Psicología, Educación, Salud y Vida

Hace un par de meses leí en la prensa de mi comunidad un escalofriante artículo sobre una empresa de servicios de comida en comedores escolares, residencias de personas mayores, centros de educación infantil y primaria, centros de día, hospitales, personas dependientes…
El tema es muy grave ya que se constataron en diversos centros y poblaciones, denuncias sobre la mala calidad de la comida, entre otros:
⁃ Presencia de bacterias en menús.
⁃ Deficiente presentacion, sabor y olor de la comida, (centro personas mayores).
⁃ Larvas de gorgojo en platos servidos a niños (en varios colegios).
⁃ Denuncia de padres por la escasez y mala calidad de los alimentos que reciben sus hijos.
⁃ Un trozo de madera de 2 cm en un plato de verduras.
⁃ Bacteria listeria monocytogenes. En este caso, los envases estaban cerrados antes de su análisis, por lo que ya estaban contaminados. Esta bacteria genera enfermedades antes de que se note nada raro en la comida, afectando a niños y mayores. 
⁃ Un chicle mascado en un plato de comida.
⁃ Un insecto dentro de una croqueta.
⁃ Una tuerca.
⁃ Un trozo de cuchilla de 2 cm.
Como podemos comprobar, es absolutamente incomprensible e inadmisible.
Se incumplen gravemente los protocolos de sanidad y cuando hay denuncias, se resuelven con multas, como si el dinero tuviera potestad de sanar. 
Y luego nos preguntamos de dónde han surgido tantas y tantas nuevas dolencias y enfermedades que no existían hace 100 años. Y tantos y variados cánceres, enfermedades neurodegenerativas y del estado de ánimo, enfermedades del sistema inmunológico,…. El ser humano vive más años que nunca, pero acarreamos mucho lastre en nuestra salud con dolencias variadas que hace 60 años ni existían. Eso sí, los laboratorios se frotan las manos porque a cada nuevo "mal" ellos nos ofrecen grandes "remedios" que nos aliviarán esos síntomas pero quedará encubierta la causa de la enfermedad. Además, si te duele el estómago te trato el estómago y punto…. como si esta parte del cuerpo no tuviera relación con el resto.
Lástima que aún la medicina no se da del todo cuenta de que somos seres completos con un organismo en interacción y lo que le pasa a un órgano afecta al resto del cuerpo, cerebro incluido. 
Y estoy segura de que somos lo que comemos, cómo lo comemos y lo que pensamos.

Vigila tu alimentación, lo que comen los tuyos, lo que les dan en los centros escolares o cualquier otro lugar y si no te gusta… denuncia, protesta, habla, grita, hazlo visible. Algunos desalmados no pueden quedar impunes jugando con la salud de todos para llenar sus arcas. 

La solución no pasa sólo por poner multas, sino por cerrar de un plumazo estas empresas que se pasan por allí la salud de los demás y comercian con nuestra alimentación.
Mientras tanto y por tu cuenta, prescinde de azúcares y lácteos (para empezar). Te harás un gran favor. Y aumenta tu formacion-información en materia de salud y alimentación. Esto también es educación.
Que no nos vendan como saludable mucha de la "comida-basura" que tan bonita y apetecible nos muestran en TV o en los supermercados. Vamos a ser más críticos. Nos jugamos mucho.
Hablaremos de todo esto con más intensidad.
Un abrazo y hasta pronto 😊 

Tiempo de verano, de soltarse la melena y dejarse muchos de los condicionamientos que nos autoimponemos. El cuerpo más desnudo, la mente más libre. Esto es bueno, saludable y necesario. Pero cuidado con que esa libertad afecte solo al cuerpo. La mente también lo necesita, sin dejarte llevar solo por los consejos de las revistas, sino cuestionándote tu integridad lejos de falsas fachadas. 

La belleza es más auténtica cuando surge de dentro. Por muchos potingues que nos echemos  y apaños que nos hagamos, si no hay esa esencia dentro, poco vamos a brillar.  

