#MejorSinMiedo. COVID-19

tulipanesNo tengamos miedo. Todo va a salir bien. El miedo es una emoción necesaria porque en momentos de peligro, nos ayuda, agudizando los sentidos, pero nos ahoga y limita en otras situaciones. Pero en estos momentos de alarma sanitaria y social, el miedo no es buena compañía, porque…

  • Bloquea nuestras defensas.
  • Nos hace sentir enfermos.
  • Ayuda a que se desencadenen episodios de ansiedad.
  • Limita nuestra capacidad de reacción.
  • Nos incita a percibir amenazas constantes.
  • Atenaza y confunde tu pensamiento.
  • Te impide ver lo bello de lo que te rodea.
  • Activa y potencia el estrés.
  • Se esparce como la pólvora a nuestro alrededor y todo lo contagia.
  • … y otras muchas consecuencias nefastas…

Con la pandemia desencadenada por el COVID-19, la situación es la que es. Dolorosa y nueva para todos, pero, precisamente por eso, debemos aceptarla, ser precavidos, esperar y salir fortalecidos.

Esto nos ayudará a cambiar aspectos de nosotros mismos con relación a nuestro entorno, a ver la vida de otra forma. A mirar las estrellas con humildad. A darle un respiro a la tierra y aprender a mirar más a los árboles y montañas y menos a los objetos de consumo.

Hablo estos días con personas cercanas a mí que ya sienten ansiedad y malestar, y necesitamos entender que estas sensaciones las podemos controlar, que solo están en nuestra cabeza y que en nuestros pensamientos mandamos nosotros.

Si te vienen “fantasmas” … despáchalos con una canción, con un cambio de actividad, leyendo, paseando por la casa con música animada, escribiendo, haciendo unas respiraciones profundas, … Y si vuelven, deberás despacharlos de nuevo para que no les sea fácil que penetren en tu mente y en tu mundo. Toma el control de tu vida y de tus emociones y reacciones. Y si no puedes hacerlo por ti mismo, pide ayuda.

Yo soy psicóloga y me presto a hablar un rato contigo, a guiarte en unos sencillos procesos de relajación, a enseñarte a calmar la ansiedad,… Puedes contactar conmigo por este blog, y en mi email: asunmarrodan@gmail.com

Además, alguien con miedo irracional lo transmite a su entorno y, en estos momentos, nadie podemos permitirnos el lujo de no estar fuertes. Es una obligación por nosotros y por los que nos rodean.

El sentirse confinado es muy limitante cuando lo piensas, pero si cambio mi enfoque mental y pienso que estoy operada de una rodilla o de otra cosa y que tengo que estar un mes (o más) en casa, mi mente lo aceptará y se adaptará. Todos tenemos recursos en nuestro interior y ahora necesitamos hacer visibles las alternativas más positivas para cambiar el mapa mental con el que interpretamos la vida en general y, el confinamiento actual, en particular.

Seguro que estás aprendiendo a ver tu mundo de otra forma, a valorar cosas en las que, antes, ni te habías fijado.

Todo acontecimiento de nuestra vida y circunstancias, reporta una lección, y la lección del COVID-19, va a dejar profunda huella en nuestras relaciones y emociones, en nuestra soberbia, en nuestra escala de valores, en nuestro falso poder como humanos.

Aprenderemos que la Naturaleza estaba muy malherida y también necesitaba un respiro. Y aprenderemos a abrazarnos de nuevo y a mirarnos a los ojos de otra forma, con más calma, con mas conciencia, con más sincera intensidad.

No tengáis miedo. Saldremos reforzados de esta situación. #TodosJuntos. 

Un abrazo, Asun

Amistad y espacio

Hay veces en las que esa persona a la que estás unido no te necesita tanto, o no te echa de menos. Así que busca su espacio y pasa unos días o una temporada sin comunicarse contigo. Y algunas veces nos sentimos mal por ello y nos decimos en voz baja y con cierto resquemor … ¡Ya me llamará cuando me necesite…!

Que no te llame no significa que no te quiera. El cariño, la amistad y el amor, en su calidad de incondicionales, también necesitan de distancia y “tiempos muertos”. Deja que así sea porque nada empeora por ello. Si la ligazón es profunda, ambas partes lo entenderán y aceptarán. Pero no le des vueltas a la cabeza rumiando… “pues si no me llama, yo tampoco lo voy a hacer”. Tú debes hacer lo que creas, independientemente de lo que haga el otro.

Por eso, en la amistad, tu reacción no debe ser una respuesta a la suya, sino algo que, un día o en un momento determinado, te apetece, o es necesario para ti: porque quieres verle y hablar un rato, porque le echas de menos, porque no quieres distanciarte, porque sabes que te necesita, porque quieres tomar algo y echar unas risas,… por lo que sea.

Eso es amistad bien entendida desde la libertad individual, que es como debe ser. Y las personas con Inteligencia Emocional, equilibrio y mentes sanas, seguramente reaccionen así.

¡Los niños necesitan buenos cimientos emocionales!

El amor y la ternura son los cimientos de nuestro desarrollo emocional y, por tanto, importantísimos a o largo de toda nuestra vida.

 

Pero, de forma específica, las muestras de afecto o desafección que recibimos cuando somos pequeños, quedan grabadas a fuego en nuestro cerebro emocional o sistema límbico, cuya función está relacionada con el aprendizaje, la memoria y las respuestas emocionales. Está situado justo debajo de la corteza cerebral y está formado por el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral y el hipocampo. En la “amígdala” es donde se procesan las emociones.

Es la estructura más importante dentro del sistema límbico. Es la que guarda y maneja nuestras emociones más irracionales. Es esta parte del cerebro en la que se genera la “defensa” contra los peores sentimientos que tenemos los seres humanos: el miedo, la ira, la tristeza, etc. Se encarga de regular estas sensaciones y de protegernos ante ellas.

Gracias a la amígdala podemos escapar de situaciones que ponen en riesgo nuestra supervivencia; pero también tiene una parte complicada: es la que permite que nuestros miedos más profundos y nuestros traumas infantiles salgan a la luz. La amígdala nos ayuda a buscar la estrategia necesaria para solventar una situación de estrés, miedo o peligro y nos da una visión de lo que sucede a nuestro alrededor.

Seguro que tienes frescos y nítidos recuerdos con esa huella emocional buena y no tan buena de cómo se relacionaban contigo tu familia, educadores y entorno. Abrazos, explicaciones, gritos, castigos, sonrisas, caricias,… Todo queda grabado en la amígdala y va a condicionar tu equilibrio emocional posterior.

Así que trata de hacerlo muy bien con los niños y, por supuesto, con todas las personas, pero fundamentalmente con los niños. Son indefensos y les enseñamos a modelar su personalidad con nuestras reacciones, emociones y comportamiento. ¡Cuán importante es conocer y mejorar nuestra Inteligencia Emocional!