Psicología, Educación, Salud y Vida

amazonasHace unos días escuchaba en un programa de radio a un representante de una Asociación de Editores de Libros de Texto y, a medida que avanzaban en la conversación, yo no dejaba de sorprenderme de lo que iba oyendo….

Por ejemplo…

–         En España se editan cada curso unos 50.000 libros de texto, en Francia unos 2.000.

–         Hay editores que hacen 19 versiones de un libro de Matemáticas de 4º de EP. Es un disparate incoherente.

–         Puedes ver en algún libro los climas de esa Comunidad Autónoma, pero no los climas de España.

–         Según de qué CA seas, un alumno puede llegar a los 12 años sin haber oído nunca que existen unos ríos llamados Amazonas o Danubio.

–         También según la CA o el legislador de turno, un currículo puede contemplar 700 horas de Matemáticas y otro 1400 horas.

–         En un texto de una ciudad, se podía leer que la actividad más importante del año 1978 (año de la Constitución) fue un festival de cine.

Y es que no hay derecho a que la EDUCACIÓN no esté protegida por leyes, sino que éstas cambian a capricho de los irresponsables políticos. Debiera estar prohibida tanta multiplicidad normativa, ya que es absolutamente absurda e incoherente.

Se gasta energía y dinero a raudales en adaptar el currículo de la LOMCE (o de la ley de turno según quien gobierne) a los caprichos sin sentido de cada Comunidad Autónoma. Cambia el gobierno y cambia el contenido del libro de texto. El localismo tan exagerado que hay en nuestro país empobrece la educación porque los niños van a ser ciudadanos del mundo. Cuando preguntas a niños y jóvenes, se observan muchas lagunas al hablar de referentes sobre el gran mundo que les rodea.

Así que muchos nos preguntamos,… pero ¿esto qué es? ¿Qué están haciendo muchos irresponsables que solo piensan en seguir calentando el sillón?. No existe lugar en el mundo que ocurra esto. Finlandia o Alemania, que son referentes nuestros, tienen acuerdos para que las leyes educativas no cambien según les apetezca a los que están gobernando. Tienen claro que con la educación no se juega.

El libro de texto debe servir para vertebrar el programa, pero no debe ser el único elemento en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Debe orientar únicamente. Así que es fundamental que funcionen los equipos docentes y el profesorado, porque son los que, día a día, construyen el saber y la forma de aprender del alumnado.

Y no podemos dar la espalda a esto porque, como siempre, los niños son las víctimas.  Y tal y como está el patio, necesitamos que nuestros niños y jóvenes se conviertan en adultos informados y formados, con cultura, con visión global, con capacidad de tomar decisiones adecuadas, con capacidad de negociar, motivados en la consecución del bien común, con habilidades relacionales y comunicativas,… en fin, muchos de los elementos de los que adolece nuestro currículo. Así nos va.

Esto tiene que cambiar. Y no nos quedemos esperando a que hagan algo los demás. Aportemos cada uno lo que esté en nuestra mano mejorando nuestra práctica educativa y creemos conciencia. Las buenas ideas y los buenos hechos pueden extenderse como un reguero de pólvora.

Cree en ello y da el primer paso. ¿Sí?. Un abrazo, Asun 😉

 

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Necesarias reflexiones…

 

 

  • No me vale que todos hablemos de Educación Emocional,…
  • No me vale que todos digamos… hay que, hay que…
  • No me vale que tratemos la Inteligencia Emocional como algo exterior a nosotros que se puede enseñar del mismo modo que las Matemáticas o cualquier materia de aprendizaje,…
  • No me valen los profes que dicen que practican la Inteligencia Emocional con sus alumnos y tratar con ellos como adultos es realmente difícil,…
  • No me valen los papás que dicen educar con Competencias Emocionales y son incapaces de ponerse de acuerdo en la pareja o tratan de que sus hijos cambien el comportamiento a través de amenazas, castigos y gritos,…
  • No me vale la palabrería, sino las acciones válidas, aunque estén desprovistas de conceptos teóricos,….

Me vale….

Cuando uno…

  • Respira hondo antes de dejarse llevar por el impulso oscuro,…
  • Es capaz de entender la empatía,…
  • Sabe escuchar en vez de avasallar hablando,…
  • Sabe pedir disculpas también a los pequeños cuando es necesario,… 
  • Trata a los niños con el debido respeto y consideración,…
  • Se cuestiona cada día su cambio personal en pos de la mejora de su entorno inmediato,…
  • Piensa que los niños no deben obedecer sólo por el hecho de ser niños,...
  • Intenta constantemente que su huella en el paso por el mundo sea la mejor posible,… y muchas cosas más en esta línea,… me valen.