Así que resplandece con luz propia, porque esta luz nunca se apaga. ¡No lo olvides! 

Un abrazo y feliz verano 😘

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¡Cuántas veces oímos y vemos a profesores estresados!. Ya existen estudios que demuestran que el estrés del profesor pasa a los alumnos rápidamente y se crea un círculo vicioso en el que tanto los profes como los alumnos generan cortisol (la hormona del estrés). Y un niño en estas circunstancias es más sensible a mostrar falta de atención, problemas de conducta u otros desórdenes mentales.

Si sabemos que una de las leyes del aprendizaje es la imitación, y también conocemos el efecto de las neuronas-espejo, es fácil deducir este “contagio”. 

A veces los profes se sienten impotentes ante una clase disruptiva, minusvalorados ante padres que les presionan y ante otras circunstancias… pero en nuestro país parece que los sesudos legisladores aún no se han dado cuenta de lo útil que sería una materia en Magisterio sobre cómo gestionar una clase: medidas para motivar, integrar, analizar situaciones, responsabilizar…

Pero ya que esto va a paso de tortuga, vamos a pensar un poco en nosotros mismos,… ¿y si pensamos que todo pasa por la gestión de nuestras propias competencias emocionales?. Porque si yo no sé qué me pasa, ni cómo gestionar mis emociones y reacciones,… difícilmente puedo enseñarlo. Y probablemente, ni tan siquiera controlarlo.

Y ahí andamos. Como casi siempre, parcheando. Cursos a cientos sobre nuevas tecnologías, pero menos sobre autogestión emocional y conocimiento de las emociones en los grupos. Y si los hay (que también comienza a haber mucha gente que habla de esto), siempre están enfocados a “enseñar a controlar emociones a los niños, o sea, a los demás”, saltándonos tan preciado paso de “aprenderlas y conocer nosotros las nuestras previamente”.

Muchos profes que desconocen qué les pasa emocionalmente a los niños, lo suplen poniendo etiquetas que les autolimitan y se sigue cerrando el círculo del malestar: es un pegón, es un desobediente, es un desastre, nunca hace la tarea completa …. Pobres niños.

Y habitualmente un profe o un adulto que minusvalora a los niños es porque el mismo tiene problemas. Aunque no los sepa o quiera ver.

Y si esto es importante en todas las etapas educativas, no os digo nada en Educación Infantil, donde el poder de los maestros es enorme, porque hay muchos niños nerviosos y desatentos porque es lo que ven, tanto en casa como en el colegio. Y el profe culpa a los padres y estos devuelven la pelota al centro educativo. En Secundaria es igualmente importante, aunque ya la personalidad a esta edad está más formada y pueden “resistir más”, lo que no supone que duela menos ni deje menos huella.

Seamos coherentes y antes de dar lugar a padecer estrés laboral, o familiar, o paternal, o a sentirnos quemados, pongamos los medios.

  • ¿Has pensado en qué está al alcance de tu mano para mejorar tu humor?,
  • ¿has pensado en acudir de una vez a esa clase de relajación-meditación que tanta falta te hace?,
  • ¿has pensado en hacer deporte para compensar la tensión que dices no poder controlar?,
  • ¿has pensado en disfrutar con los niños más allá del rendimiento escolar y de sus obligaciones diarias?,
  • ¿has pensado en mejorar tu alimentación, puesto que la comida desequilibrada y saturada de azúcares, grasas y productos refinados también afecta a tu equilibrio mental y emocional?…

En fin, hay tanto por hacer, modificar y mejorar que ya empieza a ser tarde para ponernos manos a la obra. Y piensa que nada se nos da hecho si no ponemos de nuestra parte en buscar el cambio.

Controla tu mente, controla tu respuesta emocional, controla tu vida. ¿si?. Te sentirás mejor y harás sentir mejor a los de alrededor. Verás que el cambio merece el esfuerzo.

Un abrazo, Asun

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