa duda de que es responsabilidad de todos.

Porque cuanto más capacitemos al ser humano de forma activa en su autonomía, gestión de problemas, … menos importante serán la psiquiatría y la psicología,… y no quiero quitar el trabajo de nadie, solo ayudar a pensar que cada cual tenemos muchos más recursos mentales y psicológicos de los que, muchas veces, se nos quiere hacer ver.  El modelo social y sanitario debieran potenciar esto. Si no, echemos un vistazo al ser humano dentro de 30 años… Un preocupante porcentaje, adictos a las pastillas.

Y que conste que creo en la psiquiatría, en la farmacología y en la psicología (¡yo misma lo soy!), pero bien utilizadas.

Pues eso, reflexionemos, porque no es bueno dar todo por válido. No todo lo que nos dicen es cierto y no todo lo que hacen las políticas sanitarias está bien. Ni mucho menos. No perdamos la capacidad de pensar, hacer crítica constructiva y contribuir con ello a algún pequeño cambio, por leve que sea, será muy importante.

Un abrazo, Asun 😉

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