Psicología, Educación, Salud y Vida

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La Educación Silenciosa

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Reconozco que es muy delicado dar consejos sobre educación, habiendo hoy en día saturación de planteamientos teóricos generales y  que además no se adaptan del todo a la infinita variedad de familias, de padres, de niños,… de personas.

Últimamente me estoy dando cuenta de algo. Y es de que los padres y educadores actuales se exceden en dar consejos, guías, pautas,… a sus alumnos y niños, en el afán de que aprendan no solo más, sino fundamentalmente, mejor.

Pero parémonos un momento a observar a esos padres que están casi constantemente repitiendo sin cesar: “di buenos días, pórtate bien, pídelo por favor, da las gracias,…”, no tendrán tiempo de cierta tranquilidad y espontaneidad,… y el niño tampoco. Hay niños en cuyos oídos resuena constantemente la retahíla del padre o de la madre, o de ambos a la vez.

Nuestra palabra, la de los adultos, padres y educadores, no tiene tanto valor como le damos: no es tanto lo que le decimos al niño lo que más influencia va dejando en él, sino lo que HACEMOS delante de ellos y CÓMO lo hacemos. No son solo las normas, órdenes, prohibiciones o consejos lo que más les formará, sino vuestra manera de vivir, vuestras preocupaciones, vuestras respuestas emocionales, vuestros amigos, vuestro entorno, vuestro humor, vuestra sonrisa, el tiempo que le dedicáis al móvil estando con ellos, la música que escucháis, los programas de TV que veis, vuestras lecturas (cuántos padres desean que sus hijos sean lectores, les compran multitud de cuentos,… pero ellos no tienen nunca un libro entre sus manos).

Sin necesidad de dirigirse constantemente a él, sin emitir grandes principios teóricos, pero estando a su lado, se le enseña y él/ella aprende lo esencial de lo que debe saber. Y si los hechos están en contradicción con las palabras, son los hechos lo que más les impresiona, y lo que deja una huella más profunda.

Así que no es necesario estar todo el tiempo diciendo cómo tiene que hacer, sino también saber mostrarnos en silencio con un comportamiento equilibrado, coherente y consecuente. Por tanto, practica una buena Educación Silenciosa.

¿Sí?                Un abrazo, Asun 😉

Tienes mala cara…

muchacha-ventanaEs cierto que a veces una persona tiene mala cara. Pero normalmente ya lo sabe ella y, además, conoce los motivos. 

Pero algunos amigos y amigas de los que le quieren mucho, en cuanto le ven le dicen (y sobra decir que es sin mala intención): “¡cuánto has adelgazado, qué mala cara tienes!”, como si con esa frase quisieran empatizar y hacerle saber que conocen tanto a su amiga, que se lo quieren decir porque así son “sinceros”.

Después suele venir la frase: “cuídate un poco más, no vayas a caer tú”. Y que quieres que te diga. La persona a la que le dicen eso, suele cuidarse y cuida a los de alrededor lo mejor que sabe y puede. Y estoy segura de que no va a caer, porque es cuando más fortaleza interior tiene.

En mi caso, ahora, el concepto “cuidarme” implica no tanto ponerme maquillaje y vestirme ideal, (aunque tampoco lo abandono porque me gusta verme bien), sino atender otras situaciones de salud física y emocional que son prioritarias.

Así que si me ves y ese día o en ese momento tengo mala cara, prefiero que evites poner un gesto de circunstancias y de pena, y me des una sonrisa o me pases la mano por el hombro y nos tomemos un café y hasta echemos unas risas más allá de la cara que tenga. Eso me reconfortará y verás mi cara interior mucho más saludable. 

Por tanto os invito a romper tópicos y frases hechas que en poco o nada ayudan al que se las decimos. Tampoco te digo con esto que mientas y le digas: “estás estupenda”, (porque ella, que se ha mirado al espejo, sabe que ese día no es así). Seguro que si es tu amigo o amiga tendrás mil cosas que puedas comentarle, muy por encima del aspecto que tenga. Esto es absolutamente secundario. ¿Sí?.

Un abrazo, Asun 😉

Juicio a la Educación

cole-antiguoCreo que la educación, más allá de resultados de evaluaciones nacionales, informes europeos e internacionales y demás, sigue suspendiendo. 

Nos solemos traicionar haciendo cosas distintas a las que predicamos. Hace unos días un profesor de cuarto de primaria me comentaba que él ya estaba trabajando las competencias emocionales, y que lo hacía muy bien, y que los niños aprendían mucho unos de otros, y que entendían las emociones,… y bla bla bla… y me enseñó unas fotos en las que sus alumnos mostraban en clase  unos carteles con emociones que otros compañeros tenían que adivinar… pero… ¡ahhhh! A ese profesor no le habían dicho que para trabajar emociones (y cualquier materia en general), es mas idóneo que el grupo esté en forma de U o en círculo o en grupos amplios,… es decir, de alguna manera en la que se facilite la interacción y que se vean unos a otros,… Y estos niños y niñas estaban en sus mesas, igual que hace 50 años, de uno en uno, en filas, y todos mirando hacia adelante, al profesor, que es el que manda, el que dirige, el que marca, y el que sigue el currículo o la moda, según le dicten.

Cierto es que hay gente que lo hace muy bien, coles que están dando el todo por el todo,… pero sigue habiendo mucho de buenas intenciones, mejores deseos, rimbombantes proyectos… Y hasta que no entendamos que el GRAN CAMBIO empieza por nosotros mismos y no por grandes (y a veces vacíos) programas, de bonito formato y atractivo diseño, y se siga enseñando desde el currículo, desde lo que mandan las administraciones, desde lo que pone en los libros, y no desde mi libertad como enseñante, desde mi sentido común, desde mi capacidad infinita para sorprender y sorprenderme, desde mi corazón…     

Pues eso, que la educación sigue suspendiendo y me parece fantástico este juicio a la educación que debiera ser visualizado periódicamente por docentes y legisladores educativos para ver si, de una vez, nos enteramos de cuáles son las prioridades.

Son solo 5 minutos. ¡No te lo pierdas!. Me lo agradecerás. 😉

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