Lo demás, como digo, palabrería y echar balones fuera. Se habla mucho y se hace algo menos.

Empieza por cuestionarte a ti mismo y entonces hablaremos de Inteligencia Emocional.¿Si? Un abrazo 😉

IMG_7695                Antes de que empiece el curso…. 

Estaba reflexionando sobre diversas situaciones que he vivido en distintos momentos laborales, pensando en que, sin duda, hay muchísimos profesionales de la educación que disfrutan con su trabajo, están motivados, se cuestionan cada día y a cada momento cómo hacerlo mejor, están volcados en la Educación Emocional, están muy interesados en los avances de la Neurociencia y la Neuroeducación, les encanta lo que hacen y se enriquecen como personas con ello, … en fin, lo que debe ser.

Sin embargo, se me ponen los pelos de punta cuando pienso en esos otros profesores (no nos engañemos, están también ahí), oscuros y huraños para los que los niños siguen siendo unos “entes” bastante ajenos a ellos, y para los que el concepto de enseñar y educar se limita a abrir los libros en el aula por la página que toca, seguirlos casi al pie de la letra, ponerse detrás de una mesa y establecer el mínimo contacto emocional con los niños y niñas.

Por ejemplo… hablo de aulas de primer ciclo de primaria donde los niños son tratados de usted. Sin duda, esto no es una muestra de respeto hacia los pequeños, sino una falta del mismo, ya que con esa actitud están marcando que poco o nada quieren sobre establecer lazos afectivos con los pequeños. Estos profes son patanes emocionales y este “detalle” va unido a unas prácticas de enseñanza-aprendizaje totalmente rígidas y desprovistas de un mínimo de cercanía y calor humano. Después, alardean de que van a cursos de Inteligencia Emocional. Qué risa, qué ironía, qué desfachatez.

Otro ejemplo real son los profes que apenas llaman a los niños por su nombre en todo el curso. Les nombran con el genérico “niño o niña, incluso siendo, algunos de estos pequeños, parientes cercanos del docente.

Unos y otros “docentes indecentes” (creo que me acabo de inventar el término) tienen oscuridad interior, problemas de autoestima,  de comunicación, de trabajar en equipo… Prefieren estar cuanto más encerrados en sus aulas, mejor, sin compartir momentos de relax con otros profesores. Como mucho, controlando a los pequeños que han dejado sin recreo porque no habían acabado la tarea a tiempo. Suelen necesitar un chivo expiatorio.

No tienen apenas nada que decir, y mucho menos que aportar,… solo rumiar lo mal que está el sistema, lo poco que cobran, las ganas que tienen de jubilarse,…  si la orientadora trata de echarles una mano, enseguida saltan con un “tú das consejitos, pero ya me gustaría verte en mi pellejo”… como si estuvieran sufriendo un auténtico viacrucis por estar con niños y niñas. En el colmo de incompetencia educativa, incluso alardean de no hablarse con los padres de esa niña que trabaja poco y mal, porque discutieron en el primer trimestre, y a él, que es el profe, no le desautoriza nadie. Faltaría más.

Los he visto. Están ahí. Pasando demasiadas horas y días con los pequeños que han de ser el pilar de la sociedad, del mundo, de los necesarios cambios sociales,… dando un ejemplo nefasto en todos los ámbitos. Y haciendo de la asistencia a la escuela para no pocos niños y niñas, una auténtica tortura.

Y lo mas curioso, no hay inspector, ni organismo, ni jefatura del centro, ni nadie… que se atreva a plantarles cara o, al menos, a sugerirles reflexionar sobre lo qué están haciendo. O mandarles al rincón de pensar. U otras muchas medidas que se podrían tomar.

Esto debiera ser la revisión de la práctica docente, no sólo inflar el currículo con cursos que nos den créditos para que el sueldo no merme, para engordar mi carrera docente, y para aparentar que estoy al día.

Todo el mundo, docentes o no, necesitamos librarnos del dolor de las experiencias traumáticas personales de la etapa infantil o de primaria (parentales, familiares, escolares y sociales) que tanto nos han marcado y condicionan nuestra respuesta,  para poder ver a los niños en toda su grandeza y tratarles con el debido respeto. 

Es que no me canso de repetirlo…. ¿educación emocional en los centros? por supuesto que sí, que es hipernecesaria, pero primero… educación emocional en los adultos.

¡Me parece tan obvio!. Un abrazo y hasta otro rato 😉

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