Psicología, Educación, Salud y Vida

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A vueltas con la mala educación…

01¿Cuándo vamos a cambiar la enseñanza tradicional por algo en lo que esté implícito el mundo real?… por ejemplo, las artes en todas sus facetas,  la economía, el comercio, el manejo de las relaciones sociales más allá de las aulas, la literatura  (no solo la de escritores conocidos, sino la que se puede desarrollar en los centros educativos), las redes y todo lo que conllevan (para bien y para mal),  ,…

¿Cuándo nos vamos a dar cuenta de que la escuela, tal y como sigue siendo hoy, no tiene nada que ver con los niños y jóvenes actuales?  Y es que no hay mucha conexión entre lo que aprenden en los libros y lo que están viviendo fuera.

Lo he dicho mil veces pero… ¿cuándo nos vamos a dar cuenta de que el sistema educativo actual cada vez se aleja más de la realidad social? Hay un evidente desajuste que es necesario cuestionar, trabajando en pos de su eliminación.

¿Cuándo nos vamos a dar cuenta de que el modelo educativo está creando muchos trastornos en los niños? Es innegable la relación directa entre muchos casos de ansiedad, TDHA, depresión, desordenes de conducta…. y la escuela.

¿Cuándo vamos a creer realmente en la necesidad de potenciar un pensamiento crítico, participativo, personal, divergente?  Así les ayudaríamos a desarrollar la responsabilidad, seguridad en sí mismos, autonomía… No solo ser consumidores de lo que les ofrece la sociedad, sino también creadores. Los niños y jóvenes son capaces de producir objetos y situaciones de gran valor social.

¿Cuándo vamos a suprimir los exámenes o a mirarles con otros ojos? No debieran ser algo para saber a dónde llegan en sus conocimientos, minimizando al que suspende, sino más bien que les ayudaran a tomar conciencia del valor del saber y del crecimiento personal.

¿Cuándo vamos a creernos que todos tenemos capacidad para aprender muchísimas cosas? Mientras la escuela siga fomentando casi exclusivamente el pensamiento lógico nos estamos perdiendo múltiples facetas y matices de la enseñanza y de los niños y jóvenes. La filosofía, esa gran olvidada, ayudaría a dirimir muchas cuestiones y a resolver muchos problemas, tanto individualmente como en grupo.

¿Cuándo vamos a tener la certeza de que aprendemos a través de las emociones? Nuestras emociones, pensamientos, reacciones, estados anímicos estables o fluctuantes, así lo muestran. La neurociencia lo ha demostrado. La neuroeducación insiste en ello. Pero en el día a día, más allá de programas y fichas, hay muchísimos baches (los adultos somos un bache, y a veces un socavón) en la enseñanza-aprendizaje del componente emocional del aprendizaje y de la vida.

¡Esto tiene que cambiar!… ¿A que sí?

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Mejor mirar hacia adentro

D22830DA-58C8-4CFF-B64B-B504822A51C7.jpegEstoy pensando en que la crítica hacia los demás suele venir de la falta de aceptación de uno mismo.

No es bueno mirar tanto hacia afuera y buscar los defectos en los demás tratando de escondernos tras la vacía e improductiva palabrería de la crítica.

Es mucho mejor mirar hacia adentro, afinar nuestro interior, cambiar en nosotros lo que menos nos guste y dejar en paz a los demás.

#ArteDeSer.

La escuela sigue fallando…

¿Sabéis que esto sigue pasando más de 100 años después? De verdad, deberíamos preocuparnos y poner manos a la obra para cambiar métodos. Hay muchas innovaciones en la superficie de la enseñanza-aprendizaje, pero no en las raíces, en el concepto puro de la misma. Se tapa con bonito papel de regalo muchos contenidos que siguen siendo los mismos que hace años. Se ponen palabras nuevas a métodos que siguen siendo parecidos. Nos engañamos mucho a nosotros mismos y miramos para otro lado haciendo como si nada pasa.

Lo que sigue es una de las brillantes opiniones de Einstein sobre la educación.

“La escuela me falló a mí y yo le fallé a la escuela. Me aburrí. Los maestros se comportaron como sargentos. Yo quería aprender lo que me interesaba, ellos querían que aprendiera lo que entraba en el examen. Lo que más odié era el sistema competitivo que había, especialmente en los deportes.

Por eso mismo, allí yo no valía nada y en muchas ocasiones me propusieron que me fuera. Sentía que mi ansia de conocimiento estaba siendo coartada por mis profesores. Las notas eran su única medida. ¿Cómo puede un maestro entender a los jóvenes con tal sistema?”

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