Me gusta el concepto de EDUCACIÓN SILENCIOSA…

Estamos de acuerdo en que es muy delicado dar consejos sobre educación, con tanta saturación de planteamientos teóricos generales y  que además no se adaptan del todo a la infinita variedad de familias, de padres, de niños,… de personas.
Últimamente me estoy dando cuenta de algo muy importante educativamente hablando: los padres y educadores actuales se exceden en dar consejos, guías, pautas,… a sus alumnos y niños, en el afán de que aprendan no solo más, sino fundamentalmente, mejor.
Pero parémonos un momento a observar a esos padres que están casi constantemente repitiendo una y otra vez: “di buenos días, pórtate bien, pídelo por favor, da las gracias,…”, no tendrán tiempo de cierta tranquilidad y espontaneidad,… y el niño tampoco. Hay niños en cuyos oídos resuena constantemente la retahíla del padre o de la madre, o de ambos a la vez.

Nuestra palabra, la de los adultos, padres y educadores, no tiene tanto valor como le damos: no es tanto lo que le decimos al niño lo que más influencia va dejando en él, sino lo que HACEMOS delante de ellos y CÓMO lo hacemos. No son solo las normas, órdenes, prohibiciones o consejos lo que más les formará, sino vuestra manera de vivir, vuestras preocupaciones, vuestras respuestas emocionales, vuestros amigos, vuestro entorno, vuestro humor, vuestra sonrisa, el tiempo que le dedicáis al móvil estando con ellos, la música que escucháis, los programas de TV que veis, vuestras lecturas (cuántos padres desean que sus hijos sean lectores, les compran multitud de cuentos,… pero ellos no tienen nunca un libro entre sus manos).
Sin necesidad de dirigirse constantemente a él, sin emitir grandes principios teóricos, pero estando a su lado, se le enseña y él/ella aprende lo esencial de lo que debe saber. Y si los hechos están en contradicción con las palabras, son los hechos lo que más les impresiona, y lo que deja una huella más profunda. Todo esto son aspectos de la Inteligencia Emocional.

Así que no es necesario estar todo el tiempo diciendo cómo tiene que hacer, sino también saber mostrarnos en silencio con un comportamiento equilibrado, coherente y consecuente. Por tanto, practica una buena Educación Silenciosa.
No es fácil en estos tiempos tan ruidosos en los que todo tienen algo que decir y demás, queriendo llevar siempre la razón. Un abrazo, Asun

El lado emocional del tomate…

A estas alturas casi nadie duda de que las emociones preceden todas las decisiones que tomamos en nuestra vida. Por supuesto, también los sabores van acompañados de emociones,… y la forma de comportarnos delante de los alimentos con niños delante… va a determinar el placer o displacer en su sentido del gusto y hábitos alimenticios.

Tengo una hija que tiene la suerte de poder cultivar en su pequeño huerto preparado en una terraza, algunas hortalizas y verduras. Su hijo, mi nieto de 4 años, ha vivido esta primavera con amor y una buena enseñanza modelada por sus padres, todo el proceso de preparado de la tierra, plantación, crecimiento, madurez y recolección de los tomates.

Cuando cogieron el primero, allá por julio, lo trataron con respeto y amor (si, al tomate), agradeciendo a la tierra el fruto obtenido. Sus padres iban verbalizando sus emociones. A la hora de probarlo, hicieron 4 partes, le echaron una pizca de sal y sus progenitores exclamaron: ¡hummm, exquisito! Por supuesto, el niño también degustó su parte y sintió, lleno de emoción compartida e individual, el sabor del tomate.

Desde ese día, es Millán quien vigila también el crecimiento de la planta y de los frutos, y quien se encarga de recogerlos cuando los ve rojos y maduros.

Si le preguntas… Millán, ¿cómo están los tomates? te responde: ¡exquisitos! Y los come y disfruta con deleite y emoción.

Consecuencia: en nuestra actitud hacia los alimentos está el placer o displacer que los niños desarrollan hacia los mismos.

Y es que en el ser humano no hay ni un solo sentimiento, acto, respuesta, hábito, proceso… que no esté precedido y cargado de emoción. No lo dudes.

Y trata de transmitir con tu actitud aquello que deseas que sea “copiado” y aprendido. De forma sencilla y natural.

Emociones adultos “versus” emociones niños…

maxresdefault (1)Enseguida empezará el cole y, como demasiadas veces, dejaremos gran parte de la educación en manos del centro educativo al que acuden nuestros hijos e hijas.

Y quizá aún no nos demos cuenta de que el entorno familiar en el que se desenvuelve el niño es, en términos emocionales, la punta de lanza de su crecimiento y evolución.

Pero olvidamos demasiado a menudo que el modelo que les proporcionamos es el pedestal sobre el que se asentarán sus firmezas o debilidades.

Os doy una breve relación de preguntas que debierais haceros con mucha frecuencia y reflexionar sobre vuestras mismas respuestas. ¡Vamos! deja el móvil y dedica unos minutos a pensar en esto y a comentarlo con tu pareja…

  • ¿Qué RELACIÓN tienen tus emociones con la conducta de tu hijo/a?…
  • ¿Piensas en CÓMO estableces la comunicación emocional y cómo la podrías mejorar o crees que tú eres así y nada puedes cambiar?…
  • ¿Si tú cambias de ACTITUD (tanto hacia positivo como hacia negativo)… observas cambios en él/ella?
  • ¿Sueles MANTENERTE estable y homogéneo en tus reacciones o, por el contrario, cambias fácilmente y sin causa aparente, de estado de ánimo?
  • ¿Crees que la CULPA de lo que hacen los niños la tienen ellos o los adultos tenemos responsabilidad en las reacciones de los niños?
  • ¿Qué supone para tí la FRUSTRACIÓN y cómo la manejas?,… 
  • ¿Y para tu hijo/a?, ¿le estás enseñando a identificarla y a convivir con ella?
  • ¿Cómo puedes potenciar su AUTOESTIMA?
  • ¿Cómo puedes contribuir a que MEJORE sus relaciones sociales?…
  • ¿Qué sueles hacer para que desarrolle el sentido de la RESPONSABILIDAD?
  • etc,… etc,… etc….

Al tiempo que escribo esto, me cuesta representarme a una pareja de jóvenes padres haciéndose preguntas de esta índole, comentándolas entre ellos y buscando respuestas. Más bien les veo con el móvil en la mano, en este mundo de pantallas, redes y cotilleos banales que estamos creando, descuidando lo fundamental: el niño, el ser humano y todas sus necesidades.

Dentro de unas pocas décadas, yo no estaré aquí para verlo, pero mucho me temo que el camino educativo no es del todo el correcto, porque estamos descuidando demasiadas cosas sencillas pero necesarias, mientras las personas seamos sobre todo corazón y emoción. Y no creo que esto vaya a cambiar.

Reflexiona, piensa, y sal un poco del borreguismo que esta sociedad nos está transmitiendo.

¡Vamos! da el primer paso. No esperes y toma por una vez la iniciativa. 🙂