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Qué nos pasa…

Su corazón estaba tan necesitado de amor que se dejó caer en los brazos de la primera persona que se los ofreció. Se sintió reconfortada, lloró de emoción, la vida era plena para ella… hasta que se dio cuenta de que todo había sido un espejismo. Esas muestras de amor que recibía eran de puro egoísmo porque él sólo quería llenar, utilizándole a ella, todo lo que no estaba sabiendo darse a sí mismo.

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… A veces, más es menos…

la fotoEn muchas ocasiones nos cuestionamos cómo encontrar el objetivo en nuestra vida, sin pensar que el hecho de vivir ya es el objetivo. Nos bombardean gabinetes, gurús, coaches, asesores de todo tipo diciéndonos que hay algo más elevado a lo que podemos aspirar, que es mejor no confiar en quiénes somos,…

 …Y es que tenemos un gran problema…

¿Cuál? Pues  que normalmente miramos hacia fuera, con los ojos de nuestro ego, que es lo que potencia el modelo social y educativo que tenemos. El ego nos dice que sólo somos lo que tenemos, nos identificamos en gran parte en base a nuestras posesiones,… En educación, sumergimos a los niños en una cultura que enfatiza el más,… sin darnos cuenta de que, si socialmente somos lo que tenemos, en el supuesto de que nos desaparezcan las cosas, también lo que somos desaparecerá en el proceso.

Pero hay otro elemento en el ego: soy lo que tengo y también lo que hago. Así que medio mundo anda a la desesperada haciendo cursos de todo tipo, muchos quieren ser asesores, nos dicen y marcan que hay que fijarse metas, la idea de la valía pasa a ser aquello que puedo conseguir. Nos dicen que nos sintamos realizados y vivamos la vida con un objetivo. Esto se enseña insistentemente. Una y otra vez. Nuestras decisiones siempre se toman desde el ego. En general, transmitimos que el mundo está diseñado para la competición.

El ego nos dice que soy… lo que otros piensan de mí.

Dentro de poco, un elevadísimo porcentaje de personas tendremos un blog, una web, mucho que decir en redes,… convirtiéndose esto en algo donde cada uno mostramos lo que nos indica nuestro ego, y aunque escuchemos a los demás, no debemos bajar la guardia para no quedarnos atrás.

Cada vez me produce mayor aturdimiento  buscar información en la red porque hay tanto y tanto contenido, que nuestra atención se dispersa en la búsqueda, pudiendo pasar una tarde en el ordenador de lado a lado, sin concretar ni encontrar  aquello que buscábamos.

Cuidado! Nada más lejos de mi intención que desprestigiar las redes y la tecnología, opino que indudablemente están haciendo mucho por nosotros y ya son absolutamente necesarias, pero,…como todo,… con cierta moderación, porque el mundo real sigue estando ahí fuera, enfrente de ti, a tu alrededor, no en la pantalla…

¿Nos suena el famoso TDHA (trastorno de déficit de atención con hiperactividad) tan de moda en los niños? En muchas ocasiones está causado por el bombardeo de estímulos que son incapaces de procesar, seleccionar, digerir y utilizar adecuadamente.

Y es que en esta sociedad estamos necesitados de un sutil cambio. El problema es cómo pasar a la fase del sentido de la vida.  Porque oigo a muchísimas personas decir que no saben cuál es el sentido de sus vidas.

Yo creo que nuestra misión en la tierra debe ser como una especie de llamada interior, lo que los orientales llaman DHARMA, (ley natural, orden social, conducta adecuada o virtud) porque, desde ahí, todo tiene su razón de ser. Este cambio se produce dentro de cada ser humano, algunos nacen con esta especie de “don” o conexión con nuestro auténtico ser interior, otros lo experimentan en otros momentos de sus vidas y seguro que se ven reflejados si alguno lee estas líneas. Ese cambio es como un salto cuántico, suele tener lugar una EXPERIENCIA CUMBRE, (que suele venir en forma de crisis) con las características de: intensa, por sorpresa, benevolente (que nos sienta bien), y perdurable.

¿Quién no ha tenido una crisis del tipo que sea? Pero es que los peores momentos son necesarios para impulsarnos a un lugar superior. Debemos aprender a ser blandos, flexibles, a dejarnos llevar. La sincronicidad es como una especie de colaboración con el destino, que cada vez se hace más habitual cuando el ego deja de mandar en nuestras vidas y nos sentimos conectados a otra especie de sensación y energías universales.

