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¿Qué sabes de Emociones Primarias y Secundarias?


Conocemos nuestras emociones por su intromisión en nuestras mentes. Pero las emociones no evolucionaron como sentimientos conscientes, sino como resultado de especializaciones fisiológicas y de nuestra conducta: en realidad surgen como  respuestas físicas controladas por el cerebro que permitieron a organismos antiguos procrear y sobrevivir en entornos hostiles.

  Aunque se ha avanzado mucho en definir las emociones, la psicología continúa estudiando si alguna reacción en particular se identifica con una emoción específica. Por ejemplo, si los escalofríos son una reacción exclusiva del miedo.

Pese a esto, trazando una línea en el conjunto de las emociones humanas, distinguimos las que son primarias (evolutivamente) de las que son secundarias.

Parece ser que todo surge del instinto defensivo (su emoción es el miedo), instinto ofensivo (la cólera) e instinto nutricio (el deseo).

Como consecuencia de este planteamiento, se definieron las EMOCIONES PRIMARIAS, manteniendo el miedo y la cólera, y agregando la alegría y la tristeza, cuatro emociones que poseen también los mamíferos superiores y así quedó conformado un cuadro de cuatro emociones primarias, con su respectiva variedad de manifestaciones:

1. Cólera: enojo, mal genio, atropello, fastidio, molestia, furia, resentimiento, hostilidad, animadversión, impaciencia, indignación, ira, irritabilidad, violencia y odio patológico.

2. Alegría: disfrute, felicidad, alivio, capricho, extravagancia, deleite, dicha, diversión, estremecimiento, éxtasis, gratificación, orgullo, placer sensual, satisfacción y manía patológica.

3. Miedo: ansiedad, desconfianza, fobia, nerviosismo, inquietud, terror, preocupación, aprehensión, remordimiento, sospecha, pavor y pánico patológico.

4. Tristeza: aflicción, autocompasión, melancolía, desaliento, desesperanza, pena, duelo, soledad, depresión y nostalgia.

Charles Darwin planteó ya que “los principales actos de expresión que manifiestan el hombre y otros animales inferiores son innatos o heredados, es decir, el individuo no los ha adquirido”. Como prueba de que las emociones son innatas, señaló la similitud de las expresiones en una misma especie y entre diferentes especies.  A Darwin le impresionó bastante el hecho de que las expresiones corporales del hombre que tienen lugar cuando se producen las emociones, sobre todo las faciales, son las mismas en todo el mundo, con independencia de los orígenes étnicos o culturales. También indicó que estas mismas expresiones están presentes en personas que han nacido ciegas y que, por tanto, carecen de la posibilidad de haber aprendido los movimientos musculares viéndolos en los demás, y que también están presentes en los niños que tampoco han tenido mucho tiempo para aprender a imitarlas.

¡Qué interesante!

Las emociones primarias suelen estar acompañadas de claros indicios físicos.

Cuando estás deprimido/a, tu cuerpo se moviliza (o se desmoviliza) para desconectarse.

Y cuando eres feliz, tu cuerpo se moviliza para asumir compromisos y acciones positivas. Se activan determinados músculos para apoyar ciertas acciones, y tu cerebro envía mensajes especiales a tus glándulas endocrinas (que controlan la producción y la liberación de hormonas) y a tu sistema nervioso autónomo (que regula los órganos sobre los cuales no ejerces control voluntario, como el corazón y el estómago).

¿Y cuáles  son LAS EMOCIONES SECUNDARIAS?

Las secundarias, con su respectiva variedad de manifestaciones, son éstas:

1. Amor: aceptación, adoración, afinidad, amabilidad, amor desinteresado, caridad, confianza, devoción, dedicación, gentileza y amor obsesivo.

2. Sorpresa: asombro, estupefacción, maravilla y shock.

3. Vergüenza: arrepentimiento, humillación, mortificación, pena, remordimiento, culpa y vergüenza.

4. Aversión: repulsión, asco, desdén, desprecio, menosprecio y aberración.

Pero aún hay más, porque con esas 8 emociones no manifestamos todos nuestros estados de ánimo.

Robert Plutchik, que identificó y clasificó las emociones en 1980, propuso que se experimentan 8 categorías básicas de emociones que motivan varias clases de conducta adaptativa. Este autor ha expuesto una de las teorías mejor desarrolladas sobre la combinación de las emociones. Utiliza un círculo de emociones, análogo al círculo cromático en el que la mezcla de colores elementales proporciona otros. Cada emoción básica ocupa un lugar en el círculo. Las combinaciones compuestas por dos emociones básicas se llaman ‘díadas’. Las compuestas por emociones básicas adyacentes en el círculo se llaman ‘díadas primarias; las compuestas por emociones básicas separadas entre sí por una tercera se llaman ‘díadas secundarias’, etc.

En este planteamiento, el amor es una díada primaria resultante de la mezcla de dos emociones básicas adyacentes: la alegría y la aceptación, mientras que la culpa es una díada secundaria formada por la alegría y el miedo, que están separadas por la aceptación.

Cuanta más distancia haya entre dos emociones básicas, menos probable será que se mezclen. Y si dos emociones distantes se mezclan, es probable que surja el conflicto. El miedo y la sorpresa son adyacentes y se combinan directamente para dar lugar a un estado de alarma, pero la alegría y el miedo están separadas entre sí por la aceptación, y su fusión es imperfecta: el conflicto resultante es la fuente de la culpa.

Tanto las emociones primarias como las secundarias casi nunca se presentan aisladas, más bien son una combinación de todas las familias de emociones básicas mencionadas. Por ejemplo, los celos pueden ser una combinación de enojo, tristeza y miedo.

Indaga un poco por la red (Robert Plutchik) y verás los cientos de emociones que se derivan de las 8 básicas que hemos visto hoy.

¡Qué interesante! y ¡Qué emocionante!

¿Alguna duda? Pregúntame! Con gusto te voy a responder.

Es un tema… ¡apasionante! 😉

 

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