Psicología, Educación, Salud y Vida

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¡Emprender desde pequeños!…

F_descubre_tu_espiritu_emprendedor-chicaEmprender, en el sentido de embarcarse en nuevas ideas, abordar proyectos acordes a la edad, abrirse caminos,… no debiera tener edad.

Y si un niño desde bien joven, desde que está en la escuela, muestra esa maravillosa actitud creativa de cualquier índole, debiera potenciársele. ¿Qué mejor lugar para apoyar a estas personas que tanto necesita la sociedad que el propio centro educativo?

Nuestro sistema, por ahora, no contempla estos apoyos ni propicia estas iniciativas. Pero pienso que las buenas ideas que nuestros niños y jóvenes muestran no debieran ser desestimadas. Enseñarles a planificar tareas, programar seguimientos, enfrentarse a incógnitas, visualizar obstáculos, aportar soluciones en función de la edad, sacar conclusiones…

Todo ello plagado de conocimiento de las emociones propias y ajenas, empatía, aceptación del fracaso, capacidad de aprender de los errores y remontar… Todo esto es necesario.

Los niños y jóvenes están deseando una enseñanza menos dirigida, en la que el adulto sea alguien que sugiera y proponga, y que ellos tengan la oportunidad de desarrollar las ideas poniendo en juego sus maravillosos y variados recursos personales. Es así como se ensancha el talento, fomentando la creatividad y un espíritu de ir más allá de aceptar lo establecido, desafiándolo y encontrando nuevos planteamientos. Necesitamos inculcar en nuestros niños y jóvenes un espíritu de triunfo, no tanto en el ámbito de las calificaciones sino de la evolución y crecimiento personal.

Hay muchas y sencillas ideas que un centro educativo y un buen profesor creativo pueden aplicar: Sólo hace falta salir de la tediosa zona de confort y lanzarse a algo distinto y valioso. Esto puede hacerse por parte del profesor poniendo en juego sencillísimas estrategias del tipo:

–              Proponer a los alumnos que asuman el papel de…un empresario, un parado, un fontanero, un agricultor,  un funcionario, un líder de una ONG,… y planteen su rol, trabajando individualmente y en grupo pequeño y después en grande.

–              Influir en las conversaciones redirigiéndolas hacia abordajes más idóneos…

–              Validar cada uno de los pasos que dan en lo que están haciendo los alumnos antes de pasar al siguiente…

A  veces sencillas propuestas como montar tiendas simuladas dentro del aula para vender artesanía u objetos aportados entre todos, puede ser suficiente para desplegar todo un arsenal de estrategias de comunicación, cálculo, lenguaje, negociación, empatía, oratoria, convencimiento,…. logrando así un aprendizaje útil, divertido y con un gran poder de proyección sobre sus vidas futuras.

Estoy convencida de que no es tan difícil. Sólo hace falta planteárselo  y ponerse a ello. Porque como bien sabemos,.. querer es poder. ¿si?

Un abrazo, Asun 😉

¡Adaptándonos!


Hay temporadas en las que los astros confluyen para que te pasen muchas cosas difíciles a la vez. Y eso no supone más que un cambio en nuestras rutinas, planteamientos y prioridades. Aprendes a dejar de lado algunos aspectos banales que hasta ahora eran importantes para ti. Y también aprendes a disfrutar entre hospitales, consultas y entornos médicos.

Y es que nuestra capacidad de aceptación y adaptación son inmensas. Y esto nos ayuda a crecer más y más, y a hacernos aún más grandes como seres humanos. Y cuanto más crecemos, más podemos dar. Y eso es muy grande. Esto es lo que pienso en una tarde lluviosa. Un abrazo 😉

La Educación Silenciosa

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Reconozco que es muy delicado dar consejos sobre educación, habiendo hoy en día saturación de planteamientos teóricos generales y  que además no se adaptan del todo a la infinita variedad de familias, de padres, de niños,… de personas.

Últimamente me estoy dando cuenta de algo. Y es de que los padres y educadores actuales se exceden en dar consejos, guías, pautas,… a sus alumnos y niños, en el afán de que aprendan no solo más, sino fundamentalmente, mejor.

Pero parémonos un momento a observar a esos padres que están casi constantemente repitiendo sin cesar: “di buenos días, pórtate bien, pídelo por favor, da las gracias,…”, no tendrán tiempo de cierta tranquilidad y espontaneidad,… y el niño tampoco. Hay niños en cuyos oídos resuena constantemente la retahíla del padre o de la madre, o de ambos a la vez.

Nuestra palabra, la de los adultos, padres y educadores, no tiene tanto valor como le damos: no es tanto lo que le decimos al niño lo que más influencia va dejando en él, sino lo que HACEMOS delante de ellos y CÓMO lo hacemos. No son solo las normas, órdenes, prohibiciones o consejos lo que más les formará, sino vuestra manera de vivir, vuestras preocupaciones, vuestras respuestas emocionales, vuestros amigos, vuestro entorno, vuestro humor, vuestra sonrisa, el tiempo que le dedicáis al móvil estando con ellos, la música que escucháis, los programas de TV que veis, vuestras lecturas (cuántos padres desean que sus hijos sean lectores, les compran multitud de cuentos,… pero ellos no tienen nunca un libro entre sus manos).

Sin necesidad de dirigirse constantemente a él, sin emitir grandes principios teóricos, pero estando a su lado, se le enseña y él/ella aprende lo esencial de lo que debe saber. Y si los hechos están en contradicción con las palabras, son los hechos lo que más les impresiona, y lo que deja una huella más profunda.

Así que no es necesario estar todo el tiempo diciendo cómo tiene que hacer, sino también saber mostrarnos en silencio con un comportamiento equilibrado, coherente y consecuente. Por tanto, practica una buena Educación Silenciosa.

¿Sí?                Un abrazo, Asun 😉

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