Regresa a la naturaleza y encuentra la tuya propia. No quiero decir que dejes todo y te vayas a cultivar hortalizas (que no estaría mal) sino que te sensibilices y emociones ante el transcurrir de las estaciones, la belleza de la nieve, la furia de la tormenta en el mar, el abrazo de un árbol… El hombre somos un ser social, pero sin la naturaleza,sin sentir la conexión con la energía universal,  nada tiene sentido o muchas cosas pierden su sentido. Mira el árbol cuando vas a tu trabajo, observa ese seto de plantas, la forma de las nubes, la expresión de esa persona… no vayamos cabizbajos rumiando los problemas que nos machacan la mente incesantemente.

No olvides que el ego, lo que enseñas, es tu coraza, y que tienes otro yo más profundo, más universal, menos necesitado del exterior… que es el que mantiene en armonía a tu ser exterior y  es el que debemos tender  a mostrar más a menudo.

Me parece necesario reflexionar sobre todo esto y ¿a ti? A veces hay que frenar, ralentizar la vida y mirar hacia adentro.

¿Si?… Ya sabes que… si quieres, puedes 😉

Sobre la vida y la muerte…

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Hoy, la noticia de que ha muerto una persona todavía joven (65 años), recién jubilada, con planes, cuya desaparición no era esperada, me ha hecho reflexionar sobre algunas cuestiones de la vida y la muerte.

Tuve la ocasión de trabajar con ella un breve periodo de tiempo en el inicio de este curso. Nuestras relaciones fueron normales, podíamos coincidir o discrepar en temas de trabajo, buscábamos el acuerdo,  tomamos algún café juntas, abrimos algunas parcelas de nuestros corazones y nos contábamos cosas sobre nuestras vidas personales, tratando ambas de hacer más verdad lo que compartíamos por el mero hecho de contárselo a alguien.

Pero me sorprendo de forma inmediata haciendo un análisis sobre el valor moral de mi relación con ella, porque necesito pensar y creer que nuestra coincidencia vital, fue, por mi parte, lo mejor que yo misma podía esperar de mí.

Quiero decir que pienso y defiendo que el ser humano estamos abocados a pasarnos cuentas a nosotros mismos sobre nuestros actos y que cuando alguien cercano muere, aparte del inevitable dolor, el primer pensamiento que cruza por nuestras mentes es si lo pudimos hacer mejor en algún momento.

Evidentemente, como seres humanos, nuestras acciones están destinadas a sufrir fluctuaciones de todo tipo pero, en general, deben guiarnos unos principios y ética personal que no solo estarán en nuestras vidas como una filosofía a seguir, sino como un COMPORTAMIENTO EN EL DÍA A DÍA. Porque es aquí donde nos dejamos ver, donde hacemos feliz o menos al de al lado, donde aprendemos a enriquecernos o a empobrecernos como personas,…

La vida pasa,… y más rápido de lo que nos gustaría a todos,… pero en el camino hay tantos y tanto matices que podemos y debemos cuestionarnos,… porque son los que, en definitiva, nos llevarán a que nuestro autojuicio, en el final de nuestros días, sea favorable a nuestros actos y pasemos el umbral de esta vida con la “cabeza alta” y con un sentimiento de orgullo de que sí, lo he hecho bien, o al menos me lo he cuestionado y he tratado de corregir siempre que he podido, …

Yo, a veces, me sorprendo pensando si la “onda expansiva” que está creando mi vida sobre la tierra y el cosmos es la que me gusta, si cuando yo no esté físicamente he podido dejar una huella de mejora en personas y lugares,…  y si me respondo que SÍ, es que voy por buen camino.

SIEMPRE que a alguien que está cercano a la muerte se le pregunta qué cambiaría de su vida si pudiera, la respuesta NUNCA es hacia mejora laboral, de ocio, de posesiones,… siempre la respuesta tiene que ver con la mejora en las relaciones con el RESTO DE SERES HUMANOS.

Aquello de… hazlo con él/ella como si fuera la última vez que le vas a ver, creo que es un buen autoconsejo para todos.

Ahora que estamos a tiempo, vamos a cuestionárnoslo.  Merece la pena 😉

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